Lanzamientos

Diez discos exquisitos que no debes pasar por alto

Hay música con chicha por todas partes. Para no perder el ritmo de la actualidad, te destapamos diez discos que vale la pena conocer

Tras unas semanas en barbecho, dedicados a disfrutar de algunas de las mejores citas festivaleras de este país, vuelve esta columna-resumen con la que retomamos el pulso de la actualidad discográfica destacando diez títulos recientes que, creemos, merecen unos minutos de tu tiempo. Hay debutantes a los que conviene seguir la pista, primeros pasos en solitario de artistas bregados en bandas muy apreciadas por estos lares, electrónica con olor a futuro, material nacional y EPs que aportan nuevos ángulos a carreras ya consolidadas. Aquí va una selección de algunas de las mejores cosas que han caído en nuestras manos (y en nuestros discos duros) en los últimos días.

Lust For Youth – International (Sacred Bones)

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Nota: 7.5

Nadie debería asustarse al escuchar las nuevas canciones de Lust For Youth; la evolución ya era clara. Surgieron como proyecto de pop sintético de baja fidelidad, embadurnado de ecos y reverbs. Pero pronto entre tanta atmósfera opresiva empezaron a amainar las nubes y se pudo ver el haz de la luna. Growing Seeds, su tercer trabajo, era más bailable de lo habitual, y más accesible si se quiere. Así que es normal que a continuación haya salido un álbum como International, un synth-pop que bebe mucho de Depeche Mode, Pet Shop Boys y New Order. Si hasta se permiten entregar números ligeramente luminosos como la apropiadamente titulada Illume. Siguen siendo la misma banda de siempre, pero renovada por dentro y por fuera, algo que agradecerán algunos y rechazarán los fans de esos inicios rugosos. Según cuenta Loke Rahbek, mano derecha del alma del proyecto, Hannes Norrvide, “el disco lidia con la naturaleza desarraigada y casi inhumana de viajar y girar. Habitaciones de hotel y camas de extraños, drogas y clubes, y la imposibilidad de vivir una vida regular” . Desde luego, a lo que invita este trabajo es dejar atrás todas las inhibiciones y salir a la pista de baile a practicar tus posturas más raras. Compramos el cambio. RM

Visionist – I'm Fine Part II (Lil City Trax)

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Nota: 8.0

El verano pasado el londinense Louis Carnell asomaba en la plantilla del sello Lit City Trax con I'm Fine, seis miniaturas de orfebrería electrónica que, desde una óptica decididamente aperturista, aglutinaban elementos del grime, el electro y el footwork con una naturalidad pasmosa. Y lo hacía logrando evocar, además, una idea de futuro intrigante, difícil de encontrar en otros ámbitos de la escena electrónica. Visionist vuelve ahora con la segunda parte de aquello, y el listón queda aún más alto. Al londinense siempre le ha preocupado la sensación de espacio, su estética sonora siempre se ha apoyado en muy pocos elementos; en I'm Fine Part II sigue depurando su fórmula y reduce su sonido aún más, reventando de paso los límites de ese nuevo grime con el que le asociamos. En Eye Try nos pone a flotar entre sintes titilantes y un bajo de tacto rugoso. En More Pain sentimos lágrimas de mercurio cayendo por las mejillas entre notas sintéticas que vibran en la distancia, como reflejos llegados de algún planeta lejano. The Way cruza inventiva post-dubstep con amagos de rítmica house, logrando un efecto agradablemente desconcertante. A menudo la percusión se usa como acento dramático más que como fuerza rítmica; a veces incluso se prescinde de ella, utilizando recortes vocales en su lugar. Sólo en First Love se deja sentir la esencia ortodoxa del grime, y eso es señal inequívoca de avance, de apertura de caminos. Visionist consigue sonar altamente enigmático, evocador, irradiador de una melancolía no 100% humana. Posiblemente, su mejor referencia hasta la fecha. LMR

First Aid Kit – Stay Gold (Columbia Records)

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Nota: 7.3

La primera y única vez que me crucé con First Aid Kit apenas sabía de ellas. Sabía que eran suecas, sí, y hermanas, pero pensaba que sería otra de esas bandas de onda balearic que tanto gustan en Escandinavia. Pero nada más lejos de la realidad, resulta que eran todas unas estrellas en su país, donde las pude ver absolutamente maravillado por un folk luminoso como un día de verano en California. La razón, un segundo disco, The Lion’s Roar, que ponía por encima de todo la canción, es decir, el conjunto, que no el hit inmediato. En este sentido, el álbum parecía como una especie de greatest hits de unas jóvenes veinteañeras. Dos años después de ese amor a primera vista que sentí en el Way Out West vuelven con Stay Gold, el que es su debut en una major. Y los cambios existen, pero siguen siendo las mismas Söderberg de toda la vida. Es decir, sigue ahí esa candidez y ligereza insólita y llena de timbres, pero esta vez resulta menos hechizante. Cosa que no tiene por qué ser mala del todo. Las hermanas Söderberg optan por ser más directas y la jugada les sale bien. Quizá no es un trabajo tan redondo como su predecesor, pero cuenta con letras de profundo calado (“I’d rather be broken than empty / I’d rather be shattered than hollow”). Toda una declaración de intenciones ideal para el estío. RM

