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“Soy una mujer feliz, ¿por qué fantaseo con que abusen sexualmente de mí?”

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 ¿Está bien fantasear con ser violada? Una experta responde a la pregunta de una "chica normal" atormentada

PlayGround

06 Marzo 2017 16:48

"Soy una chica de veintipocos, a punto de graduarme en la universidad y me considero a mí misma muy independiente y con una vida sana, normal y feliz".

Así se presenta esta chica en la carta que envía al consultorio de la periodista Mariella Frostrup a The Guardian: una chica normal, una chica cualquiera, con una fantasía sexual que, como ella, muchísimas "chicas normales" llevan con vergüenza y culpa: fantasea con ser violada.

"Hace un par de años empecé a ver porno. Ni si quiera sabía qué buscar, pero luego desarrollé mis propios gustos y empecé a buscar cosas más específicas. Lo que me preocupa es que lo que me estimula son las simulaciones de abuso".

Explica también que eso no refleja en absoluto a cómo ella se siente sobre esos temas en la vida real. "Odio el patriarcado y la cultura de la violación", aclara.



Y el "problema" va mas allá de cierta incoherencia entre sus gustos pornográficos y sus valores. "Otra cosa que me preocupa es que ahora, cuando tengo sexo con mi novio, me invento historias de abuso en mi cabeza para llegar a alcanzar el orgasmo. No me gustaría recrear ninguna de esas fantasías. Me gusta sentirme querida durante el sexo. Siento que nada de esto es sano o enriquecedor para mi desarrollo. ¿Debería preocuparme?".

Para Frostrup la respuesta está en su propio planteamiento: muchas veces, no queremos que nuestras fantasías se hagan realidad. "Las fantasías, como los sueños, son generalmente una forma de expresar emociones y subcorrientes psicológicas que no podemos o no queremos incluir en nuestras experiencias del día a día. Y somos muy afortunados de tener cerebros que pueden llevarnos a lugares a los que no queremos ir realmente".



La fantasía de violación (como muchas otras fantasías de sumisión) es muy habitual, sobre todo en las personas que se sienten en extremo control de sobre sus vidas. "No es raro sentirse estimulado por la idea abstracta de subyugación y desamparo. Ciertamente no significa que cuando paseas de noche por la calle estás esperando que un hombre aparezca desde la oscuridad y te arrebate el derecho a lo que quieres hacer con tu cuerpo por la fuerza".

Y le recuerda que tampoco habría nada de malo en experimentar un juego de roles de este tipo con una persona con la que tenga confianza y complicidad. "Una de las mayores expresiones de intimidad en la sexualidad es jugar a adoptar diferentes roles con alguien en quien confiamos y a quien deseamos. No es un juego abierto a los desconocidos (excepto en nuestras fantasías). Es un terreno complejo y solo podemos admitir este tipo de instintos con aquellos con quien nos sentimos más unidos. Ya sea fantasear acerca de perpetrar delitos sexuales o imaginar ser víctima, eso no significa que estamos pidiendo que suceda".

[Vía The Guardian]

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