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¿Por qué está bien que el 1% de la población tenga todo el dinero?

Que "tus pensamientos engordan, matan y causan guerras" es un lema que bien podría definir nuestro tiempo; sus orígenes están en un libro realmente maldito

Esta semana se filtraba la siguiente estadística: las 85 personas más ricas del mundo acumulan tanta riqueza como los 3.000 millones más pobres.

85 personas; 3.000.000.000.

Se dice pronto.

Aunque a estas alturas todos estamos ya un poco antestesiados ante datos como estos, lo cierto es que ciertos mitos modernos justifican desequilibrios tan brutales. Un caso clave es la herencia de Rhonda Byrne, autora de 'El secreto'.

'El secreto' forma parte del top 10 de libros más ridículos de la historia. Va más allá de la autoayuda para situarse en un plano casi metafísico: el libro le ofrece al lector un método para conseguir TODO lo que desea. Literalmente.

Seguro que nuestros lectores estarán ya ansiosos por conocer la mágica herramienta con que podrán realizar sus sueños: se trata de la 'ley de la atracción', un principio según el cual podemos atraer con nuestra mente todo aquello que queramos. Sólo con desearlo muy fuerte. Así, sin más. Telekinesis.

Pedimos desde nuestra humilde tribuna que los críticos se abstengan de acusar a Rhonda de obscurantista antes de conocer los detalles del caso. Según el libro, la ley de la atracción —que, cuidado, era conocida por Sócrates, Platón, Shakespeare, Newton, Edison, Lincoln o Einstein, entre MUCHOS OTROS— tiene el mismo estatuto científico que la física cuántica. De hecho, se nos dice que tal principio "es una ley de la naturaleza" que "determina el orden completo del universo, cada momento de tu vida y de todo lo que te pasa".

Aunque se preguntará el lector avisado: ¿cómo es eso posible?, ¿cómo puede determinarlo todo, si la ley de la atracción depende de mí desear? Pues precisamente por eso. Todo lo que nos pasa depende de nosotros. Nuestra responsabilidad con el planeta no se limita a escuchar a los voluntarios de las ONG que nos paran por la calle: nuestro deber es velar para que el mundo no se descomponga.

Sorprende que ya en las primeras páginas se justifique el hecho que la riqueza esté en manos de tan sólo el 1% de la población. ¿Por qué? Muy fácil. Ellos son los que conocen la ley de la atracción, y les basta con sintonizar sus pensamientos para atraer dinero. Visualizar 1.000 euros y desearlos con mucho ahínco, siempre bañados en un mar de pensamientos positivos: ese es el ejercicio que se le propone al lector. Si no decaéis en vuestro empeño, el dinero entrará por la puerta gritando 'Cariño, ya estoy en casa'.

Pero ojo, perder la esperanza es perder dinero.

Esta lógica, por supuesto, también se aplica en sentido contrario, confirmando que eso de que éramos responsables del discurrir del mundo no era únicamente una metáfora. ¿Tienes sobrepeso? ¡Ajá! Seguro que has pensado en la obesidad. ¿Estás enfermo de cáncer? No hay duda de que has atesorado pensamientos negativos. ¿Hay guerras en el mundo? Culpa de las asociaciones antibelicistas, que de tanto pensar en la guerra terminan causando una. ¿El narcotráfico? Elemental: las culpas son del movimiento antidroga.

Para que luego digan que en la autoayuda no hay política.

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