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Media Markt

Este tipo encontró novia haciéndose selfies en los ordenadores de Media Markt

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La tecnología puede ser la mejor celestina

Jordi Berrocal

12 Febrero 2015 15:40

En Media Markt puedes encontrar ofertas sorprendentes. Pero todavía más sorprendente es encontrar el amor.

El flirteo ya no se entiende sin la tecnología. Nos conocemos a través de Tinder, coqueteamos dejando “likes” en Instagram y nos mandamos fotos picantes a través de Snapchat. Pero los métodos de ligar a través de los dispositivos tecnológicos no acaban en las apps. Existen recursos aparentemente más peregrinos pero que pueden resultar igual de efectivos.

Recientemente, un amigo me contó el caso de un conocido suyo que había encontrado novia de una forma de lo más curiosa: utilizando el Media Markt de Barcelona como su propia página de contactos. Evidentemente, tuve que hablar con él.

Hace exactamente un año, Tomás estaba soltero. Una tarde de febrero estaba paseando por Media Markt con sus amigos cuando se detuvieron en la zona de informática de la tienda. Como siempre, aprovecharon la ocasión para curiosear un poco los ordenadores.

“Todo empezó como una coña. Estábamos haciéndonos fotos con el Photo Booth y riéndonos de los caretos que poníamos cuando uno de mis colegas empezó a posar en plan seductor. 'Imagínate que lo ve una tía y se enamora de mí' nos decía”, me cuenta Tomás. “Al principio nos cachondeamos de él, pero luego me di cuenta de que no era ninguna tontería. Por ahí pasa un montón de gente. Y las chicas de nuestra edad siempre están mirando los Macs”.

Tomás le propuso un reto a su amigo: tenían que dejar una foto cada uno guardada en los ordenadores acompañada de sus respectivos números de móvil y ver a quién llamaban primero. Dicho y hecho. Se hicieron selfies enseñando la pantalla de sus teléfonos con su número apuntado, voltearon la imagen para que las cifras se leyeran correctamente y se fueron a tomar una caña.

“Si te digo la verdad nunca pensé que funcionara. A la segunda cerveza ya nos habíamos olvidado”.

Pero dos días después se despertó con un WhatsApp de un número que no conocía. El mensaje no decía nada: simplemente era un emoticono sonrojado. En un principio no le dio importancia. Hasta que algo hizo clic. “No puede ser, me dije. Y me reí solo”.

Tomás contestó el WhatsApp y confirmó sus sospechas: efectivamente, se trataba de una chica que había visto su foto en el ordenador de Media Markt. Acabaron quedando unos días más tarde, pero la cosa no funcionó. “Era un poco rara la chica. Nunca me miraba cuando hablaba, y a veces se ríe muy fuerte sin venir a cuento. Creo que estaba un poco loca”. Al fin y al cabo, es una chica que decidió llamar a un extraño que había dejado su número en un lugar público, le digo. Se ríe y me da la razón.

Dos meses después de aquello Tomás seguía sin pareja. Ni nada que se le pareciera. “Estaba pasando una de esas típicas épocas en las que no pillas ni “patrás”. Me había instalado Tinder pero ni así. Hice algún match pero luego cuando hablaba con la chica ya veía que eso no iba a ninguna parte”. Entonces llegó San Valentín, y en medio de la bajona, volvió a pensar en los ordenadores de Media Markt. Si la estrategia le había funcionado una vez, ¿por qué no darle una segunda oportunidad?

Esta vez fue solo. Y decidió currárselo un poco más. “Empecé a hacerme fotos en todos los dispositivos de muestra que encontraba, ya fueran ordenadores o tabletas. Volví a hacer lo de dejar mi teléfono apuntado, pero esta vez lo hice con el bloc de notas de mi teléfono y añadía una pequeña frase. Cosas que intentaban ser ingeniosas y que me describían un poco, pero jugando al misterio. Si las leías en el orden adecuado incluso formaban una pequeña historia relacionada con San Valentín. Sí, una pastelada”.

Esa misma tarde el plan empezó a dar sus frutos. Probablemente que fuese el día de los enamorados tuvo algo que ver. “Recibí tres mensajes y una llamada. La llamada era de unos niñatos que querían trolearme”, admite. Pero uno de esos WhatsApps le llamó la atención. Decía lo siguiente: “Si quieres ser mi Nino vuelve a Media Markt mañana a las 14:00h”.

“Lo primero que pensé fue 'vaya tía más cursi, por qué me llama nino así de primeras (nino en catalán significa muñeco)'. En todo caso, al día siguiente me planté en la tienda en la hora indicada. Tener una cita en Media Markt ya me parecía surrealista, pero lo que me esperaba después era todavía más loco”.

Tomás se puso a deambular por la tienda sin saber muy bien qué debía hacer. Al cabo de 15 minutos no había ocurrido nada, así que decidió ir a la zona de informática. “Se me pasó por la cabeza que quizá me había seguido el juego con las fotos, era eso o pirarme”. Examinó las carpetas de imágenes de los distintos ordenadores y empezó a encontrar fotos de una chica. Tenía que ser ella. En todas las imágenes la chica enseñaba una libreta en la que se leía una sola palabra. Tomás las apuntó todas y al volver a casa las ordenó: era el nombre de un bar y una hora. También ponía: “hoy”.

“Soy consciente que suena muy peliculero, pero realmente fue así. Yo mismo estuve dudando hasta el último momento si ir a la cita o no. Me daba miedo que todo fuera una broma y que hubiese un grupo de peña esperando para descojonarse de mí. Incluso pensé que pudieran filmarme con una cámara oculta y que acabaría en un vídeo de YouTube con medio mundo riéndose de mí. Pero todo lo que había pasado me parecía demasiado loco como para no llegar al final”.

Se armó de valor y se presentó en el bar. No había sido una broma. La chica que había visto en las fotos le esperaba con una sonrisa en una mesa del fondo del local.

Al final la historia resultó de lo más peliculera, literalmente. “Me contó que era muy fan de Amélie y que cuando vio mis autofotos con los mensajes inmediatamente pensó en la película, en la historia de Amélie con el chico que colecciona fotos de los fotomatones. Por entonces yo no la había visto, por lo que no sabía que resulta que el chico se llama Nino. A ella le hizo gracia mi idea y pensó que quizá podía recrear el flirteo a través de fotos que se ve en la película. Joder ahora que lo pienso todavía es más cursi que si me hubiese llamado nino”.

Tomás se ríe, pero no puede disimular el brillo de sus ojos. Él y Marta llevan ocho meses saliendo. Y ya han visto “Amélie” tres veces juntos.


En San Valentín puedes encontrar el amor en cualquier lugar... incluso entre aparatos electrónicos


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(Fotografías vía Tumblr)

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