PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Trash

Un estudio científico de Howards admite que las lectoras de PlayGround tienen mejor SEXO

H

 

O casi: nunca antes una investigación había identificado con tanta precisión lo que preocupa a nuestros púberes

José Necky

21 Enero 2014 20:15

¿Cansado de que tus padres te regañen por estar todo el día procrastinando en Facebook? ¿A tus compañeros del sindicato de estudiantes ya no les vale la excusa de que militas a través de internet? ¿El cuento del 15-M se te está acabando?

Si has asentido con la cabeza al cierre de cada interrogación, este estudio es para ti: unos investigadores de la Universidad de Howards han demostrado que nuestros jóvenes son muy comprometidos. Han avaluado positivamente —según los rígidos principios de su insigne Ciencia— el cometido de los pubescentes que se pasan el día aporreando el teclado de su MacBook para lanzar proclamas revolucionarias. El estudio confirma la hipótesis de que un lema socialista bien twiteado es inimaginablemente más convincente que las maltrechas páginas del Manifiesto comunista, tantas veces pisoteado por intelectuales parlanchines. Además, han constatado sorprendidos los beneficios que resultan del ciberactivismo en forma de efecto colateral.

Uno de los más destacados —también de los más graciosos— es la hipertrofia del dedo pulgar, causada por un uso abusivo del smartphone como herramienta de propaganda revolucionaria. Sin embargo, lo que a primera vista podría parecer una disfunción, se ha comprobado (también científicamente) que mejora en un grado no desdeñable la masturbación masculina: por eso han bautizado esta malformación como 'La pinza del militante'.

Otro consecuencia inevitable del ciberactivismo es el aumento imparable de la inteligencia. Los investigadores se lo olieron cuando descubrieron que los jóvenes, al poder descargar su diarrea mental en el muro del Facebook, no necesitaban ir a las manifestaciones. Aprovechaban el tiempo que les sobraba para leer más libros —preferentemente Rancière o Bauman— para luego parecer AUN MÁS LISTOS cuando vomitaran en su blog los males del capitalismo.

También debemos reseñar una consecuencia que para muchos pasó desapercibida pero que, por supuesto, a nosotros nos maravilló: los lectores de Playground follan más.

—¿Cómo es eso posible? —se preguntará nuestro lector, con una sonrisa en la boca.

Los científicos descubrieron que la nueva tendencia subversiva era entrar en los artículos de Playground para decirles que 'mejor cuando sólo hablabais de música'. El resultado no buscado fue que estos lectores y lectoras, cuya cultura pop brillaba por su ausencia, ahora se conocían al dedillo las metidas de pata de Kanye West, las salidas de tono de Miley y hasta se regodeaban con las cagadas de Bieber. De golpe, se descubrían ligando en las discotecas con el pijo de la clase al que antes no sabían que decirle.

Sin embargo, la investigación finalizaba con una nota amarga. Cabía la posibilidad —aun por contrastar— de que fuera probable que la gente sólo acudiera a los estudios como el suyo para reafirmar sus propias creencias. Había antecedentes: las mujeres ricas tienen mejor sexo, las mujeres con poder hacen sentir inseguros a los hombres, las mujeres inteligentes beben más, etcétera. Su trabajo no sería tanto el resultado de la observación como de la proyección de las neuras de la sociedad. ¿Y si sólo estaban aumentando las arcas de narcicismo de la población? ¿Únicamente reafirmaban viejos tópicos con un lenguaje pseudocientífico? ¿La gente leía los estudios de Howards —y también alguno de estadounidense— para sentirse más comprometidos, más inteligentes, y más versados en el arte de yacer? Quién sabe.

share