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Diez discos más frescos que la merluza que no te debes perder por nada del mundo

Progresa el año y con él la avalancha de música interesante. Para no perder el ritmo de la actualidad, te destapamos una decena de obras que te recomendamos encarecidamente

Entrados en marzo, el ritmo de publicación de discos interesantes se incrementa. Nos acercamos a las primeras semanas verdaderamente calientes del año y comienza a sentirse el cosquilleo. De eso va esta columna: de reunir en un formato cómodo y a vista de pájaro algunos de los discos recién editados que merecen los minutos de tu tiempo, o al menos aquellos que te sobren después de haber saciado tu apetito con otras novedades, que hay muchas y aquí no caben todas. Poco a poco se va perfilando el carácter de este año 2014, surgen debutantes a los que hay que seguir la pista, llegan veteranos en forma, hay reediciones que son puro caviar. Ha llegado una semana más, pues, el momento de separar el grano de la paja. A continuación vamos a demostrarlo con diez títulos de una calidad exquisita que nos han tocado la fibra: una selección de lo mejor que ha caído en nuestras manos (y en nuestros discos duros) en los últimos días. El próximo miércoles, más. Apúntatelo en tu agenda.

Axxa/Abraxas: “Axxa/Abraxas” (Captured Tracks)

Axxa/Abraxas: “Axxa/Abraxas” (Captured Tracks)

Nota: 7.2

Axxa/Abraxas es el nombre de guerra que Ben Asbury, un joven de 23 años de las afueras de Atlanta que, ya de muy pequeño, tuvo sus primeras experiencias con el punk. Desde entonces ha tenido como influencias a Neil Young, Television Personalities, ‘Elevators, The ‘Dead o The Olivia Tremor Control y lo ha mezclado todo en un delicioso batido psych-pop. Su álbum de debut homónimo fue escrito mientras estaba en la universidad estudiando psicología, religión y sociología. Esas demos en las que estuvo trabajando un tiempo llegaron a los oídos de Captured Tracks, quienes pronto advirtieron su talento y le juntaron con Jarvis Taveniere de Woods para que grabara y produjese el disco. Una excelente elección, porque su música tiene mucho que ver con la de Woods. Según cuenta el chico, las letras las escribe “generalmente para él mismo, a menudo criticando sus defectos”. Pero con una sola escucha a este fresco cancionero queda claro que de defectos tiene más bien pocos. RM

Babe: “Volery Flighty” (Moshi Moshi)

Babe: “Volery Flighty” (Moshi Moshi)

Nota: 7.6

Babe es un proyecto formado en el verano de 2010 por miembros de distintas bandas como François And The Atlas Mountains y que hace música en el puente imaginario que han construido entre Glasgow y Burdeos. Describirlos en unas pocas líneas resulta difícil, porque su música es francamente inclasificable. Va del chamber pop al shoegaze sin apenas despeinarse, con alguna ocasional incursión al funk y un halo cinematográfico que lo imbuye todo. Vamos, que te pueden gustar de igual manera si eres fan de Grizzly Bear o Wild Beasts. Además, tienen un plus muy interesante, pues han tirado de su red de amigos en la ciudad escocesa para que aparezcan en el disco prestando su voz Lauren Mayberry de Chvrches y Richy Egan de Tangles, lo que seguro que les acercará a un público más mayoritario. Es, en definitiva, un álbum con una sensibilidad pop muy marcada y con una temática y unos sentimientos que mezclan lo mejor de la tradición británica y francesa. RM

D. Edwards: “Teenage Tapes” (The End of Rave)

D. Edwards: “Teenage Tapes” (The End of Rave)

Nota: 7.7

La reputación de Delroy Edwards ha ido creciendo en los últimos meses gracias a sus maniobras ruidosas y descascarilladas en los márgenes del house. Sus maxis en sellos de baja fidelidad y furia contrastada como L.I.E.S. o Club Resorce -su propia base de operaciones, allá en Los Ángeles, donde hace el mal- le han colocado al frente de una escena menguada pero llamativa que le saca mucho jugo al equipo analógico más básico para llevar la música de baile más primaria a las fronteras del noise. “Teenage Tapes”, en cambio, es una maniobra inesperada en Edwards, porque consiste en saltar la frontera, cual senegalés ante el muro de Ceuta, y traspasar a otro nivel de sonido que tiene que ver con otras expresiones electrónicas (y avantgarde, estirando la cuerda de opciones) como el industrial, la no-wave y los sonidos synth fríos. Aunque a lo largo de este mini-LP late un ritmo machacón, propio de una grabación de Throbbing Gristle o su legión de imitadores, no es un ejercicio de música de baile, sino una abrasión dolorosa en la que se va de una deformación del ritmo motorik del krautrock como “Untitled (A3)” a interludios de ruido descontrolado ( “B1” es como Merzbow, y “B3” como Florian Hecker), un homenaje a Joy Division ( “B4”) y fogonazos testimoniales de acid. Escuece como una herida remojada en alcohol. RG

Donato Dozzy & Nuel: “The Aquaplano Sessions” (Spectrum Spools)

