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5 razones por las que mola espiar a tus ex amigas

Como amigas, pasabais mucho tiempo juntas, como enemigas, os encanta espiaros: aquí una pequeña guía que demuestra por qué las tías somos tan crueles

¿Tu mejor amiga te ha borrado de Facebook? ¿Ya no “os seguís mutuamente” en Twitter? ¿Hace siglos que no te pone un corazoncito en las fotos de tus encantadores gatetes en Instagram? ¡Pues que le den! Perder amigas ya no es un drama y el “no te ajunto” está a la orden del día. Quizá ya no estéis conectadas como antes, pero eso no significa que entre vosotras aún no exista un vínculo: donde antes había amor desmedido, ahora sólo existen el odio, los celos y el espionaje. Pero del mismo modo en que espiar a tus ex novios es una práctica desaconsejada por toda la comunidad médica y las revistas femeninas, cotillear los perfiles de tus antiguas amigas está lleno de beneficios. A continuación, cinco buenas razones para hacerlo:

1. ¡Ha engordado! Te guste reconocerlo o no, se te pone una sonrisita en la cara cuando ves que tu ex amiga no cabe en su vestido de Forever 21. ¿Cómo se atreverá a ir con eso? ¡Si se lo compró para la fiesta de fin de curso de 2009! Hay algo en su grasa. Hay algo en su falta de vergüenza. Hay algo en sus mofletillos que te hace descansar. Y lo más seguro es que sea tu imaginación, y que sólo se trate de una pose desafortunada. Da igual. Mirarás una y otra vez esa foto y se la mandarás a toda tu lista de contactos. Te sentirás ligera. Te comerás un buen cupcake.

2. ¡Ha estado de fiesta durante cuatro días seguidos! Con tanto alcohol, tabaco y sustancias peligrosas, lo raro no es que lleve cuatro días de fiesta, sino que aún no se le hayan caído los dientes. Vale que ver sus risas alocadas en las imágenes de party que espías en Facebook te pone algo nostálgica; recuerda que no hace mucho eras tú la que quemabas suelas y tarjetas a su lado. Aunque tampoco es tan grave. Ahora ella estará echando la raba, y tú tan tranquila en pijama.

3. ¡Ha roto con su novio! De todas, quizá esta sea la más contradictoria de tus satisfacciones. Por un lado sabes que tendrá el corazoncito destrozado, y te sentirás tan compasiva como Blair Waldorf cada vez que su amiga Serena sufre un desencanto amoroso. Pero ya sabes, eso ocurre capítulo sí, capítulo no, y tu ex amiga es de esas a las que le gustan los dramones. Unos gins en el Charada, un poco de zorreo, ¡y vuelta a la normalidad!

4. ¡Ha copiado mi estilismo de la semana pasada! (¿Eso significa que también me espía?) Así es. A las dos os gustaba mucho Urban Outfitters, pero acostumbrabáis a poneros de acuerdo para no compraros lo mismo por Internet. Ahora que estáis separadas, la guerra por ver quién lleva los vestidos, los zapatos o las camisas más chulas ha comenzado. De pronto, ahí está. La muy cabrona ha copiado tu estilismo, ¡de arriba abajo! ¿Será casualidad, o es que ella también te espía?

5. ¡Ha quedado con mi otra ex amiga! Lo que más temen los tíos es que sus antiguas novias cuchicheen entre ellas. Ahora entiendes esa sensación, porque algo parecido te está ocurriendo a ti. Una mañana enciendes tu smartphone y miras secretamente el Instagram de Mónica, pero resulta que te encuentras con una foto de Yolanda. La cara se te pone como la del gato de WHAT THE FUCK, y entonces piensas en todas las risas y burlas que esas dos malas pécoras lanzarían sobre ti la noche anterior. Primero cruzas los dedos para que no se hagan íntimas, aunque luego piensas qué más da, si están echas la una para la otra. El círculo se ha cerrado. Y bueno es que así sea.

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