Lanzamientos

Diez discos más exquisitos que el caviar que no te debes perder

Progresa el año y con él la avalancha de música interesante. Para no perder el ritmo de la actualidad, te destapamos una decena de obras que te recomendamos encarecidamente

2014 va avanzado, poco a poco, sin prisas, y nos está ocurriendo lo que cada año: que empieza la temporada con novedades fresquísimas de enero y todavía con algunos releases tardíos de diciembre coleando. Lo que se mantiene también es la calidad media de la música que se publica en territorios cercanos a lo indie, lo electrónico o lo urbano (por no hablar de lo experimental). Vamos a demostrarlo con diez títulos de una calidad exquisita nos han tocado la fibra: una selección de lo mejor que ha caído en nuestras manos (y en nuestros discos duros) en los últimos días. De paso, avisamos que, en adelante, esta sección irá cayendo cada miércoles. Apúntatelo en tu agenda.

Ron Morelli: “Backpages” (Hospital Recordings)

Ron Morelli: “Backpages”

Nota: 7.7

Ron Morelli se fue a Hospital Recordings a grabar su álbum de debut y todo aquello fue un acontecimiento anómalo. Las razones son dos: ir a hacer en casa de Dominik Fernow lo que podría haber ejecutado en la propia –es decir, en L.I.E.S.– quedaba raro, y también dosificar los beats en beneficio de los arañazos de ruido. “Spit” era un disco que despistaba, que se componía de esbozos incompletos donde debería haber largos tracks de música de baile disidente, que prefería rebozarse en basura analógica antes que extraer diamantes de house sin pulir. Con “Backpages”, sin embargo, se comprende todo: este EP funciona como apéndice del disco noise cuando debería haber sido al revés, y es que Ron Morelli no piensa exactamente como se esperaría de él. Aquí están los beats –machacones y herrumbrosos, deslizándose de manera cansada bajos capas de electrónica espesa que huele a techno rancio–, y sobre todo están los desarrollos largos que se echaban de menos en “Spit”. Siguiendo con el símil desagradable y a la inversa, aquí está cocinada –con ingredientes en mal estado– la música que provocó el vómito posterior. Bien por el zarpazo acid de “Another Hit”, bravo por la versión extendida de “Crack Microbes” y aplausos en pie para el tartamudeo drone-techno de “Rushing Again”. JB

Harold Budd: “Wind In Lonely Fences 1970-2011” (All Saints)

Harold Budd: “Wind In Lonely Fences 1970-2011”

Nota: 8.1

A pesar de que su carrera abarca más de cuatro décadas de actividad, jamás había aparecido una retrospectiva que situara a Harold Budd en el lugar que le pertenece por derecho. Su música siempre ha estado más o menos al alcance de los oídos inquietos, pero lo que el sello All Saints ha decidido hacer es inédito: una reunión de siete de sus mejores álbumes en la caja “Budd Box” y un resumen extenso en “Wind In Lonely Fences”, un recorrido por la historia de uno de los padres del ambient, que a pesar de haber querido echarle el cierre a su carrera con aquel precioso “Avalon Sutra” (2004) en Samadhisound, ha seguido una década más colaborando con músicos jóvenes en busca de su gran obsesión, la ingravidez. Conocido por sus colaboraciones con Brian Eno a finales de los 70, Harold Budd era en realidad el vínculo entre la vanguardia silenciosa americana de finales de los 60 –John Cage, pero sobre todo el tenue Morton Feldmann– y los renovadores electrónicos, y su trabajo va más allá de la noción típica del ambient para colarse por rendijas electroacústicas, exploraciones lejanas de world music, improvisación y pop planeador –ahí están, también, sus colaboraciones con John Foxx y Robin Guthrie–. Lo más interesante está al principio de todo, el material extraído de “The Pavilion of Dreams” y “The Serpent (In Quicksilver)”, pero jamás se tiene la sensación de que el doble CD vaya a menos, otro signo más para entender el valor y la importancia de Harold Budd. RG

Patterns: “Waking Lines” (Melodic)

Patterns: “Waking Lines” (Melodic)

Nota: 7.2

Patterns se lo han tomado con calma a la hora de entregar su álbum de debut. Mientras sus compañeros de generación y ciudad, Manchester, les adelantaban por la derecha, ellos prefirieron caldear su disco. Finalmente ha salido este “Waking Lines” que a todas luces se puede calificar como un éxito. La cosa anda a medio camino entre las alucinaciones nocturnas y los estados noctámbulos de Cocteau Twins (escuchad “Our Ego” para comprobarlo) y la riqueza melódica del chillwave. Pero si a algo recuerdan, sobre todo, es al último Youth Lagoon, el interesado por las canciones caleidoscópicas. O, en otras palabras, aquí abrazan una experimentación pop cercana a Animal Collective en cortes como “Wrong Two Words”, pero también hay momentos para el indie pop más convencional ( “Blood”). RM