Donato Dozzy & Nuel: “The Aquaplano Sessions” (Spectrum Spools)

Nota: 7.6

No hay que confundir a Nuel (Manuel Fogliata) con Neel (Giuseppe Tigliecci): Donato Dozzy grabó con el segundo el álbum de Voices From the Lake, que ha pasado a la historia del techno moderno como una de las obras maestras de la vertiente más hipnótica y dubby del género -no era un álbum, sino un tema infinito y perfecto que necesariamente tenía que acabar a los 70 minutos-, mientras que con el segundo mantuvo durante unos pocos años, de 2008 a 2011, el sello Aquaplano, donde aparecieron publicados cinco maxis que se agotaron enseguida y rápidamente desaparecieron de la circulación, aunque no de las wishlists de muchos cazadores torpes que se quedaron a dos velas. El material de Dozzy y Nuel estaba entroncado con la tradición de Basic Channel y con la nueva ola del techno italiano que emergió en la escena romana hacia 2005, y de la cual Aquaplano fue algo así como el último gran gesto. Esta recopilación de Spectrum Spools lo que hace es recuperar los masters originales y volverlos a ofrecer en un doble pack en vinilo -apto para DJs que quieren herramientas crudas y en bruto, borbotones de techno hipnótico- y hacer algo más coleccionables algunos de los temas más insobornables de los últimos años. RG

Joana Serrat: “Dear Great Canyon” (El Segell del Primavera)

Joana Serrat: “Dear Great Canyon” (El Segell del Primavera)

Nota: 8.3

Joana Serrat es una de las máximas y más jóvenes exponentes del folk patrio. Si con su debut bajo el acrónimo JST llamó la atención de la prensa internacional, ahora se consagra publicando su último disco con El Segell del Primavera, bajo el tutelaje del productor canadiense Howard Bilerman, artífice del “Funeral” de Arcade Fire, y otros como Godspeed You! Black Emperor, Wolf Parade y Vic Chesnutt. Joana ha sabido atraparnos en su universo más íntimo, gracias a su voz cristalina, melodías plenamente emotivas y unos arreglos detallistas. Esta cantautora desprende una magia única y propia. Hace del costumbrismo y la cotidianidad un tema digno de los astros. Y a pesar de que en este último trabajo viene acompañada por artistas de lujo, cabe destacar la participación de sus hermanos Toni a la batería y Carla en los coros, ambos con proyectos alternativos que van del jazz a la electrónica. Familia de genios musicales: este trabajo es la prueba que de lo que se come se cría. AC

Kangding Ray: “Solens Arc” (Raster-Noton)

Kangding Ray: “Solens Arc” (Raster-Noton)

Nota: 8.1

Tras publicar su EP “Pruitt Igoe”, Kangding Ray comenzó a adentrarse con mucho cuidado por el oscuro túnel del techno, y en su anterior álbum, “Or”, ya dejó claros cuáles iban a ser sus principios estéticos a partir de un mandamiento básico: encontrar el equilibrio entre la experimentación con el bombo y la emoción con el ruido. “Solens Arc” es un nuevo disco que retoma el sonido allí donde lo dejó “Or”, y esa doble exploración vuelve a repetirse: en ciertos momentos la música se vuelve especialmente abrupta, reminiscente de la clase de techno europeo que harían productores como Emmanuel Top o Gaz Varley ( “Evento”, “Blank Empire”): frío, impenitente, desplazado a una velocidad desesperantemente cautelosa, pero casi todo el momento se mantiene seguro en ese tipo de lenguaje de la IDM angulosa que inventaron Autechre ( “The River”, “History of Obscurity”). El productor francés parece proclamar con este disco entre la rabia y la nostalgia que es el último de una raza de valerosos guardianes de una esencia clásica, de cuando a la IDM se le llamaba ‘intelligent techno’ y era música que movía los pies mientras jugaba con el cerebro como si fuera un cubo de Rubik. “Solens Arc” pertenece a ese linaje -el mismo de “Tri Repetae” o el “Advance” de LFO-, y lo muestra no sólo con orgullo, sino con resultados extraordinarios. Cuando se hable de revival 90s, este disco debería encontrar su lugar en las crónicas. RG

Kassem Mosse: “Workshop 19” (Workshop)

Kassem Mosse: “Workshop 19” (Workshop)

Nota: 7.9

La primera referencia de Workshop apareció en 2006, lo que significa que el sello alemán apenas publica dos EPs al año, sin contar las ediciones especiales. La dosificación ha sido un factor de éxito, y también la fidelidad a un sonido que se ha conseguido mantener más puro que el agua bendita, impermeable a cualquier vaivén de la moda: un house microscópico y reducido a sus elementos más simples, una versión mareada del típico minimal alemán con los bpms muy bajos y el sonido muy crudo. Y de entre todos los artistas de Workshop, el que más se ha identificado con esta línea estética es Kassem Mosse, un productor elusivo y alérgico al circuito mainstream que permanece en 2014 en la misma posición que adoptó en la década pasada: haciendo house como si estuviera en medio de un mar de pulsos analógicos a la deriva, sin encontrar tierra, siempre a la merced de una intuición inexacta. “Workshop 19” es un doble vinilo y, a efectos formales, el álbum de debut de Gunnar Wendel (su nombre real). Todo lo demás se corresponde, más o menos, con el guión previsto: un cuidado celoso por el ese sonido arrugado, de beats irregulares y textura pálida, que corresponde al minimal experimental. Las rupturas del protocolo estarían en “B4” (corte de vuelo psicodélico, casi trance) y en las pequeñas piezas ambientales, que más que diluir la fórmula lo que hacen es darle más carácter y seriedad. Ya no inventa nada, pero Kassem Mosse no deja pasar una buena oportunidad para perfeccionar su lenguaje. RG

