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“Ir en fixed es diferente a todo”: estos riders se proclaman como una nueva cultura

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Motivos para montar una bici de más de mil euros, según sus protagonistas

Guiem Alba

07 Enero 2015 04:00

Fotografías de Milena Güell

Las bicicletas de piñón fijo se instalaron en la cultura urbana de las principales ciudades hace unos pocos años, y ahí se han quedado. La metrópoli es el lugar donde nacieron y en el que sobreviven, manejadas por unos cuantos locos con prisa que nunca paran de pedalear.

Más allá de una moda, la fixed es la bicicleta original, la primera que nuestros abuelos conocieron. ¿Creó el retorno de la fixie una nueva subcultura? De la mano de Juanma Pozo y Dani Melo, miembros de Dosnoventa, repasamos los motivos espirituales para pedalear con piñón fijo.

Combina lo clásico con la subcultura actual

En Dosnoventa opinan: "Si te compras un Porsche ahora, puedes ir a 300 y ni te enteras. No es lo mismo que subirse a uno de los 60, un clásico de la gasolina, en el que irás pegado al suelo a 150 pero tendrás otra sensación".

El engranaje más básico y simple volvió a las capitales como una alternativa a la obsesión por la tecnología punta en las bicicletas de carretera. En cambio, el piñón fijo nunca se marchó de ciudades como Nueva York, donde lo habitual es ver a mensajeros en fixed doblando esquinas y callejeando a toda velocidad.

Marca el ritmo de la ciudad

"Yo le saco el lado romántico a la bici. La vida es simple, ir en bici mola, la gente te mira, te sonríe. Vas a un ritmo de vida muy guay, llegas a los sitios a una velocidad adecuada para irte fijando en tu ciudad. El piñón fijo potencia esto porque, cuando consigues una simbiosis con la bici, es todo mucho más bonito", cuenta Juanma Pozo.

Por lo visto, los motores son demasiado rápidos y los pies demasiado lentos; la bicicleta sirve para ajustar tu ritmo de vida y acompasarlo con el de la ciudad. Con la fixed es aún más gratificante, o eso aseguran ellos.

Liberas adrenalina

"La bicicleta coge inercia y tú vas lanzado. Solo tienes que acompañar los pedales. Al bajar cuestas, pedalea sola, por lo que tienes que ir controlando tú la velocidad. La bici de piñón fijo se parece más a deportes como el surf o el snowboard, en los que el vehículo está muy unido al cuerpo", opinan en Dosnoventa. Una vez empiezas a dar pedales, ya vas lanzado. No hay frenos, por lo que tendrás que ingeniártelas para parar.

Además, toda la fuerza de la fixed la tienes que producir tú. Aquí no sirve pedalear un rato y dejarse llevar, por lo que será mejor que entrenes un poco antes de aparcar tu bici para dar el salto al piñón fijo. "La condición física que requiere es importante, son para gente que sabe lo que es salir una hora y pasarse la hora dando pedales". 

¿Más que una moda?

Desde fuera, montarse en una bici de más de mil euros es una gran duda. Pero ellos están convencidos: ir en fixed sigue molando. Y más allá de cualquier moda, el engranaje más básico de la bicicleta está tan implantado en nuestra cultura como la misma rueda. A juzgar por las cantidades que dicen facturar, hay un nuevo fenómeno: la moda ha servido para devolver a las ciudades ese amor por rescatar los clásicos. ¿Estamos de acuerdo?


La bici de piñón fijo se parece más a deportes como el surf o el snowboard, en los que el vehículo está ligado al cuerpo

DSNV RUNS JAPAN from Dosnoventa on Vimeo.



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