Lanzamientos

Diez discos más salados que el bacalao que no te debes perder por nada del mundo

Progresa el año y con él la avalancha de música interesante. Para no perder el ritmo de la actualidad, te destapamos una decena de obras que te recomendamos encarecidamente

Bien entrados en marzo, el ritmo de publicación de discos interesantes se incrementa. Nos acercamos a las primeras semanas verdaderamente calientes del año y comienza a sentirse el cosquilleo. De eso va esta columna: de reunir en un formato cómodo y a vista de pájaro algunos de los discos recién editados que merecen los minutos de tu tiempo, o al menos aquellos que te sobren después de haber saciado tu apetito con otras novedades, que hay muchas y aquí no caben todas. Poco a poco se va perfilando el carácter de este año 2014, surgen debutantes a los que hay que seguir la pista, llegan veteranos en forma, hay reediciones que son puro caviar. Ha llegado una semana más, pues, el momento de separar el grano de la paja. A continuación vamos a demostrarlo con diez títulos de una calidad exquisita que nos han tocado la fibra: una selección de lo mejor que ha caído en nuestras manos (y en nuestros discos duros) en los últimos días. El próximo miércoles, más. Apúntatelo en tu agenda.

A/T/O/S: “A Taste of Struggle” (Deep Medi)

A/T/O/S: “A Taste of Struggle” (Deep Medi)

Nota: 7.7

A/T/O/S es un proyecto relativamente nuevo, pero en el que encontramos a un productor con una hoja de servicios intachable y una vocalista especialista en transmitir las mieles del ‘inner city blues’ londinense. El productor es Amos, un experto en hacer grime expansivo y dubstep atmosférico que, para esta ocasión, ha contado con la ayuda de Truenoys, una joven voz que en otro tiempo hubiera cantado trip hop o colaborado con Tricky y Massive Attack, pero que en “A Taste of Struggle” añade un carácter más sombrío a la música dentro de un marco de soul futurista. Es el mismo caso que se ha dado en un proyecto definitivo de la música urban de nuestro tiempo, King Midas Sound: bases sugestivas, con bajos muy duros pero a la vez muy sutiles, que no hacen daño pero dejan moratón, por las que cabalga una garganta de miel y suspiros. Por momentos las bases se endurecen y se hacen más grime que downtempo ( “Run”), o permiten unas melodías más soul y comerciales ( “Hey”), pero en conjunto siempre reconforta. “A Taste of Struggle”, además de un debut impecable, es un bálsamo. O la versión clasicista del R&B retorcido de Kelela y Kingdom. RG

Christina Vantzou: “No. 2” (Kranky)

Christina Vantzou: “No. 2” (Kranky)

Nota: 7.5

Christina Vantzou es una compositora belga que a mitades de la década pasada trabajó con Adam Wiltzie de Stars Of The Lid en el proyecto ambiental The Dead Texan, uno de los proyectos más logrados y desconocidos de esa escena post-clásica tenue y transparente en la que también habitan artistas como Eluvium o Loscil. Hace unos pocos años, sin embargo, Vantzou decidió grabar música por su cuenta, y bajo su propio nombre, para ponerle banda sonora a sus propios cortometrajes. Ahora Kranky edita “No. 2”, continuación de un debut que ya nos sorprendió en su día y que cuenta con una paleta instrumental mucho mayor que la de su predecesor, además de una sección de cuerdas expandida. No esperéis música grandilocuente, de todos modos. Aquí lo que prima es el detalle, que la artista trata con mucho mimo. Son los pequeños momentos los que dan gran riqueza a su sonido. Además, sin ser necesariamente un disco pop porque carece de estribillos y hasta casi de voz, sí que se le advierten unas cualidades pop en el fondo. Para entendernos, es muy parecido en espíritu a la banda sonora que Apparat hizo de “Krieg Und Frieden”. Se agradece que los cortes no se alarguen mucho, por lo que los drones tienen el espacio adecuado para desarrollarse sin hacerse pesados. Si tienes ganas de sentir escalofríos de belleza, esto es para ti. RM

Deadbeat & Paul St. Hilaire: “The Infinity Dub Sessions” (BLKRTZ)

Deadbeat & Paul St. Hilaire: “The Infinity Dub Sessions” (BLKRTZ)

Nota: 7.5

La confianza es algo muy importante en el mundo de la música, como en cualquier otro aspecto de la vida. Si tienes que hacer un disco de dub electrónico con apoyo vocal, lo lógico es contar con Paul St. Hilaire, alias Tikiman, para que te ayude en tu cometido. Es exactamente lo que ha hecho Deadbeat, otro artista vinculado al mundo del dub, aunque en su caso, tirando más hacia el dub techno. La pareja se conoció hace una década en un Micro Mutek de Montreal y desde entonces han actuado juntos ocasionalmente, pero no ha sido hasta ahora que se han decidido a colaborar en un disco. El resultado es “The Infinity Dub Sessions”, un trabajo que les ha llevado casi un año en terminarlo y en el que utilizaron la serie de Deadbeat Infinity Dubs como punto de partida. Dice la nota de prensa que a St. Hilaire, estrecho colaborador de incontables discos de Rhythm & Sound, se le ve la cara “más militante, poética y fiera”, y a juzgar por lo que podemos escuchar en estos ocho cortes, no andan nada desencaminados. Cosa fina, fina. RM

