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Smart

Fui conductor en un congreso de telefonía y descubrí una idea increíble

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Smart te trae este misterio, ¿nos ayudas a resolverlo? #historiasenelasientodeatrás

PlayGround

19 Junio 2015 06:48

Necesito ayuda.

No sé si estoy ante la idea para un negocio increíble o ante una nueva forma de explotación laboral.

Llevo unos meses dándoles vueltas y sigo sin atar cabos. Por eso me he decidido a explicároslo. Quizá vosotros sois capaces de encontrarle un sentido.

La cuestión es que el pasado mes de marzo trabajé como conductor durante el Mobile World Congress de Barcelona. Durante tres días estuve llevando a los directivos de una importante empresa tecnológica, cuyo nombre prefiero omitir. Siempre fueron los mismos tres hombres e intenté quedarme con absolutamente todo lo que decían en el asiento de atrás. Llámame cotilla o llámame emprendedor.

Durante todo el congreso parecían especialmente excitados por una idea de la que hablaban constantemente. El problema es que, entre que cuidaban mucho sus palabras y que mi comprensión del inglés está lejos de ser perfecta, no logré sacar conclusiones claras.

Pero la intuición me dice que es algo grande.

Lo que sigue es un intento de recapitular las ideas y frases que escuché en la parte trasera del coche durante esos tres días.

Día 1

Durante el trayecto del hotel al recinto del MWC.

–SUJETO 1: Ayer estuve cenando con un tipo que está metido en el Comité Económico y Social Europeo y le comenté nuestra idea...

–SUJETO 2: ¿Y?

–SUJETO 1: Me dijo que con la legislación actual sería imposible, pero que intuye que a lo largo de los próximos tres años puede haber cambios que nos podrían resultar interesantes.

–SUJETO 2: ¿Pero le explicaste exactamente de qué se trataba?

–SUJETO 1: Bueno, tampoco le di todos los detalles, pero sí los necesarios para que pudiese responder mis preguntas.

–SUJETO 2: ¿Pero le dijiste que lo haríamos con vagabundos?

En ese momento el SUJETO 3 levantó la mirada hacia el espejo retrovisor y me pilló mirando hacia atrás.

–SUJETO 3: Creo que es mejor que discutamos esto más tarde.

Ya no volvieron a hablar del tema hasta que se bajaron del coche.


Durante el trayecto de vuelta al hotel.

–SUJETO 2: ¿Has visto la cara que se le ha quedado a Philip cuando se lo estabas contando?

–SUJETO 1: No me extraña. Lleva tres años dando la tabarra con lo de la energía solar y de repente le hemos roto los esquemas.

–SUJETO 2: Cuando ha oído los márgenes sobre los que estamos trabajando casi se pone a llorar.

–SUJETO 1: Nos estaba juzgando, lo sé. Su mirada era en plan “cómo podéis ser tan cabrones”, pero en realidad se estaba muriendo de rabia porque no se les ha ocurrido a ellos.

–SUJETO 3: Creo que por fin ha entendido el verdadero significado de energía renovables.

Entonces todos estallaron en carcajadas y se dedicaron a discutir donde irían a cenar esa noche durante el resto del trayecto.

Día 2

A primera hora de la mañana del día siguiente, cuando llegué al hotel, el único que estaba esperando en la puerta era SUJETO 1. Subió al coche y se pasó todo el viaje hablando por teléfono. Rápidamente me di cuenta de que hablaba de la misma cuestión que discutía con sus compañeros el día anterior.

Lo que sigue es un resumen de lo que SUJETO 1 contó a su interlocutor.

Durante el trayecto del hotel al recinto del MWC.

–SUJETO 1: (…) bueno estamos intentando averiguar las políticas de distintas ciudades europeas sobre la cuestión (…)

(…) claro, claro que lo hacemos disimuladamente, he desarrollado varias estrategias para acabar llevando la conversación hacia ahí. Lo que más funciona es preguntarles si van al gimnasio (…)

(…) sí sí, sería con bicis estáticas, son mucho más baratas que las elípticas (…)

(…) ¿cómo? Claro que estoy al corriente de lo que pasó en Austin (….)