Sparky: “Portland” (Numbers)

Sparky: “Portland”

Nota: 7.4

“Portland” es un tema con una larga antigüedad. Apareció por primera vez en 2002, en lo que fue la primera referencia de stuffrecords, el sello que años después desencadenaría el nacimiento de Numbers. “stuff001” era un maxi colectivo en el que encontró cobijo una generación perdida de productores escoceses (y hasta un japonés), de la cual sólo The Marcia Blaine School for Girls fue el único proyecto con una vida más allá de aquel 12”. La golosina drexciyana de “Portland”, por tanto, habría quedado perdida para siempre si no fuera porque Ricardo Villalobos se había hecho con una de las pocas copias prensadas del vinilo y solía recuperar el tema con frecuencia en sus sets. Esta reedición, a la que se le añaden una versión extendida y dos temas también perdidos, “Jigsaw” y “Wilson St”, existe por y para Villalobos, de hecho: planchada en doble vinilo, es la segunda placa –que se puede pinchar tanto a 33 como a 45 rpm– la que justifica la inversión y el rescate de una curiosidad como la de Sparky, en 30 minutos de remix (dividido en dos partes). A 33 rpm el remix de Villalobos se vuelve casi catatónico, es una sucesión de golpeteos con pinceladas de texturas livianas por encima que recuerda a cómo sonaban ciertos maxis primigenios de techno-dub alemán. A 45 rpm es más convencional, pero también más pinchable, rebajando levemente el pistón electro del original y maximizando sus cualidades hipnóticas. Más allá de la curiosidad, aquí hay chicha interesante. RG

NHK’Koyxen: “Dance Classics vol. III” (PAN)

NHK’Koyxen: “Dance Classics vol. III”

Nota: 7.5

Los volúmenes “Dance Classics” de NHK’Koyxen ya son todo un clásico del catálogo del sello PAN. No es el mayor activo en cuanto a difusión exterior y fama –Lee Gamble y Heatsick cumplen actualmente con ese papel, aunque su radio de alcance sea igualmente minoritario–, pero cada vez que el japonés lanza uno de estos vinilos es como si tuviéramos la oportunidad de abrir un resplandeciente regalo. Aunque los anteriores eran un poco más ariscos, su intención siempre ha sido la de reconstruir los patrones rítmicos clásicos de la música de baile –el 4x4 techno y el breakbeat hip hop, fundamentalmente– en algo así como esculturas electrónicas, a veces breves y concisas, y en otras ocasiones más derivativas. Así, junto a un beat humeante ( “501”) que recordaría a viejo material de DJ Krush, aparecen también jams de caja de ritmo como “341” o desarrollos fronterizos con la IDM compleja como “768”. Quizá no sea necesario advertir que para pinchar esto en un club hay que tener unos arrestos considerables y una capacidad sobrehumana para enfrentarse a la posibilidad de fracaso –más que nutrir la pista, los beats de NHK’Koyxen pueden vaciarla–, pero como home listening es un lujo de los que pocas veces se nos ofrecen. RG

Damien Jurado: “Brothers And Sisters Of The Eternal Son” (Secretly Canadian)

Damien Jurado: “Brothers And Sisters Of The Eternal Son”

Nota: 7.8

Aunque “Brothers And Sisters Of The Eternal Son”, el nuevo disco de Damien Jurado, sea una suerte de continuación de su predecesor, “Maraqopa”, lo cierto es que no son ni mucho menos parecidos. Comparten, eso sí, productor, el magnífico Richard Swift, que trabajó con Jurado en los National Freedom Studios de Cottage Grove (Oregón) para dar con estas nuevas canciones sobre alienación, desaparición y la búsqueda del yo. Por ejemplo, aquí tenemos elegantes ejercicios de folk ligeramente tropical como “Silver Timothy”, una maravilla con ligeras pinceladas psicodélicas. También podemos encontrar “Return To Maraqopa”, algo así como un rock pesado, con unas buenas dosis de coros muy Costa Oeste. Y, por último, habituales números reposados como “Silver Katherine”. Maravilloso. RM

Simon James Phillips: “Chair” (Room40)

Simon James Phillips: “Chair”