Dutch E. Germ: “In.Rak.Dust” (UNO NYC)

Dutch_E.Germ-In.Rak.Dust

Nota: 7.4

Tim DeWit fue uno de los fundadores de Gang Gang Dance. Hace tiempo que ya no está en el grupo, y del giro audaz de los últimos años hacia el art-pop ya no tiene ninguna responsabilidad, aunque sí de aquellos primeros discos en los que la música era ruidosa y libre, como un río de mocos electrónicos. Ahora continúa en solitario, se hace llamar Dutch E. Germ y su música es muy distinta: del free-noise ha pasado a inspirarse en el sonido brillante del sello Night Slugs, o mejor dicho, de su franquicia americana, Fade To Mind. Hay mucho de Kingdom, Nguzunguzu y Fatima Al-Qadiri en este “In.Rak.Dust”, es decir, una mezcla entre beats de fulgor neón con samples orientales ( “Nam Nami”), efectos de disparo de arma, bajos lentos y punzantes que se acercan al trap y una cierta melancolía que le pone en la órbita de la escena ‘cloud rap’, esas bases nebulosas para viajes mentales. A ratos recupera su vieja rabia y la incontinencia ruidista ( “Nine”), pero sobre todo este álbum de debut es una muestra de hasta dónde puede llegar su renovada fórmula psicodélica. Conviene tenerle localizado en el radar: sus movimientos futuros prometen mucho. RG

Ekoplekz: “Unfidelity” (Planet Mu)

koplekz: “Unfidelity” (Planet Mu)

Nota: 8.2

Hasta hoy, se había hecho complicado seguir la carrera de Nick Edwards. No sólo había que disponer de un montón de dinero si se pretendía estar al día de todo lo que iba lanzando al mercado -vinilos, casetes, cualquier formato raro le servía-, sino además saber distinguir bajo qué alias se estaba escondiendo. Porque están los discos como Ekoplekz, magmas de electrónica analógica a punto de entrar en ebullición, con textura muy antigua y resultados experimentales muy violentos, y también sus colaboraciones con Mordant Music, Bass Clef o Nochexxx. Pero este álbum pone orden al descontrol y lo hace dejando clara una cuestión: estábamos ante uno de los grandes músicos electrónicos del momento, sólo que los árboles no nos dejaban ver el bosque. En “Unfidelity” tenemos un Ekoplekz ordenado, bien aconsejado por Mike Paradinas para separar el grano de la paja, y un proyecto estético resuelto de manera brillante. Ekoplekz siempre ha tenido que ver con lo proto-industrial, con lo planeador y la library music, con la edad dorada del equipo analógico, y aquí saca todo el partido a esa estética retro y la actualiza con ciertos guiños amables, con un sonido más cuidado y con homenajes inteligentes: titular al tercer corte “Robert Rental”, como el mítico productor de los primeros años del sello Mute, es un detalle de nivel experto. A ratos suena a lo más cósmico de Kraftwerk o Harmonia, otras veces parece una sopa en la que hierven sintetizadores, y aunque por fuera parece arisco, por dentro tiene corazón. Amor modular. RG

Elbow: “The Take Off And Landing Of Everything” (Fiction)

Elbow: “The Take Off And Landing Of Everything” (Fiction)

Nota: 7.9

Elbow ya demostraron en su anterior álbum, “ Build A Rocket Boys!”, que la madurez había llegado a sus vidas y esto no hace más que corroborarse en el título de su sexto disco, “The Take Off And Landing Of Everything”, que hace referencia a todas aquellas cosas que han cambiado en el seno de la banda estos últimos meses y años: rupturas, nuevos noviazgos, nacimientos, etcétera… Guy Garvey, su líder, cumplió 40 años la semana pasada y se nota. Con todo, con la madurez no viene el acomodamiento, ni mucho menos, pues el quinteto ha vuelto a facturar un álbum redondo al que es difícil encontrarle peros gracias a una factura impecable y unas canciones de una belleza insólita. Quizá sí les ha salido más homogéneo que de costumbre –aunque con alguna incursión extraña hacia el krautrock– algo que extraña, pues en la composición de las canciones han estado involucrados distintas combinaciones de la banda. RM

Schoolboy Q: “Oxymoron” (Interscope)

Schoolboy Q: “Oxymoron” (Interscope)

