Lanzamientos

Diez discos recientes que necesitas conocer para estar al día

Avalancha de música interesante, sugerente y nutritiva para no perder el ritmo de la actualidad. Hoy te destapamos lo nuevo de Discodeine, Howe Gelb, Logos y la música que necesitas para subir al Everest

Dicen que diciembre es un mes flojo, porque ya está todo el pescado vendido. ¡Mentira! Quizá no salgan ya candidatos al mejor disco del año (aunque es mejor estar alerta), pero la dosis de música interesante no nos la quita nadie. Aquí van diez discos que necesitas conocer: desde la nueva modesta aportación de Howe Gelb a su leyenda como un grande del folk americano a la música de Simon Fisher Turner para subir al Everest, de las exploraciones cósmicas de Steve Moore y Logos, a una nueva rodaja de deep house hipstérico firmada por el debutante Fast Times. Y mucho más, oiga.

Barnett + Coloccia: “Retrieval” (Blackest Ever Black)

Barnett + Coloccia: “Retrieval” (Blackest Ever Black)

Nota: 7.7

El sello Blackest Ever Black, toda una institución en esto de la música oscura y del mal rollo, se vuelve a fijar en unos nuevos talentos de los que vale la pena hablar. Se trata del dúo formado por Alex Barnett y Faith Coloccia. El primero tocó en Oakeater antes de empezar su carrera como solista en 2009 con lanzamientos en sellos como Catholic Tapes, mientras que la segunda mitad de la naranja es quizá más conocida por ser el 50% de Mamifer, pero también por su trabajo como miembro del grupo experimental Everlovely Lightningheart. Aunque a estas dos entidades les separan 2.000 millas, lo cierto es que para completar su álbum de debut, “Retrieval”, han optado por reunirse personalmente e intercambiar ideas en lugar de hacerlo todo a través de Internet. El resultado es francamente extraño, difícil de describir, una obra en la que el espacio tiene mucha importancia, en la que cada detalle cuenta (atentos a esas voces tratadas) para enterarse de la película. Es introspectivo y cósmico a la vez. Te gustará. RM

Discodeine: “Swimmer” (Dirty)

Discodeine: “Swimmer” (Dirty)

Nota: 7.0

Hay mucha distancia entre lo que hace Pilooski en solitario, especialmente aquellos edits legendarios planchados bajo la etiqueta D*I*R*T*Y, y la producción que desarrolla junto a Pentile bajo el nombre de Discodeine. Aquí, como ya ocurría en el primer álbum homónimo de 2011, su intención no es la de limpiar de polvo y paja viejos hits de la era del soul, el disco o el pop ochentero, sino de crear sus propios tracks, plenos de glamour, electrónica vintage y algún que otro arrebato bailable. El groove lo tienen, saben que buscan la estructura de canción, aunque todavía les falta un punto de maduración, o de inspiración, para llegar a la excelencia. Sin embargo, ha momentos interesantes en “Swimmer” que justifican la media hora larga que se emplea en escucharlo: la colaboración de Jarvis Cocker en “Synchronize”, la de Matías Aguayo en “Singular”, y Kevin Parker de Tame Impala poniéndole la voz a “Aydin”. Buscar ser un título flotante este “Swimmer”, pero es muy terrenal, una visión personal y en construcción de la psicodelia disco. MGS

Fast Times: “Bodytalk” (100% Silk)

Fast Times: “Bodytalk” (100% Silk)

Nota: 7.8

El sello 100% Silk sigue tan prolífico como siempre, editando esa visión tan personal del deep house resplandeciente y retro que siempre ha caracterizado a la criatura de Amanda Brown, su complemento bailable a la psicodelia pesada de Not Not Fun. Ese volumen de discos anuales ya no se corresponde con los niveles de sorpresa y calidad de 2011, pero de vez en cuando surge un título notable, y aquí está “Bodytalk”, primer lanzamiento de Jorge Day -antes en la ignota banda synth-pop Plastic Flowers- siguiendo los pasos de sus compañeros de sello Octo Octa, Pharaohs o Polysick. Sonido analógico cosecha del 88, ritmos trepidantes y asimilados en el inconsciente colectivo del house, pero con una gracia particular que nos recuerda al momento en que por primera vez escuchamos a talentos consolidados de la música de baile de hoy como Ital. La gracia de Fast Times está en cómo alterna con buen juicio los recursos ácidos con las melodías minimalistas instantáneas. Huele a viejo, pero sabe a gloria. RG