Nota: 8.0

En el exquisito sello de Lawrence English no hay espacio para la música trivial o intercambiable, y por eso cada nuevo lanzamiento se convierte en un pequeño bombón de claridad y sorpresa. Simon James Phillips es un músico sin apenas recorrido, pero que trabaja a partir de ideas muy poco frecuentadas en los últimos años en la música contemporánea. “Chair” es un disco de piano, pero a diferencia de lo que trabajan otros compositores como Nils Frahm o el islandés Ólafur Arnalds, el interés de Phillips está en obtener un sonido vibratorio del cuerpo del instrumento. Su manera de tocar implica notas muy cortas y muy punzantes, de modo que el fraseo parece dibujar clusters –amasijos de notas tocadas a la vez, aunque hay leves separaciones de tiempos entre los tonos– en vez de melodías o acordes. Esta velocidad se produce además en la zona aguda del teclado, con lo que el sonido se convierte en una colección de campanillas o aguijonazos que recuerdan al trabajo de los primeros minimalistas (sobre todo a Terry Riley, y al Glass de “Music In 12 Parts”) y a ascetas de la música contemporánea como Lubomyr Melnick o Harold Budd. Las siete piezas de “Chair” invitan a lo que sugiere el título: a recostarse, a relajarse, a dejarse rodear por el sonido pellizcado de un piano en suspensión. RG

Mazoni: “Sacrifiqueu la Princesa” (BankRobber)

Mazoni: “Sacrifiqueu la Princesa”

Nota: 7.0

La extensa carrera de Mazoni ha vivido múltiples evoluciones a lo largo de su amplia discografía, nos ha conquistado con su pop profundo, su folk recóndito, y sus letras de poética cotidiana. Pero ni siquiera su último EP “Magranes Molt / Purgatori”, publicado el año pasado por Bankrobber, nos preparaba para este giro de 180º que supone este nuevo disco. Jaume Pla se ha autoproducido una pieza de synth-pop pausado y luminoso, en la que las referencias de Brian Wilson brillan más que nunca ( “Biologia”), pero donde también se reconocen referencias a Quimi Portet ( “23 de Abril”) y a Guille Milkyway ( “La Promesa”). Casi irreconocible si no fuese por la tipología de sus letras y alguna que otra guitarra lisérgica que nos recuerda a sus anteriores trabajos. Acompañado por su fiel percusionista Aleix Bou, y las voces y bajo de Miquel Sospedra, que también ha participado en otras de sus grabaciones, Pla despliega todo su ideario para sorprendernos y mostrarnos una faceta más del glorifico universo de Manzoni, en un disco donde la primera y última canción, lo convierten en un bucle, cuyo final tendrá que ponerlo el oyente. AC

MadTeo: “Insider” (Morphine Records)

MadTeo: “Insider” (Morphine Records)

Nota: 7.6

Si uno pretende catalogar a MadTeo es probable que se cortocircuite el cerebro antes de llegar a una solución lógica. El hombre ha estado en varios focos de actividad de la nueva música electrónica –originalmente cercano al techno, luego reciclado en artesano del house de baja fidelidad, pero también trabajando con el acid minimalista y con la canción abstracta–. Imposible de atar en corto, el EP “Insider” hace honor a esa cualidad escurridiza del productor italoamericano al adentrarse en un territorio completamente nuevo para él, pero también para el grueso de la escena techno experimental. En los últimos tiempos veíamos como, de repente, una serie de outsiders con bagaje en la improvisación ruidista acuñaban el nuevo subgénero conocido como drone-techno, y a partir de ahí la tendencia ha sido a enrarecer todavía más el ambiente y dar nueva entrada al mal en su forma más diabólica. La música de Oake o Kerridge en el sello Downwards demuestra que el metal extremo es una influencia desconocida en el techno, y algunas piezas de “Insider” siguen la misma línea (especialmente en “Hiding Hand Principle”). Todo el tono del EP es cavernoso y asfixiante, aunque no siempre tan demoniaco: “Pram Reset” no deja de ser electroacústica gruesa, e “Insider” una jam de techno lenta y pastosa con brotes de sonido inestable, como bleeps hirviendo en una olla a presión. También se podría decir con sólo tres palabras: raro de cojones. RG

KMFH: “The Boat Party Bonus EP” (Wild Oats)

KMFH: “The Boat Party Bonus EP”

Nota: 7.9

Hace ya casi siete años que Kyle Hall, jovencísimo productor de Detroit, se dio a conocer con un maxi para FHXE. Todo este tiempo ha tardado en entregar su álbum de debut, “The Boat Party”, que llegó a las tiendas el año pasado y que rápidamente se convirtió en una de las piezas más esenciales del techno brutal y primigenio de ese 2013. Ahora KMFH, es decir, Kyle ‘Mother Fucking’ Hall, quiere dar continuidad a ese trabajo con cuatro nuevos cortes que sirven como magnífico epílogo. Mucho groove tiene “Need Sum!”, que le acerca por emotividad a terrenos de Moodymann. Por su parte, “Skeeter!”, busca otros terrenos de expresión, los de un house con aromas R&B peligrosamente sensual. Más durillo se muestra en la sintética “12 Doors”, con participación de Nas1. Y, por último, atención a las cajas de ritmo que incorpora en la nueva versión de “Fleemenup”, cuyo original ya se podía encontrar en su ópera prima. RM

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar