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5 películas que demuestran que Wall Street es un lugar terrible

Repasamos clásicos del cine inspirado en los desmanes financieros, de “Cosmópolis” a “Inside Job”

En el cine norteamericano no existe exactamente lo que podríamos llamar un género ‘Wall Street’, a pesar de que el poder financiero ha sido omnipresente en la historia y la sociedad de Estados Unidos. Sí hay películas centradas en los intríngulis de la Bolsa de Nueva York, y muchos personajes icónicos que ejercen de brokers, pero nunca se ha dado una corriente principal en la que Wall Street fuera el centro; si acaso, el cine se ha preocupado más de la periferia y sus consecuencias -sobre todo de los efectos dramáticos de las crisis o de los años de vino y rosas de las épocas de expansión al estilo “El Gran Gatsby”.

Pero la gran obra de Oliver Stone, “Wall Street” (1987), con Michael Douglas en uno de sus grandes papeles -el tiburón Gordon Gecko-, sirve por sí misma para crear ese nicho. En adelante, también “El Lobo de Wall Street”, nueva película de Martin Scorsese que llega a las pantallas españolas este mismo viernes y de la que hablaremos aquí largo y tendido en los próximos días. Así que, en el fondo, pese a su cantidad testimonial, el cine sobre depredadores de la bolsa y las cotizaciones del índice Dow Jones existe, y si te interesa ese mundillo -últimamente tan demonizado tras el crash de 2008-, puedes conocerlo mejor a través de estas cinco películas.

1. Wall Street (Oliver Stone, 1987)

Wall Street (Oliver Stone, 1987)

Bud Fox quiere triunfar en las finanzas y hacerse de oro, pero rápidamente se da cuenta de que no es tan fácil como parece. No basta con trabajar mucho, sino que se hace necesario tener información valiosa que sirva como base sólida para especular y arrastrar beneficios en el mercado de valores. Así que el personaje interpretado por Charlie Sheen aprovecha un comentario casual en la empresa de aviación en la que trabaja su padre -a punto de ser desguazada- para venderle la tentadora propuesta al magnate Gordon Gecko, un tiburón despiadado que sirve a Oliver Stone para fijar la cara más ambiciosa y cruel del capitalismo financiero. La crítica al sistema económico llegó en la época más boyante de la era Reagan y es (y será) la película quintaesencial sobre Wall Street y la bolsa. La segunda parte (2010) no era tan brillante, pero sugería interesantes puyazos al colapso financiero post-Lehmann Brothers.

2. Margin Call (J. C. Chandor, 2011)

Margin Call (J. C. Chandor, 2011)

El interés súbito por la crisis actual desencadenó el lanzamiento de películas de temática financiera, y “Margin Call” fue una de las más interesantes sobre el papel, sobre todo por la participación de actores fiables como Paul Bettany, Zachary Quinto y el siempre interesante Kevin Spacey. No es tanto una película sobre la bolsa como sobre la codicia y los tejemanejes de las grandes empresas y grupos inversores para meter dentellada allí donde se huele el dinero. La crítica a la ambición rampante que causó el crash de 2008 es evidente, aunque los resultados cinematográficos pudieran haber sido mejores.

3. American Psycho (Mary Harron, 2000)

American Psycho (Mary Harron, 2000)

Del libro siempre recordaremos la escena del ratón y el queso (no entraremos en detalles), y de la película las escenas en las que Christian Bale se sube a un par de putas al piso, se las tira mientras se mira en el espejo marcando bíceps y luego las liquida a cuchilladas. O la escena de las tarjetas de visita. O la obsesión por Bateman por reservar en Dorsia. Pero eso también está en el libro. En conclusión, la novela de Bret Easton Ellis es infinitamente mejor y más cruel que la adaptación de Mary Harron (antes conocida por “I Shot Andy Warhol”), aunque con el tiempo ha devenido en película de culto por ese gusto refinado por el kitsch que transmiten algunas escenas. El entorno Wall Street es decorativo (Patrick Bateman es un ejecutivo voraz y envidioso que desfoga su estrés matando mendigos y colipoterras hasta que la cosa se le va de las manos), aunque leyendo la novela de Ellis queda clara la crónica deformada de los años de desmadre capitalista en Estados Unidos con mucha más profundidad que la mostrada en la también brutal “Menos Que Cero”.

4. Inside Job (Charles Ferguson, 2010)

Inside Job (Charles Ferguson, 2010)

No es ficción, pero el documental de Ferguson está narrado a ritmo trepidante, como una especie de thriller. El título, “Inside Job” -concepto que en inglés designa a los robos cometidos con ayuda de un infiltrado, ya sea en un banco o similares-, sirve para explicar cómo la actual crisis económica fue un expolio del sistema desde dentro, cómo fueron los supuestos garantes de la seguridad financiera (fondos monetarios, controladores de bolsa y reservas federales, etc.) los primeros en sentar las bases legales para meter la mano y luego llevárselo crudo, hasta que les pillaron con el carrito de los helados (aunque ya demasiado tarde). Las entrevistas parecen interrogatorios en una implacable investigación policial con un único fin: pillar a los culpables en un renuncio para que se delaten. Y se delatan todos, que es lo más asombroso de todo.

5. Cosmopolis (David Cronenberg, 2012)

Cosmopolis (David Cronenberg, 2012)

En el año de las limusinas, “Holy Motors” fue mejor película (más poética, más abstracta también, igualmente perturbadora), pero la adaptación de “Cosmópolis”, novela visionaria de Don DeLillo, hundía más el dedo en la llaga del problema moral que rodeaba el auge económico. El protagonista, Erick Packer, es un ser completamente ido de la cabeza que se refugia en su fortuna para no sucumbir a un mundo, tanto interior como exterior, que se cae a pedazos. O sea, nuestro mundo de ahora. Mientras atraviesa un Nueva York caótico de punta a punta para cortarse el pelo, este pobre niño rico sirve de metáfora de la decadencia moral en la que ha caído todo lo que vemos a nuestro alrededor.

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