Hamilton Leithauser – Black Hours (Ribbon Music)

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Nota: 7.7

Una de las noticias más trágicas para el indie de a pie del pasado 2013 fue que The Walkmen se tomaban un “parón extremo”. Muchos lo interpretaron como una ruptura. A estas alturas, aún desconocemos si algún día habrá nuevo disco de ellos, pero sí sabemos que varios de sus miembros se han decidido a emprender carreras en solitario. Y hasta la fecha, todo lo que hemos escuchado de ellos cumple sobradamente con las expectativas. Hoy toca hablar del estreno en largo de Hamilton Leithauser, el vocalista de la banda. Su Black Hours incluye toda una serie de colaboradores de lujo, como Rostam Batmanglij (Vampire Weekend), Paul Maroon (The Walkmen), Morgan Henderson (Fleet Foxes), Richard Swift y Amber Coffman (Dirty Projectors). Casi nada. Los resultados son los esperados. Indie rock tirando a clasicón con un acabado elegante y canciones con mucho carácter. Vamos, lo que esta gente sabe hacer. Se mueve solventemente entre los tempos calmados (más alejados del imaginario de The Walkmen y, por tanto, lo más convincente aquí) y los números enérgicos e inmediatos como Alexandra. Huele a pequeño clásico y pinta a que crecerá con las escuchas. RM

Popcaan - Where We Come From (Mixpak Records)

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Nota: 8.0

Si eres de los que te has dejado caer por la web del Rototom para ver qué se cuece este año en Benicàssim, sigues con cierta asiduidad la actividad de The Heatwave o sabes que Vybz Kartel está en el talego, esto te interesa mucho. Popcaan, el delfin de Kartel, ya tiene en su haber el mérito de haberse colado en los charts, en los de su Jamaica natal y en los internacionales. Sus singles han sembrado expectación más allá de las aguas caribeñas, donde el dancehall es religión, y Where We Come From no defrauda, aunque el mérito se lo reparta el siempre hábil productor Dre Skull. ¿Por qué mola Popcaan? Porque es como el Drake del dancehall y abre el camino a otro tipo de role model, alejado del crimen, del braggin’ y de la homofobia, pero sin perder la denominación de origen jamaicana. Aquí hay hits como soles, con Love Yuh Bad y Everithing Nice a la cabeza, para abrazar el verano y bailar con él. MF

Parquet Courts - Sunbathing Animals (What's Your Rupture/Mom + Pop)

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Nota: 7.7

Cuenta la leyenda que Stephen Malkmus escuchó a Parquet Courts y confundió la canción por una de las suyas. Muchas fábulas urbanas se han forjado alrededor de esta banda, que sólo lleva en escena desde 2010. De ellos se dice que son Nueva York y en su lista de influencias se mezclan nombres tan dispares como Bob Dylan y Julian Casablancas. Del primero han recogido el contenido lírico (“Muerte a todos los falsos profetas, aquí alabamos al dólar” , cantan en este disco), y del segundo la infundada desfachatez juvenil. En realidad, los hermanos Savage, guitarra y batería del cuarteto, vienen de Texas, pero son hijos adoptivos de la capital neoyorquina. Por lo que respecta a su catalogo de referencias, conviene añadir, por ejemplo, a Eddie Argos de Art Brut. Con su álbum Light Up Gold (What’s Your Rupture?, 2013) explotó la bomba sobre el público y la crítica, pero ahora regresan con un segundo largo no tan inmediato, en el que los pelotazos post-punk han evolucionado hacia piezas más extensas, con toques de dream-pop (la preciosas Instant Disassembly y Intro The Garden) o de blues, como en el estridente solo de harmónica en She’s Rolling. Aun así, sus cimientos continúan anclados en el garaje y su fuerza, más que en los álbumes, se encuentra sus memorables actuaciones en directo. AC

Demmy Sober - The Mile High Club EP (Autoeditado)

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Nota: 7,3

“Búscame un/a vocalista” es una demanda común entre el gremio nacional de productores. Bueno, pues aquí hay una a mano. Se llama Demmy Sober, es belga, pero reside en Barcelona. No es nueva en esto de la música, pero The Mile High Club EP es la carta de presentación de su proyecto como solista. Aunque aquí sola no está; la acompañan a la producción gente de la que ya hemos oído cosas antes, como Mario Nieto aka Bitcode o RIA EKIN aka Lenticular Clouds, entre otros. En esa variedad de firmas en lo musical reside parte de la valía de este EP. Suena a R&B de esta década en todas sus vertientes: etérea y cloud rap en Ecstasy, efervescente y tornasolada a la manera de Arkestra en Real Life Fantasy o más clásica y ortodoxa –pianos incluídos- en Touch. Y Sober, cuya voz tiene lo justo de dulce y lo necesario de madura, lo justo de mesurada y lo necesario de sensual, se amolda con comodidad a lo que le ponen por delante. Sigan sirviéndole material a la chica, por favor. MF

Austra – Habitat EP (Domino)

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Nota: 7.0

Si alguna vez has visto a Austra en directo, es muy probable que los canadienses hayan tocado Habitat en sus conciertos, una de las canciones favoritas de los fans y que, por un motivo u otro, nunca terminaban de grabar apropiadamente. Ahora por fin se han decidido a hacerlo, y explica Katie Stelmanis, vocalista y líder del proyecto, que si no lo habían hecho antes es porque creía que no cabía en ninguno de sus dos anteriores álbumes. Y lo cierto es que escuchada en este Habitat EP, que se completa con tres cortes instrumentales completamente nuevos, te deja la sensación que, efectivamente, ni en Feel It Break ni en Olympia hubiese encajado. Es un número hechizante como los del primer disco y bailable como los del segundo. Del resto del maxi vale la pena destacar el hecho de que una banda que tanto ha dependido de la magnética voz de su cantante, se haya decidido a incluir por primera vez no uno, sino tres temas instrumentales. Doepfer insiste en los ritmos de baile de raigambre house de Olympia, quizá más acentuados que nunca. Seguro que no faltará en la maleta de los DJs de gustos más siniestros. Bass Drum Dance huele a experimento que se queda a medias. Afortunadamente Hulluu tiene un rollo más travieso, minimalista y seco. De hecho, hasta hay un pequeño fragmento vocal. No está nada mal teniendo en cuenta que es un producto de tirada limitada, aunque no da ninguna pista de por dónde irán los tiros de Austra en el futuro. RM

The Antlers – Familiar (Anti-/Transgressive)

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Nota: 7.5

El trío de Brooklyn vuelve más orquestral que nunca, con un cuarto álbum supervisado por el productor de Beach House y Future Islands, que supone un paso más allá en su estilo y también en la exploración filosófica de su líder, Silberman, quien por primera vez se aleja del falsete para mostrar su voz real. Después del controvertido Hospice (Frenchkiss, 2009) y de Burst Appart (Frenchkiss / Transgressive, 2011), donde abordaba temas como la enfermedad, la muerte y la melancolía, en este último disco Silberman ha recobrado la serenidad. Continua un deje de tristeza, pero la pérdida ya ha sido acaptada y ahora se observa desde la virtud de la distancia. Influenciado por la serie Twin Peaks y novelistas de ciencia ficción de la talla de Huxley, The Antlers abordan temáticas como el otro yo, o Doppelgänger. La madurez del proyecto también brilla en los acompañamientos, la base rítmica queda socavada bajo el protagonismo del viento metal, el piano o el celo conformando un sonido compacto que esconde influencias del pop, el blues, el soul y sus raíces folk más primogénitas. AC

Me and the Bees – Mundo Fatal (La Castanya)

Me and the Bees – Mundo Fatal (La Castanya)

Nota: 7.6

En contraposición a su debut, Fuerza Bien (La Castanya, 2010), los barceloneses Me And The Bees presentan Mundo Fatal (La Castanya, 2014), otra apetecible dosis de pop soleado y vitalista, con reminiscencias al britpop pero también a los brillantes sixties de Lesley Gore (escúchese Blue o Joykiller). Un lavado de cara a las clásicas canciones de desamor, sus letras son estupendas imágenes gráficas para levantar sonrisas. “I’ll never forget the sweet affair and neither your strong smell”, dicen en Like We Were Young, o “Trying to be Hulk, just to hug you”, canta la voz sensual y aniñada de Ester Margarit en Blue. El formato trío les sienta muy bien. Aún así han contado con multitud de colaboraciones de su pandilla de amigos, desde los teclados psicodélicos de Guillem Caballero de Surfing Sirles al característico bajo de Inés Martínez de La Célula Durmiente o la trompeta de Cristian Pallejà, quién, junto a Ferran Resines, también ha ejercido como productor. Mundo Fatal es un segundo disco que huele a verano y a conciertos en el paseo marítimo de Sant Feliu de Guixols. Su portada rosa y de cortes indígenas, corre a cargo del Half Japanese, Jad Fair, y recuerda ligeramente a la que el ilustrador Stéphane Blanquet hizo para el disco homónimo de T.I.T.S. (TMR, 2014). AC

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