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Skittles

Por qué el mundo sería más humano si todo llevara googly eyes

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Explicamos por qué el arte de poner ojos locos como los de Skittles en cualquier sitio es una forma de mejorar el mundouna forma de mejorar el mundo

Guillem Rius

19 Julio 2016 14:45

Hay una premisa que se repite una y otra vez a lo largo y ancho de Internet: “Everything’s better with googly eyes” (Todo es mejor con ‘googly eyes’).

Los también llamados ojos locos son esos ojitos saltones de plástico que puedes encontrar en el bazar chino más cercano a tu casa. Probablemente son el invento más inútil y a la vez entretenido que conozca el ser humano en estos momentos.

Y es que hay algo en ellos extrañamente cautivador. Tienen un efecto inmediato casi mágico: los ves y te pones de buen humor. Así de simple.

Pero, ¿por qué todo es mejor con googly eyes? ¿Qué hace que algo concebido como una simple manualidad infantil se haya convertido en uno de los recursos más eficaces para hacer sonreír a cualquiera?

Vivimos en un mundo serio, en el que nuestro principal foco es hacer frente a retos que a menudo se plantean como problemas: estar sanos, ser queridos y aceptados socialmente, ser competitivos para llegar a fin de mes, etc.

Eso hace que los objetos y recursos de los que nos valemos sean completamente funcionales, es decir, que todo es lo que es y sirve para lo que sirve, sin demasiado lugar para interpretaciones o dobles lecturas. Pero los googly eyes lo transforman todo. Son los ojos que nos permiten ver el mundo con otros ojos, como realmente nos gustaría que fuera: sencillo, divertido, fantasioso, adorable e inofensivo. Sin presiones ni problemas de ningún tipo.

Una manzana es una fruta que nos ayuda a mantener una dieta equilibrada, pero con googly eyes es un simpático personajillo que parece darnos los buenos días, cuando aparece sobre nuestro escritorio.

Una tubería rota es la clase de problema que queremos que se resuelva para que nuestro barrio no parezca tercermundista, pero con googly eyes es como tener por vecino a un primo lejano del monstruo de las galletas.

Donald Trump es un político reaccionario que atemoriza a la mitad de la sociedad norteamericana, pero con googly eyes no es más que una burla de sí mismo, una caricatura que pierde todo el peso dramático que inspira su figura.

Además, el mecanismo de los googly eyes es tan sencillo que supone una total democratización del humor. No hace falta tener un ingenio o un carisma superior para hacer reír con los googly eyes. Basta con plantar los dos ojitos donde sea y ver qué sucede, qué reacción nos provoca.

¿Qué pasaría si ponemos dos googly eyes a un AK-47 o al carpesano en el que se presentó la Ley Mordaza? ¿Seguirían evocándonos el mismo peligro que siempre? Los googly eyes no van a solucionar el mundo, pero sin duda lo convierten en un lugar aparentemente más humano. Y eso, dadas las circunstancias, ya es mucho.

Si quieres ponerle googly eyes al mundo y, además, ganar un buen premio, échale un ojo al concurso de los ojos locos que ha preparado Skittles. ¡Mucha suerte y a divertirse!


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