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Lanzamientos

El guitarrista de Radiohead se codea con Mozart y Beethoven en su nueva referencia

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El sello Deutsche Grammophon editará en marzo un álbum con piezas orquestales de Jonny Greenwood y Bryce Dessner, que ingresan así en el panteón de la música clásica contemporánea

Mario G. Sinde

20 Enero 2014 07:40

La carrera paralela de Jonny Greenwood en la música clásica contemporánea es conocida por todos los fans de Radiohead, y la mayoría de sus composiciones han aparecido en sellos de prestigio como Nonesuch. Ahí están, entre lo más destacado, su banda sonora para “The Master” y su disco compartido con el compositor polaco Kryzstof Penderecki. Lo que no se conoce tanto es que Bryce Dessner, miembro de The National, también se dedica a componer piezas complejas para orquesta y pequeñas formaciones dentro del circuito de la música académica. Se trata de dos casos evidentes de artistas que no se conforman con los límites más o menos cerrados que permite la escritura rock y cuyas inquietudes les han llevado a los límites populares de la música contemporánea. Pero cuidado: eso no significa que sus obras sean de consumo fácil, sino todo lo contrario.

El 3 de marzo, tanto Greenwood como Dessner debutarán como compositores en uno de los sellos de música clásica con más poder del mundo, Deutsche Grammophon, dependiente de la multinacional Universal. Y lo harán con un álbum compartido en el que el programa se compone de piezas para guitarra eléctrica y orquesta de Bryce Dessner (“St. Carolyn by the Sea”, “Lachrimae” y “Raphael”, interpretadas por la filarmónica de Cophenhage bajo la dirección de André de Ridder) y de una nueva versión de la banda sonora que compuso Greenwood para la película “There will be Blood” (“Pozos de Ambición”) de Paul Thomas Anderson, esta vez en forma de suite orquestal y conservando toda su fiereza atonal.

La inclusión de dos músicos provenientes del indie-rock en Deutsche Grammophon corresponde a una doble motivación: la primera, encontrar nuevo público para el sello -que nunca ha dado la espalda a la música contemporánea, pero que tiene que estar renovando continuamente su clientela-, y la segunda normalizar el estatus de músicos que no provienen de los círculos académicos dentro de la jerarquía de los nuevos compositores contemporáneos. Motivos, sobre todo el segundo, que desde aquí aplaudimos.

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