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Los 5 hits más épicos de la nueva cultura pop catalanista

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Aprovechamos el lanzamiento de 'Sí i Sí', la canción de Gerard Sesé, para recopilar algunas escenas curiosas asociadas al nacionalismo catalán

José Necky

09 Enero 2014 16:35

El buen gusto de los catalanes ha muerto a manos de un espíritu emprendedor teñido de los vivos colores del independentismo. Del mismo modo que Andreu Pujol reclama la creación de spam cultural con denominación de origen catalán como vía para asentar estructuras de estado, el nacionalista que llevo dentro pide a gritos que alguien se dedique a filtrar aquellos productos cuya celebridad mediática haga justicia a nuestro seny. Es cierto que a veces la iniciativa ciudadana es capaz de levantar genialidades como la 'versión beta' de la celebración de la independencia que prepararon en Les Borges Blanques, que se justificó con el argumento de que en su día la secesión no podía pillarnos en bragas. El evento despuntaba ironía y para nada nos hacía quedar en ridículo. El problema es que acontecimientos como estos acostumbran a ser la excepción.

1. Los euros de la República Catalana

Nadie preguntó a Kanye West si quería una criptodivisa con su nombre. Parece que tampoco a los catalanes nos van a preguntar si queremos formar parte de la eurozona. La gente de Moneda Catalana ya se las ha apañado para presentar un posible diseño de los euros que se manejarían en una futura República Catalana. Los dibujos van desde el dragón y Sant Jordi hasta el ave fénix, pasando indefectiblemente por los castellers. Lo que no se entiende es que, puestos a recuperar mitos nacionales y criaturas del imaginario medieval fantástico, a nadie se le haya ocurrido estampar la cara de Jordi Pujol en una de ellas.

2. Cataluña en colores

En PlayGround ya se puso en duda la calidad de "Sí i sí", la canción que Gerard Sesé ha compuesto como himno de la consulta sobre la autodeterminación. Sin desmerecer los altos niveles de vergüenza ajena que provoca esa creación del diablo, los defensores de la causa independentista (y la Humanidad en general) deberían respirar tranquilos por el hecho que haya sido este Gerard el que haya compuesto la canción, y no el otro. Hablamos de Gerard Quintana. Pensad que la canción de la consulta podría llamarse "Catalunya en colors" y ser una reedición del tormento al que sometió al mundo con su nuevo single. Pensad en la obligación moral de tener que identificaros con un bodrio de tales dimensiones. Da miedo, ¿verdad?

3. El trastorno obsesivo-compulsivo con la prensa internacional

Durante los compases anteriores a la guerra de Irak, ¿cuántas veces las viñetas representaron a Aznar como un adolescente en celo esperando una llamada de su anhelado George Bush? La prensa catalanista parece estar aquejada del mismo tipo de nerviosismo: están pendientes de si en los diarios y noticiarios de los principales países europeos dedican un párrafo a tal manifestación o si suben un vídeo que explique el conflicto catalán. Fuentes fidedignas confirman que muchos mojaron los pantalones cuando The Economist incluyó el referéndum catalán en la lista de las elecciones más importantes de 2014.

4. Cataluña ya es independiente (al menos en los mapas)

Alguien se la coló pero bien a los del telediario de TV3. Cuesta pensar que tras las infinitas críticas que la televisión pública catalana está recibiendo —para muchos son el Goebbels del Reich de Artur Mas— se decidan a mostrar un mapa del mundo en que ya se podía observar la República Catalana bien delimitada. Parece más probable que alguien tuviera ganas de mambo y lanzara material a las fauces de los sabuesos de La Razón e Intereconomía. Si realmente no era una táctica para crear contenidos poniendo a la Caverna Españolista en acción, puede considerarse la cagada del año.

5. El discreto encanto del porno catalán

El pasado 2013 se estrenó la primera web de porno en catalán. En su día fue muy criticada por el hecho de utilizar el domino web .cat, que está subvencionado por la Generalitat. Lo cual parece una minucia comparado con lo desastroso de su primer cortometraje, 'Jo mai mai'. Si algo se les debía criticar era el pecado que estaban cometiendo al reducir el Porno de Estado a peli casera. Nadie nos va a tomar en serio si nuestra industria del sexo se dedica a hacer humor semántico en los títulos de sus films. 'Jaume I el Conyqueridor' está bien para marcarse unas chanzas, pero no para hacer 'marca Catalunya'. Además, ¿qué dirán en The New York Times sobre eso?

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