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El cartel musical de la toma de posesión de Trump es un desastre absoluto

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Más que una toma de posesión presidencial parece un talent show televisivo

PlayGround

16 Enero 2017 11:56

El concierto que sucederá a la investidura de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, definido por él mismo como un “gran espectáculo”, parece más bien un lineup pocho pensado para amenizar los descansos de un partido de béisbol regional. O, directamente, de un talent show televisivo.

Ahí van algunos nombres, para que veáis la magnitud del desastre: la adolescente surgida de America’s Got Talent Jackie Evancho; los artistas country Toby Keith y The Frontmen of Country; The Piano Guys; el especialista en crear ritmos con una videoconsola Wii DJ RaviDrums; Lee Greenwood y la banda de rock sureño 3 Doors Down; un grupo de versiones de los años ochenta llamada The Reagan Years.

Como guinda, también actuarán las bailarinas Radio City Rockettes y el Coro del Tabernáculo Mormón, una coral patrocinada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Un planazo, vaya.

Entre las bajas, que también las hay, destacan la de Jennifer Holliday, que declinó actuar en el evento tras recibir cantidades “masivas y alarmantes” de mails amenazadores.

Aunque los organizadores del evento insisten en que están cerrando a última hora nombres potentes, no parece que artistas de la talla de Shakira, Beyoncé o Aretha Franklin, que actuaron en la investidura de Obama, vayan a querer formar parte de este aberrante cartel.

Otros, como Moby, que fue contactado para pinchar en la fiesta, hizo pública su negativa en una burlona publicación de Instagram.

“Sólo pincharía en esa fiesta si, a cambio, Trump hiciera pública su declaración de la renta”, escribió Moby. “Y, probablemente, les pondría a los republicanos Public Enemy y remixes de Stockhausen”, bromeaba.

Mientras se ultiman los detalles de este inenarrable concierto, Barack Obama hizo una fiesta de despedida en la Casa Blanca, a la que asistieron, entre otros, Jay Z, Beyoncé, Paul McCartney o Bruce Springsteen. La velada, que se alargó hasta las cuatro de la mañana, terminó con muchas de estas celebridades marchándose de la casa presidencial con la certeza de que no iban a volver, por lo menos, hasta dentro de cuatro años.

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