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El primer mundo se implica en salvar el Amazonas, por una vez

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Noruega termina de donar 1.000 millones de dólares a Brasil para que erradique la deforestación. Pero los países del Norte no siempre han sido tan generosos.

Rafa Martí

17 Septiembre 2015 16:36

Esto es un diálogo entre un país en vías de desarrollo y un país del primer mundo:

—Hola, soy un país que necesita recursos. En mi territorio tengo millones de hectáreas de selva que, si las explotara, obtendría lo que necesito para construir colegios y hospitales y seguir desarollándome. Pero también quiero proteger el medio ambiente y no destruir el pulmón del planeta, del que tú también te beneficias.

—Sí, yo también quiero que conserves esa reserva natural porque además me afecta. Quizá no a corto plazo, pero sí a largo plazo. Como yo ya tengo colegios y hospitales, te voy a dar 1.000 millones de dólares para que tú puedas hacerlo sin necesidad de destruir la selva. Te voy a pagar para que sigas compartiendo tu recurso con nosotros, porque lo necesitamos.

Aunque el diálogo es imaginario, este, en cierta forma, es el trato que Brasil y Noruega acaban de alcanzar para proteger el Amazonas.



Brasil se ha comprometido a erradicar la deforestación en todo su territorio amazónico. Desde 2008 la ha reducido un 75%. Desde ese mismo año, Noruega ha pagado a Brasil los 1.000 millones, culminando este año con la transferencia de los últimos 100 millones.

Noruega es uno de los países más ricos del mundo por sus ingresos petrolíferos. También ha emprendido proyectos de conservación ambiental en otros países como Indonesia, Perú o Guayana. Por su parte, Brasil es uno de los países más contaminantes del mundo y el Gobierno de Dilma Rousseff se ha comprometido a continuar su desarrollo de una manera sostenible.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban-Ki-Moon, ha calificado las relaciones entre Noruega y Brasil en esta materia como modelo de cooperación internacional para proteger el medio ambiente.



No es la primera vez que países en vías de desarrollo han propuesto que la comunidad internacional financie sus necesidades a cambio de que respeten el medio ambiente. Y no todas las iniciativas anteriores han tenido el éxito de la noruego-brasileña.

No siempre tan solidarios

El caso más llamativo es el del plan Yasuní-ITT, una campaña internacional para proteger la reserva del pleistoceno del Yasuní en plena selva amazónica de Ecuador. La zona está declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

La iniciativa fue lanzada por el Gobierno de Rafael Correa, que en el año 2007 pidió a la comunidad internacional 3.600 millones de dólares como parte del beneficio potencial del petróleo. En ese parque amazónico se calcula que hay beneficios petrolíferos de 350 millones de dólares por año, un total de 18.292 millones al precio del petróleo de 2013.

Ecuador pidió 3.600 millones a la comunidad para renunciar a explotar el Yasuní, que podía darle 18.292 millones


Sin embargo, al contrario de lo que ha ocurrido con Brasil, la comunidad internacional ha dado la espalda a Ecuador. El país solo pudo recaudar 13 millones de los 3.600, un 0,027% del total.

El problema con el Yasuní se debió principalmente a que dos partes del parque ya estaban bajo explotación de las petroleras, por lo que aquello generó desconfianza en los donantes internacionales.



A fin de cuentas, dado el poco apoyo que recibió la iniciativa ambientalista de Correa, el Gobierno aprobó la explotación del parque el año pasado, ya que el país necesitaba financiar el Plan Nacional del Buen Vivir, con un coste previsto de 70.000 millones de dólares. El objetivo final de este es aumentar las prestaciones sociales y erradicar por completo la pobreza en el país andino.

Correa responsabilizó a los países ricos de las consecuencias que pueda tener la explotación petrolera en el Yasuní.

También los llamó "hipócritas" : mientras exigen a los países no desarrollados que mantengan intactos sus recursos, no se implican en su desarrollo.

[Vía: ABC, Reuters]


El medio ambiente, una cuestión de corresponsabilidad




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