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Una web indigna a las redes publicando un artículo que incita a la violación en la pareja

'Posiciones sexuales para cuando él quiere y tú no': así empieza el artículo que ha empezado la polémica.

Posiciones sexuales para cuando él quiere y tú no”. Así se titula el artículo de la publicación mexicana El diario de la nena que ayer despertó la indignación de muchas lectoras. El artículo explica en detalle algunas posturas sexuales que, según la redactora, son “idóneas” para aquellos casos en los que a ti no te apetece tener sexo con alguien, pero a ese otro resulta que sí. Y tú, como no vas a decir que no, pues vas y le dejas hacer. Aquí notáis algo muy raro, ¿no?

Claro: la falta total de consentimiento.

Con la de veces que hemos repetido la importancia de este concepto últimamente, parece que hay gente que aún no se ha enterado.

“Llegas a casa con la única intención de meterte a la cama a dormir, pero justo ese día tu pareja ha venido a casa… ¡con tremendas ganas de poseerte que bueno!”. Todo chirría desde la primera línea. Si quieres irte a dormir, ve a dormir, mujer.

El texto apoya todas esas ideas estereotipadas de que las mujeres debemos algo a alguien. Y ese alguien siempre es un hombre. Y ese algo, en este caso, es sexo, pero también puede ser cariño, atención, cuidados, la cena preparada, la casa limpia, los niños acostados.

Tu marido está llegando a casa ¡para poseerte!, te lo dicen con exclamaciones porque, claro, es que además deberías estar contenta. Glorificando un poco la posesión ahí, el control.

Deja todo lo que tengas que hacer y ponte lista para aplicar todas esas posturas que aunque ahora te parezcan una mierda, porque tener sexo te apetece una mierda, luego verás que te van a gustar. Ya lo verás.  

El artículo hace un repaso por todas esas posturas típicas (misionero, frente a frente, perrito, cucharita) solo que haciendo hincapié en el hecho de que tú no quieres. Te proponen que no hagas nada si estás muerta de sueño (solo “emitir un gemido de vez en cuando”) o que te pongas a ver la tele mientras tu pareja sigue insistiendo (“nunca se dará cuenta de que estás haciendo dos cosas que te gustan”).

Muchas usuarias repararon en el perverso mensaje que se esconde detrás de este artículo y denunciaron públicamente en sus redes sociales el rechazo que sentían después de leerlo.

En el momento de publicar esta nota, el artículo ya ha sido retirado.

El mensaje de este artículo es extremadamente nocivo porque promueve la idea de que la falta de consentimiento de una de las dos partes —en este caso, de la mujer— no es motivo suficiente para que la relación sexual no tenga lugar. Porque alimenta la idea de que las mujeres siempre tenemos que estar disponibles al deseo y a la voluntad del hombre.

Y porque se olvida de algo esencial: las violaciones en el marco de la pareja también existen. Estar en una relación sentimental no te otorga una especie de inmunidad para abusar de la otra persona y que no pase nada.

A propósito de los abusos sexuales en la pareja, hace un par de meses se difundió este corto que representa muy bien la necesidad de marcar y definir los límites del consentimiento dentro de la pareja.

" En general la gente piensa que las violaciones son aquellas que ocurren en callejones oscuros, de noche, cometidas por un desconocido cuando una mujer vuelve a casa sola y que implica el uso de la fuerza física. En realidad, el 80% de la violencia sexual es cometida por personas del entorno inmediato de la víctima y no tiene que implicar el uso de la fuerza", explica Virginia Gil, de la Fundación ASPACIA, una organización que atiende a víctimas de violencia sexual.

Volviendo al discutido artículo, Gil lo tacha de completo "despropósito" porque alimenta la idea de que las mujeres no tenemos otra opción que mentir o fingir para no mantener una relación que no queremos. "Eso, o resignarnos a ser violadas", explica. Para ella, esa forma de violencia —mucho más sutil, en la que no interviene la fuerza física— es la que está más "normalizada e invisibilizada". "Existe el riesgo de que ni siquiera se identifique como violación", agrega.

"El hecho de que se dé en el entorno de la pareja es condición suficiente para que todo valga y si no se consigue el objetivo final (mantener una relación sexual) se carga la responsabilidad en la mujer diciéndole que es una frígida o que va a tener que ir a buscar sexo fuera de la relación...", explica Gil. "Aunque el tono del artículo pretenda ser un  "consultorio de consejos para alcanzar la armonía en la pareja" no es más que una muestra más de desigualdad entre lo que significa ser mujer y lo que significa ser hombre hoy en día".

Luciana Peker, periodista en Página 12 y activista feminista, cree que este es uno de los aspectos más graves que prevalece en cierta prensa femenina. "Parece que todo es fácil con ese tipo de manuales. Te enseñan como dejar a un hombre, como retenerlo, como reconquistarlo, como satisfacerlo", explica. Pero, en realidad, lo que hacen es "legitimar la violencia y mostrar el sexo como una obligación, quitándolo de cualquier posibilidad de deseo o de placer".

Para Peker esta es precisamente una de las reivindicaciones más importantes dentro del movimiento feminista. "Creo que es una de las cosas más irreverentes dentro del feminismo. El deseo es parte absoluta de nuestras reivindicaciones. Los medios de comunicación se aferran a defender la idea de que las mujeres hacen determinadas cosas para satisfacer a los hombres. El deseo de las mujeres es, sin duda, lo que más asusta en lo político, en lo económico y en lo social. Las feministas tenemos que luchar por reconquistar ese deseo".

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