(…) no, el problema es que ahí los pusieron en la calle, todo el mundo lo veía, la clave es ser discretos (…)

(…) les daremos trabajo y les daremos salud, pedalear durante tantas horas te pone muy en forma (…)

(…) sí, estoy ensayando la corrección política, hahaha (…)

(…) por supuesto que les haremos tests de drogas, no queremos que nadie se nos muera (…)


Cuando llegamos al recinto todavía seguía hablando por el teléfono. Ni siquiera me miró para despedirse.

Esa tarde, cuando les recogí, parecían estar de mal humor. No hablaron demasiado, pero hay una frase de SUJETO 2 que se me quedó grabada en la cabeza. “Pues les daremos rollitos de primavera hasta que revienten”.

Día 3

La última vez que les oí hablar sobre la cuestión fue el último día del congreso, cuando les devolvía al hotel. Seguían estando un poco tensos.

–SUJETO 1: Ya te dije que los europeos no eran tan perezosos como los americanos.

–SUJETO 2: Esto es porque no lo han probado, tú dales las facilidades y verás como pronto no quieren otra cosa.

–SUJETO 1: Pero bueno... me preocupa más cómo reaccionarán los grupos de derechos civiles.

–SUJETO 2: Hay que asumir que durante un tiempo nos llamarán de todo... nos tildarán de esclavistas.

–SUJETO 3: Yo sigo pensando que es una idea totalmente progresista. Transporte totalmente gratuito, ¿qué más quieren?

–SUJETO 1: Mi esperanza es que cuando la gente lo pruebe, quede tan satisfecha que se olvide de las implicaciones morales.

–SUJETO 2: Sea como sea, cuando volvamos a casa tendremos que ponernos manos a la obra, ya has oído lo que decía el tipo de (dijo un nombre ininteligible, imagino que de una empresa).

–SUJETO 3: ¿Qué decía?

–SUJETO 2: Que en 15 años aproximadamente la mitad de la energía que utilicemos ya será renovable, y que para 2050 podría ser la totalidad...

–SUJETO 1: Yo no me lo creo, pero bueno, totalmente de acuerdo en que cuanto antes lo pongamos en marcha mejor.

En ese momento uno de ellos recibió una llamada en la que, aparentemente, le confirmaban la invitación para una fiesta que iba a celebrarse esa noche. Ya no hablaron de otra cosa hasta llegar al hotel.

Cuando les dejé les comenté que ya no volveríamos a vernos, puesto que era mi último día de trabajo. Me dieron una propina generosa y me emplazaron a la próxima edición del congreso. Les di las gracias y me quedé durante unos minutos en el coche, contando el dinero y pensando en que lo que me habían dado iba mucho más allá que esos billetes.

Pero lo cierto es que han pasado 3 meses y sigo sin saber exactamente de qué hablaban.

Recapitulemos: Tres directivos de una importante empresa tecnológica a los que hago de conductor durante el MWC hablan de un negocio que puede dar márgenes astronómicos. Dicho negocio tiene que ver con las energías renovables y el transporte público. Por alguna razón también implica a vagabundos. Hablan de “lo que sucedió en Austin”. Por lo que he deducido, deben referirse a la vez que el festival SXSW utilizó vagabundos como emisores de Wi-Fi. Están preocupados por “los grupos de derechos civiles”, por lo que, probablemente, sea algo más controvertido que eso. Finalmente, quieren darse prisa porque, aparentemente, el trasvase hacia las energías renovables juega en su contra.

¿Debería intentar averiguar de qué se trata y copiarles la idea? ¿O debería denunciarles directamente?

¿Qué opináis?


Probablemente tú también has vivido alguna historia alucinante en el asiento de atrás del coche. Cuéntanos la tuya y gana un viaje a Budapest gracias a Smart.



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