Nota: 8.0

El hip hop se mueve según las leyes del eterno retorno, y en el juego de tronos de sus escenas (de sus costas, sobre todo), siempre vuelven los viejos reyes: cuando el peso de Nueva York compensa el dominio del sur, existe la posibilidad de que el oeste vuelva. Y hace dos años el oeste volvió gracias a Kendrick Lamar y, también, de Schoolboy Q, un rapper feroz que a la vez esconde un corazón tierno y que parece obsesionado en escupir letras violentas sobre drogas, sexo animal y dinero sobre bases que parecen sacadas de un disco de Portishead ( “Gangsta”). “Oxymoron” retoma su discurso allí donde lo dejó con “Habits & Contradictions” y le inyecta un poco de testosterona donde conviene ( “Los Awesome”), se acompaña de estrellas amigas (Kendrick Lamar le da un empujoncito a “Collard Greens”), pero sobre todo se aplica en su gran especialidad: moverse sobre bases raras y suaves para soltar dentelladas de perro hambriento. Tras el hype de 2012, Schoolboy Q estaba llamado a ser el renovador del hip hop con malas pulgas, en erigirse en el nuevo ídolo del gueto, un 2Pac resucitado capaz de plantar cara a los quinquis sureños. “Oxymoron” no es perfecto ni tiene la pegada intensa y sin respiro que se le presuponía, pero deja poco margen para la duda: el hip hop de 2014 pasa necesariamente por aquí y este es uno de los primeros discos importantes del año en el género. RG

Tensnake: “Glow” (Astralwerks)

Tensnake: “Glow” (Astralwerks)

Nota: 7.0

El productor alemán Tensnake siempre nos ha traído buena música, ya sea electro, disco o rutilante house, como ese “Coma Cat” que le llevó al estrellato mundial, pero lo que nos faltaba de él era un álbum de debut que mostrase todas sus cartas en un mismo envoltorio. Ahora, por fin, ya ha llegado, casi una década después de darse a conocer. Astralwerks nos traen “Glow”, que se abre con una pieza de drones y lamentos vocales que poco tienen que ver con su obra pretérita. Ni tampoco con el resto del disco, que se mueve por las aguas que habitualmente ha transitado, las de un disco-house con claras influencias pop que se reflejan en cortes como “No Colour”. No es redondo ni mucho menos, quizá algunos hubiésemos preferido que explorase más la vertiente de “First Song” y “Last Song”, y también queda claro que no se ha adaptado del todo al formato corto de las canciones, pero con pelotazos como “Selfish”, cantado por Jeremy Glenn, todo se le perdona. Es como si a Toro y Moi y toda esa tropa les diesen unas buenas dosis de anabolizantes. Y luego no olvidemos que también está el omnipresente Nile Rodgers para poner broche de oro al asunto y a un Jamie Lidell irresistible en un corte junto a Jacques LuCont. RM

The Men: “Tomorrow’s Hits” (Sacred Bones)

The Men: “Tomorrow’s Hits” (Sacred Bones)

Nota: 7.2

Desde sus inicios hace casi cinco años con la publicación de su álbum de debut, “Immaculada”, hasta el presente, los brooklynitas The Men han sufrido una interesante transformación. De unos orígenes más cercanos al noise-rock, que hicieron que Sacred Bones se fijasen en ellos, han llegado en su nuevo trabajo, “Tomorrow’s Hits”, a un power-rock con influencias tan diversas como Grateful Dead, Bob Dylan, The Clash o Bruce Springsteen. No se acomodan ni mucho menos estos chicos, que van a disco por año. Y lo mejor de todo es que el cambio, aunque algo drástico, convence del todo. La sorpresa es que grabaron estas canciones ¡con armónicas incluidas! antes que su predecesor, “New Moon”, que era bastante más lo-fi que este trabajo, grabado en estudio en condiciones. Veremos, eso sí, qué tal les sale la jugada en los directos, pues se habían ganado una buena fama de belicosos. RM

Univers: “L’Estat Natural” (Famèlic)

Univers: “L’Estat Natural” (Famèlic)

Nota: 8.3

Univers hacen shoegaze de altura, con amplitud de miras, como Slowdive, The Jesus & Mary Chain o los más actuales Crystal Stilts, reconocida influencia de la banda; con el deje especial de que su música está más tocada por la luz que por las tinieblas. Voces cacofónicas, líneas de graves y agudos que se funden en su búsqueda de texturas, y un ritmo simple pero con irrefutable patada. En su puesta de largo descubrimos cómo su sonido ha sabido coagularse y mostrarse más compacto y atmosférico, a la par que más animado y un poco excéntrico. En él recuperan y versionan “Paral·lel”, la primera canción que vio la luz allá en sus inicios en 2012, además de otros nueve cortes, todos con títulos que denotan espiritualidad. A pesar de que es la segunda banda de muchos de sus integrantes, ha logrado posicionarse como un proyecto independiente que poco o nada debe a sus formaciones paralelas (Mujeres, Aliment o los separados Piñata). Sin duda, será para ellos un 2014 de bandera: tras de dos EP en los que ya apuntaban maneras, presentan ahora su debut en largo y se embarcan en su primera gira americana, donde pasarán por el SXSW de Austin y también por México. Esperamos que cautiven y convenzan al público americano, del mismo modo que han hecho con el nacional. AC

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar