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7 claves del marketing pop que te ayudarán a triunfar en el mundo del espectáculo

Escudriñamos los movimientos de cinco maestros en el arte de crear 'buzz' en busca de pautas de las que aprender (o no)

Miley Cyrus, Justin Bieber, Kanye West, Lars Von Trier... Este año nos hemos cansado de leer y escribir sobre todos ellos. Semana sí y semana también, algo sucede en sus órbitas que sirve de excusa para que su nombre se cuele con pasmosa frecuencia en las páginas de todo tipo de medios a lo largo y ancho mundo. Ellos son, según se mire, los héroes o villanos del mundo pop en este 2013. Sus figuras aparecen siempre rodeadas de un halo de omnipresencia mediática que no siempre se explica acudiendo a sus logros artísticos. ¿Cómo lo hacen para mantenerse ahí arriba semana tras semana? ¿Cuáles son sus estrategias? A continuación intentamos condensar las enseñanzas derivadas de sus prácticas promocionales a lo largo de este año en 7 puntos de digestión sencilla. Seguro que algo podemos (des)aprender de ellos.

1. El efecto Sergio Ramos: si eres tonto no necesitas 'community manager'.

 El efecto Sergio Ramos: si eres tonto no necesitas 'community manager'.

¿Eres más básico que una camiseta del Decathlon? No seas egoísta. No te guardes tus pensamientos: twitéalos. ¿Crees que puedes compararte con Einstein o Jesucristo? Pregónalo a los cuatro vientos desde la portada en Rolling Stone. ¿Te describirías como feminista ejemplar? Ya tienes una excusa para convocar una rueda de prensa.

No importa que sea más fácil contemplar un eclipse solar que ver salir una sensatez de tu boca. Da igual que tu inglés sea peor que el de Jorge Lorenzo. Tus exquisitas limitaciones son una máquina de generar contenidos. Tu ocurrencia a destiempo desatará un maremoto de comentarios. Expresar tus más sinceras condolencias por la muerte de ese gran actor que era Nelson Mandela te asegurará unos minutos en prime time. Y deberías saber que el camino más corto para convertirte en personaje de "Family Guy" es opinar sobre política. La ignorancia está de tu lado, no lo olvides.

2. Apología del ridículo: ¡mi reino por un meme!

kanye west bound 2

Criterio democrático donde los haya, el 'trending topic' no distingue entre el buen vestir y las americanas de Messi. Por eso no deberías deprimirte si de tu pluma no sale el nuevo "Blowing in the wind": siempre puedes cascarte un videoclip a lo "Bound 2" de Kanye West y hacer que se hable más del topless de Kim Kardashian que de tu single. Que el ridículo cotiza mejor en el mercado mediático que el arte es un descubrimiento sangrante de necesidad. Pero a día de hoy todos sabemos que quien marca las diferencias en el karaoke de barrio no sois tú y tus clases de solfeo, sino el tambaleante borracho con la voz rota por los Ducados. Y que no te asuste tanta analogía musical: encadenar epic fails como diseñador de trapos es tan válido como insertar en mitad de tu angustiante película de autor la escena de una comadreja anunciando, con una inquietante voz en off, que 'reina el caos'.

3. Sexo, drogas y nazis: la fórmula (nada) secreta de la provocación.

En un mundo donde hay más premios, certámenes y homenajes que artistas para recogerlos, el reconocimiento académico no reporta nada especial. A veces es más productivo ser el eterno aspirante, como Murakami elevado a símbolo de perdedor universal. Es sintomático que, al imitar a Cristiano Ronaldo, Joseph Blatter haya hecho más por el luso que si le hubiera otorgado el tan codiciado Balón. Por eso al único título honorífico al que deberías aspirar es el de 'persona non grata'. Bien lo sabe Von Trier, que recurrió al Santo Grial de la provocación en mitad de una rueda de prensa en Cannes: el nazismo. O si no fíjate en Miley Cyrus, que solamente se ha sacado de encima el fantasma de Hannah Montana a base de aplicar rigurosamente la Doctrina París Hilton: compórtate como una zorrita mal criada sin ética laboral. Si nos enteramos de que recogió un galardón fue porque al hacerlo se fumó un canuto, ¿o acaso sabéis qué premio ganó? Lo único seguro es que la doble moral estadounidense es a la provocación lo que un grupo de personajes carismáticos a R.R. Martin: un bosque por incendiar.

