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El primer sex symbol de Hollywood fue un japonés... que avergonzaba a su país

Sessue Hayakawa se convirtió en un mito erótico intepretando un violador. Pero para Japón era una vergüenza nacional

oi oi

Cuando pensamos en sex symbols de la era del cine mudo, el primer nombre que nos viene a la mente —recordemos su cara o no— es Rodolfo Valentino.

Pero, incluso antes de que el galán italiano se convirtiera en una estrella, hubo un actor que ya había conseguido que a las mujeres de todo el país se les aflojaran las rodillicas al verlo en pantalla: El actor japonés Sessue Hayakawa.

Hayakawa, saltó a la fama en 1915 en la película de Cecil B. DeMille, The Cheat, que a pesar de su engañoso nombre, no trata de una infidelidad como tal, sino de una violación. La película lo petó porque tocaba uno de los temas tabú (y, por tanto, que más morbo daba) de la época: el sexo interracial.

DeMille no tuvo cojones para plantear la posibilidad de que un hombre asiático pudiera ser más atractivo para una señora bien de Long Island que su marido blanco, por lo que Hayakawa, que interpreta al vecino, comienza siendo el estereotipo asiático de hombre educado y acaba convirtiéndose en un violador sádico. A pesar de lo perturbador que era su papel, se convirtió en un mito erótico al instante.

The Cheat hizo de Hayakawa una estrella internacional. Las mujeres perdían la cabeza por él, dicen incluso que las fans lanzaban sus abrigos de piel al suelo para evitar que él pisase los charcos. Los intelectuales europeos, como la novelista Colette y el cineasta Jean Epstien, también hicieron pública su admiración por el actor. Podríamos apostar una cena con copa, puro y chupito a que, si a finales de la década de 1910 la revista People hubiese existido, Hayakawa hubiese sido nombrado "Hombre vivo más sexy" del momento.

En cambio, en su país natal, la fama que esta interpretación generó sobre el actor fue muy diferente. Los japoneses tienen un término para referirse cierto tipo de películas hechas fuera del país en las que actores japoneses interpretan papeles japoneses. El término es "kokujoku eiga". "Eiga" significa película, y kokujoku es un derivado de las palabras "país" e "insulto". Dicho de otra forma, "kokujoku eiga" son películas en los que los actores japoneses están avergonzando a su nación. Sessue Hayakawa también fue el pionero en ser acusado de tal deshonor.

En Japón la cinta molestó tanto que los distribuidores se negaron a pasarla en los cines. La protesta fue tal que, en la reedición del film en 1918, su director cambió el personaje de Hayakawa de japonés a birmano. Pero lo cierto es que este gesto no sirvió para satisfacer a la sociedad japonesa, que ya veía a Hayakawa como un "humillador nacional".

Para cuando The Cheat fue reeditada, y a pesar de lo racista que era la sociedad del momento, Hayakawa ya era parte del star system hollywoodiense. Había interpretado unos 20 papeles de villano exótico con Paramount y vivía en una mansión en Los Ángeles. Hayakawa estuvo en activo hasta pocos años antes de morir, en 1973, y compartió cartel con Bogart, Jerry Lewis, Shirley MacLaine, Anthony Perkins y Audrey Hepburn.

Pero su gran papel fue, sin duda, el del Coronel Saito en la película británica de 1957 El puente sobre el río Kwai, por la que recibió la única nominación al Oscar de su carrera.

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