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Así es el festival dónde los millonarios de Silicon Valley "deciden el futuro"

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Un festival de temática futurista lleva el aire acondicionado, los masajes y el lujo al desierto

PlayGround

03 Mayo 2016 19:07

¿Quién dijo que los festivales habían muerto? Solo se han reconvertido.

Después del boom del festival mochilero en el que, durante unos días, se cambiaba la comodidad del hogar por sudar en una tienda de campaña y darse duchas de agua fría, y el posterior auge de los festivales urbanos, la última tendencia son los llamados "festivales transformacionales". En estos eventos no solo cuenta la diversión, sino que se también se busca una experiencia que lleve al crecimiento personal.

Uno de ellos es el Further Future, que acaba de celebrar su segunda edición en el desierto de Mojave (a las afueras de Las Vegas). En este caso, sin embargo, además de "transformacional", deberíamos añadir la etiqueta de "solo apto para los ultra-ricos".

Furhter Future es una suerte de extensión de Burning Man, el que vendría a ser el festival transformacional por excelencia. El problema es que Furhter Future coge todo lo que se critica de Burning Man (un icono de la contracultura estadounidense cuyo espíritu ha acabado siendo pervertido por el dinero) y lo eleva a la máxima potencia.

Nacido en los años ochenta, Burning Man se asoció al movimiento hippie en sus inicios y, después, a la música electrónica. Se celebra todos los años en el desierto de Nevada, no hay conexión WiFi y tampoco cobertura móvil. Además, el dinero no tiene valor. Se fomenta el trueque y se pide a todos los participantes que lleven de antemano todo lo que necesiten.

Sin embargo, el festival empezó a atraer a gente de dinero, especialmente a emprendedores de Silicon Valley. Estos se montan lujosos campamentos temporales en medio del desierto y se ha incorporado al festival una especie de competición por ver quién es el que más invierte en agasajar a sus invitados.

Pues bien, mientras que los campamentos más lujosos de Burning Man procuran esconderse para no irritar a los asistentes más veteranos, que valoran el trabajo y el trueque, los asistentes a Further Future no tienen complejo alguno en demandar los mayores lujos sin tener que sudar una gota por ello.

Los asistentes a Further Future visten con ropa interior de látex, sombreros de pelo, botas de plataforma y complementos para la cabeza hechos de metal, y entre sus actividades se cuentan el yoga, spa, comida de autor y actuaciones musicales. Nada de sudar y pasar miserias.

Y es que, tal y como explica este reportaje de The Guardian, mientras que a los asistentes a Burning Man se les juzga por usar wifi o tener chefs privados, Further Future publicita su conectividad y sus asistentes personales.

"Es para el 1% de Burning Man. Está muy delimitado", dice uno de los asistentes a The Guardian.

Entre el público de este año, se encontraba Eric Schmidt, presidente de Alphabet (la empresa matriz de Google), Bob Pittman, director ejecutivo de Clear Channel y Stan Chudnovsky, alto ejecutivo de Facebook.


No es extraño, pues, que, además de la diversión, uno de los mayores atractivos del festival sean el networking. "Está diseñado alrededor de la música, pero va de hacer negocios", dice Russell Ward, uno de los cerebros del evento.

Otro de los inversores del festival explica que quiere que Further Future responda a nueva preguntas como: "¿cómo evolucionará el postcapitalismo? ¿Cómo lo hará la postdemocracia? ¿qué hay del postempleo, cuándo tendremos una renta básica universal?"

Que las mentes más influyentes de la tecnología se junten para intentar crear un futuro mejor debería ser una buena notícia. Pero todo resulta un poco menos creíble cuando uno se los imagina hablando sobre todos esos conceptos mientras se dan un masaje o hacen un maridaje de foie-gras con cerveza.

"Lo que hacemos aquí es importante, estamos moldeando el futuro. La gente que viene aquí no solo es la gente que puede hacerlo sino que son las únicas que pueden", dice Robert Scott, fundador del festival.

Puede que esta última idea sea, precisamente, el problema de este tipo de eventos. ¿De verdad uno va un festival como éste a cambiar el mundo o va, simplemente, para demostrar que puede ir?




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