Howe Gelb: “The Coincidentalist” (New West Records)

Howe Gelb: “The Coincidentalist”

Nota: 7.5

Howe Gelb vuelve a trabajar como solista después de un tiempo dedicado a Giant Sand. Esta vez entrega “The Coincidentalist”, un trabajo de bajo perfil autoproducido y mezclado por John Parish con resultados asombrosos. Como es habitual en él, ha contado con una serie de músicos de sesión que incluyen a Steve Shelley de Sonic Youth y M. Ward a la guitarra, y también con una serie de invitados ilustres que dan mayor empaque al disco. Por ejemplo, Bonnie “Prince” Billy entabla un dueto que enamora con nuestro protagonista en la pieza de apertura, “Vortexas”. También gustan esos intercambios de versos que nuestro hombre hace con KT Tunstall o el solo de violín del grandísimo Andrew Bird. Se trata de un álbum que posiblemente pasará desapercibido por ser una obra considerada menor y por la época del año en la que estamos, pero que nadie se equivoque, aquí hay mucho talento. RM

Kevin Morby: “Harlem River” (Woodsist)

Kevin Morby: “Harlem River

Nota: 7.2

A Kevin Morby le conocemos especialmente por ser el bajista de Woods y el cantante de The Babies junto a Cassie Ramone de Vivian Girls, pero ahora ha querido ampliar su espectro discográfico con el lanzamiento de su primer álbum como solista, “Harlem River”. El disco no es más que un breve viaje (y una carta de amor, ya de paso) a través de la Nueva York que Morby consideró su casa en los cinco años anteriores a su grabación. Pero en lugar de fijarse en el Brooklyn del presente, pone su mira en el Greenwich Village de los 60. Los resultados no tienen nada que ver con las ligeras incursiones experimentales de baja fidelidad de Woods o el garage punk de madrugada de The Babies, aquí nuestro protagonista apuesta por un sonido folk de estética vintage que trae a la mente a leyendas del género como Bob Dylan. Incluye, además, un dueto con Cate Le Bon que es pura crema. RM

Logos: “Cold Mission” (Keysound Recordings)

Logos

Nota: 7.2

Entró en Keysound en 2012 a lomos de un EP importante, “Kowloon”, que establecía nuevas líneas de acción y fuerza entre el dubstep y el techno. Los patrones rítmicos de James Parker partían del grime y se adentraban en zonas incógnitas del espacio sonoro. Lo que ha venido después ha sido también pulsante, pero a la hora de planificar su primer álbum, han desaparecido algunas cosas. Primero, la violencia grime: ya no está, y lo que ha quedado es un agujero negro (o agujero blanco) donde no hay graves, ni convulsiones, sino patrones que, cuanto más se animan, miran al intelligent techno inglés de principios de los 90. Por tanto, es un álbum IDM de facto, con largas exposiciones ambientales, que no se puede bailar. Y si se puede superar esa decepción, lo que queda es un trabajo elegante de chill out moderno, con ráfagas tenebrosas y sensación de estar dentro de un fotograma de “Gravity”, pero sin que te golpee ningún tornillo. RG

Sebastien Grainger: “Yours To Discover” (Last Gang)

Sebastien Grainger: “Yours To Discover”