Peder Mannerfelt: “Lines Describing Circles” (Digitalis)

Peder Mannerfelt: “Lines Describing Circles” (Digitalis)

Nota: 7.8

Peder Mannerfelt es la misma persona que se esconde bajo el alias The Subliminal Kid y ayudó en la producción del único álbum de Fever Ray. Y también es el 50% del dúo sueco Roll The Dice, que ha venido desarrollando en los últimos años un sonido pesado en el que se mezclan la estética neo-analógica, el krautrock y el dub. Ahora mismo no hay planes para que Roll The Dice vuelvan a la actividad, razón por la que Mannefelt ha decidido jugársela en solitario con una colección de piezas que convierten toda su música anterior en la banda sonora de un anuncio de perfume: en “Lines Describing Circles” opta por una estética opresiva, como si fuera un rodillo que poco a poco va aplastando todo lo que se encuentra a su paso. Destaco el ‘poco a poco’ porque los cortes de este álbum son perezosos y lentos como una tortuga, pero cada paso que dan en su avance pesado es absolutamente aplastante: ecos que espeluznan, silencios que te destrozan de la tensión, gemidos y pulsaciones; no hay beats exactamente, tampoco melodías, ni siquiera drones, sino una variación del típico ambient congelado y cortante de los discos de Pan Sonic llevado a un terreno mucho más hiriente. Mejor no acercarse a “Lines Describing Circles” si no se quiere salir magullado. RG

Renaldo & Clara: “Fruits del Teu Bosc” (Bankrobber)

Renaldo & Clara: “Fruits del Teu Bosc” (Bankrobber)

Nota: 7.0

Quizás sea un poco osado decir que Clara Viñals es la versión femenina de Joan Pons, de el Petit de Cal Eril, pero si que comparten ciertos parecidos amables: ambos son de tierras de Lleida, acogidos por el sello Bankrobber y con esa inusitada capacidad para revalorizar el pop íntimo y costumbrista de tintes folk, cantado con el jugoso encanto de los acentos rurales. Este su debut, acompañada por su fiel compañero, el productor Victor Ayuso, es un vaivén de canciones que te acunan y balancean, escúchese la susurrante “Fallits Els Plans”. Plagado de letras encarecidas con sabor agridulce, siguiendo la pauta poética que han marcado maravillosas cantautoras como Miss Carrusel, Renaldo & Clara son como La Buena Vida pero con más pausa, o Youg Marble Giants más cálidos y humanos. Después de probar suerte con un primer EP, “Lilà”, editado por Elefant, ahora vuelven más seguros y respaldados por una consolidada banda de músicos multidisciplinares: además de sus instrumentos eléctricos tocan desde la mandolina al contrabajo, llevando la propuesta hacia nuevas texturas, siempre orgánicas. AC

Wesley Matsell: “Total Order of Being” (Border Community)

Wesley Matsell: “Total Order of Being” (Border Community)

Nota: 8.4

Wesley Matsell es el miembro más elusivo de la familia Border Community: en seis años ha publicado el que fuera su 12” de debut, una excursión de techno cósmico ( “Bernwerk”) completada con un alucinante collage de ruido electroacústico en la cara B (los 16 minutos de “Diffusion 27”), y ahora esta continuación tardía, pero no menos espectacular. Entre medias, un único maxi en Studio Barnhus ( “Zones Within Zones”, 2012) que confirma que el productor galés se lo toma con calma. Pero bendita sea esta pausa si luego el resultado es tan abrumador como en “Total Order of Being”, cuatro tracks de baile sin licencias experimentales que se apartan moderadamente del estilo clásico de BC -levemente progresivo, técnicamente hipercomplejo y algún brochazo melódico- para competir en la misma liga que el gran mago del revival 90s actual, Lone: estas piezas, y en particular “Future Beacon”, parecen poseídas por el viejo espíritu nigromante de bandas como The Shamen y artistas similares que imitaban con varias experiencias con el éxtasis a sus espaldas el sonido elevador aprehendido en las raves. El primer corte quizá despista un poco -es una psicodelia tech-house parecida a la de James Holden, más al grano, con secuenciadores cósmicos-, pero a partir de “Future Beacon” -puro Orbital- y “Dowlais Wheelie Crew” (¿alguien recuerda a CJ Bolland?) la cosa se desmadra. Acaba el EP con “Rite of Pant”, casi diez minutos de house a tempo lento con percusión africana, y no desentona: el viaje es tremendo. RG

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