4. El 'sex appeal' de lo absurdo. O por qué cabalgar una bola de demolición.

Miley Cyrus - Wrecking Ball

¿Tienes la mayor colección de patitos de goma del mundo? ¿Has alumbrado el eructo más ruidoso de la historia? ¿Nadie ha roto más retretes con la cabeza que tú? Como diría un anuncio de spam: ¡Felicidades! ¡Eres nuestro ganador! Ya puedes pasar a engrosar las páginas del 'Guiness World Records'. La moraleja del asunto es que nunca debes desaprovechar tu excentricidad acudiendo al psicólogo: gánate un buen titular. Si de verdad aspiras al Olimpo del mainstream, has de apuntar más alto. Aunque seas más raro que las últimas películas de Jarmusch, siempre habrá algún intelectual ocioso dispuesto a verte como icono de la envidia de pene que la cultura posmoderna siente de sí misma. Y si no fíjate en lo bien que le ha salido a Lady Gaga el rollo de ser menos conceptualizable que un triángulo de cuatro costados.

5. 'Fight club': pelearse o no ser.

Del patio del cole a la caja tonta, la pelea ha sido siempre la forma más pura y desnuda de entretenimiento. El mundo es un plató de la MTV y sin tu propio cabezazo a Materazzi vas a terminar más olvidado que el rubio de Los Pecos. Por eso organizar campañas de boicot contra Louis Vuitton o reírte en Twitter de los problemas mentales de Sinead O'Connor deberán ser los primeros mandamientos que escribirás con sangre y sudor en la tumba de tu corrección política. Las batallas esquizoides con uno mismo ya no son románticas. Ser un loser ha dejado de ser tendencia: hasta un friki de los de verdad como Leonard de 'The Big Bang Theory' se tira a la rubia buenorra, y a Sheldon Cooper poco le falta para hacer lo suyo con Amy. Si quieres que se hable de ti estás tardando en sacar tu ego de entre las piernas y buscarte un buen follón que haga que las tertulias de Punto Pelota parezcan más plácidas que el sueño de un bebé. Cúrratelo un poco y consigue que Sufjan Stevens te critique en público. O por lo menos que te tiren botellas en los conciertos. Esto último debería ser suficiente como carta de presentación.

6. Curso para parecer humano, demasiado humano.

justin bieber brasil

Nadie mejor que Hugh Hefner comprendió que no bastaba con que dos tetas tirasen más que dos carretas. Para que el lector llegara a comprarse 'Playboy', las dos tetas debían parecerle lo suficientemente cercanas y verosímiles como para que pudiera erigir sus sueños en base a esta ilusoria proximidad. La lógica de la vecinita de al lado es el engranaje que mueve a la industria del entretenimiento: los ídolos pop no pueden mantenerse al margen del mundanal ruido. Por esa razón deberías dejar al descubierto tus debilidades, para que las apestosas masas sientan que tus pasiones son también las suyas. Déjate pillar in fraganti al salir de un prostíbulo: ¡eso sí que es una lección de humanismo! O puedes mostrarte tan humilde como Burial y reconocer que para nada querías ser el nuevo Pynchon, que tú no eres más que un simple mortal para quien hacer canciones es un mero pasatiempo. A santo de qué tanto rollo con la fama.

7. Sé más misterioso que el humo negro de 'Lost'.

Generar expectación es un arte. Von Trier ha demostrado ser el nuevo gurú del marketing viral haciendo alarde de una gran capacidad de crear acontecimientos. Pósters, teasers y declaraciones: cada cosa relacionada con 'Nymphomaniac' es un best-seller en el mercado del boca a boca. Pero frente a la estrategia de la ubicuidad, también es posible la táctica inversa: conseguir una ausencia notable. Por supuesto, ser el Salinger de la industria del espectáculo no es fácil. A Burial la jugada le salió sólo a medias. La clave está en que tu puesta en escena tenga más giros argumentales que un guión de J. J. Abrams. Y en ello los rumores son parte fundamental, ya que alimentan el mito y lo hacen perdurar en la memoria colectiva. ¿Cuánto hay de verdad en las hazañas de cama de Justin Bieber en Brasil? ¿Era de verdad un porro lo de Cyrus? ¿Fue el aterrizaje en la luna un fake filmado por Kubrick? Y ya que estamos: ¿de verdad se podía capturar a Mewtwo en la Cueva Celeste del Pokemon Edición Amarilla?

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