Nota: 7.0

El también vocalista y batería de Death From Above 1979 se nos ha amariconado, de eso no cabe duda. Lejos queda ya la fiereza y el salvajismo de su otra banda, pero en su nuevo esfuerzo en solitario consigue entretener (y mucho) decantándose por una fórmula más convencionalmente pop que seguro que le aportará nuevos seguidores a su causa. Las batallitas y los pormenores amorosos son los grandes protagonistas del disco. No obstante, por encima de todo lo que prevalecen son canciones tan tontorronamente pegajosas como “The Streets Are Still A Mess” (le sienta muy bien su empaque noventas) y las hombreras de pedrería que se gasta en piezas como la melodramática “Going With You”. Ya sabemos qué escucha Twin Shadow desde hace unas semanas en casa. MGS

Simon Fisher Turner: “The Epic of the Everest” (Mute)

Simon Fisher Turner: “The Epic of the Everest

Nota: 7.7

Resumir la trayectoria de Simon Fisher Turner resultaría imposible en estas pocas líneas. Lleva más de 30 años planificando escaramuzas en la vanguardia británica, ha trabajado para el cine –fue durante años el compositor de cabecera de Derek Jarman– y es de esos compositores que ha ayudado a tener conexiones sólidas entre el mundo del pop y la vanguardia académica, gracias a su dominio del lenguaje del ambient y los adagios. Y en 2013 vuelve a ser noticia por haber compuesto la banda sonora de la restauración de “The Epic of the Everest”, una película originalmente filmada en 1924 sobre la expedición del capitán John Noel a la conquista de la cima de la tierra. La partitura está compuesta de vientos melancólicos y grabaciones de campo -la lluvia, ovejas, las piedras rodando-, pero también de cuerdas elegantes y paisajes de sintetizador. Seguro que con el Blu-Ray funciona mejor, pero en el dormitorio es también un envoltorio confortante. RG

Steve Moore: “Pangaea Ultima” (Spectrum Spools)

Steve Moore: “Pangaea Ultima” (Spectrum Spools)

Nota: 8.1

Tras una carretada de discos planchados en Static Caravan, Moon Glyph, Temporary Residence, Cuneiform y diez sellos más (como poco), Steve Moore estaba pidiendo a gritos entrar en la selecta familia de Spectrum Spools, el lugar en el que, como los guerreros nórdicos en el Valhalla, algún día deben descansar los nuevos héroes del sintetizador. Moore, cuando no está enfrascado en un nuevo disco de Zombi, siempre se pierde por mundos oníricos, como un productor sonámbulo, y elabora madejas de ambientes flotantes, deudores en gran medida de la vieja new age americana -el comienzo de “Endless Caverns” podría venir firmado por Steve Roach, o por cualquier otro autor del viejo sello Hearts of Space-, y que cuando están más recargados recuerdan a la primera parte del legendario “Magnetic Fields” de Jean-Michel Jarre (escúchese “Nemesis”). Las cartas están sobre la mesa, sin ocultar ninguna: esto parece un tributo colectivo a todos los planeadores alemanes, a todos los cósmicos franceses, a todos los astronautas del limbo americanos, a todos los místicos del ambient. Sólo para gente muy metida en la escena, pero quizá no haya mejor disco que haga mejor síntesis de toda la onda sintética que este. RG

Xiu Xiu: “Nina” (Graveface Records)

Xiu Xiu: “Nina”

Nota: 6.5

Jamie Stewart, la cabeza pensante de Xiu Xiu, nunca ha disimulado ser una de las mayores raras avis del art-pop. Pero lo que nadie se imaginaba es que después de una conversación con Michael Gira de Swans se animaría a firmar un disco de versiones de la diosa Nina Simone que sólo puede tomarse de dos maneras: o se ama, o se odia. Stewart ni en sus mejores sueños podrá cantar con el poderío de la inmortal diva, así que lo que tenemos aquí no es ni una imitación ni nada que se parezca a Antony, sino una rareza mayúscula en la que la banda se ahoga entre improvisaciones de free jazz poniéndoselo (nuevamente) más que difícil al oyente. Hay buenas ideas, aunque lo que acaba primando finalmente son unos covers desconcertantes y enfermizos de muy difícil digestión. Desconcierta por su fealdad, fascina por su atrevimiento: si eres fan de This Heat o Current 93, adelante. MGS

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