Lanzamientos

Diez discos estimulantes que no debes pasar por alto

Hay música con chicha por todas partes. Para no perder el ritmo de la actualidad, te destapamos diez discos que vale la pena conocer

Otro jueves, otra ración de discos buenos. Aquí está la columna-resumen con la que le tomamos el pulso a la actualidad discográfica cada semana, destacando diez títulos recientes que merecen unos minutos de tu tiempo. En el menú de hoy encontrarás, entre otras varias cosas, sesiones instaladas en el espectro del bass continuum británico, R&B contemporáneo, caricias de folk sueve y bofetadas grime, onirismos sintéticos capaces de hacerte despegar los pies del suelo y drone-pop de duermevela. Sin más, aquí va una selección de algunas de las mejores cosas que han caído en nuestras manos (y en nuestros discos duros) en los últimos días.

Luluc – Passarby (Sub Pop)

Luluc – Passarby (Sub Pop)

Nota: 7.8

La carrera de fondo de este dúo folk australiano, residente en Brooklyn, se ha afincado sobre el aplomo y la sencillez. Ambos dejaron el instituto, se conocieron, abandonaron sus respectivas bandas adolescentes y se pusieron a componer juntos. Muy ‘easy going’ todo. Tardaron casi diez años en presentar su primer disco, Dear Hamlyn (Dovetale, 2008), y seis más en enseñarnos Passerby, una joya respaldada y producida por Aaron Dessner de The National que se ha cocido a fuego lento. De apariencia simple y muy acústica, el álbum evoluciona y se engrandece gracias a los arreglos de la sección de vientos y los registros vocales de Zoë, y sin duda llega a su máxima detonación al final de Tangled Heart donde la orquesta aparece y deja mella. Nunca la serenidad fue tan intensa, aunque la comparación parezca antagónica. AC

Pinch & Mumdance - Pinch B2B Mumdance (Tectonic)

Pinch & Mumdance - Pinch B2B Mumdance

Nota: 8.1

Dos piezas clave para entender la evolución del hardcore continuum británico se unen en esta sesión convertida en referencia discográfica. Por un lado, está el bristoliano Pinch representando la herencia de Tectonic. Por el otro está Mumdance, un tipo superdotado a la hora de bruñir la estirpe más oscura del 'nuum. Esta hora de música hilada podría ceñirse a hacer tangible esa cronología musical que representan ambos, avanzando desde el poso pretérito a la proyección de futuros. Y aunque se puede decodificar cierta memory lane -se va del dubstep, se pasa por el techno y se recala en el grime metálico y quirúrgico de nuevo cuño- hay más alicientes que otorgan a este mix un valor superior a la media. Hay silencios acomodados con maestría entre latigazos de graves y stabs de fuego azul. Hay voces distópicas exhortándote al baile entre efluvios de ganjah. Hay relámpagos de intelligent techno e IDM que sustentan con sabiduría el balance global del set. Y lo más sorprendente de todo es que para ello no han tenido que recurrir a mucho más material que el de sus discografías. El que siembra, cosecha. MF

Dalhous – Will To Be Well (Blackest Ever Black)

Dalhous – Will To Be Well (Blackest Ever Black)

Nota: 8.0

Si algo nos ha fascinado siempre de Dalhous, dúo de Edimburgo formado por Marc Dall y Alex Ander, es su parecido sutil con otra pareja escocesa, Boards Of Canada. Liberados de la oscuridad y excentricidad de Young Hunting, su anterior alias, ahora practican una electrónica paisajística donde la hostilidad no tiene lugar. No es ni mucho menos una copia de los hermanos Sandison, sino una especie de relectura personal de su colosal legado. Will To Be Well difiere de An Ambassador For Laing, su álbum de debut, por ser más cálido y más centrado en los drones que en los beats (de hecho, éstos sólo aparecen en tres cortes). Es música sintética para dejarse llevar, absolutamente mágica y esotérica, planeadora y con algunos toques new age. Sin hacer mucho ruido, Dalhous se establecen como uno de los grupos más cruciales que han aparecido en los últimos años en los márgenes de la escena electrónica underground. No nos extrañaría que pronto dejasen Blackest Ever Black para fichar por un sello mucho más grande. Se lo merecen. RM

The-Dream - Royalty: The Prequel

The-Dream - Royalty: The Prequel

Nota: 7.4

Se llama The Prequel, y eso significa que habrá más de The-Dream pronto. Ojalá que sí, porque este Royalty lanzado a lo Beyoncé -o sea, sin promo previa, salvando un post en redes sociales 24 horas antes- sabe a poco. No porque no sea extenso, que lo es. Caben siete temas, lo que lo convierte en un “casi disco”. Sino porque en las siete se aprecia a un Terius Nash que no está al 100% de sus capacidades. Dejémoslo en 80% de media, con picos donde roza su versión más sublime (en Wedding Bells, por ejemplo, una revisión de la fórmula en pos del amor vitalista con la que Nash ya ha firmado varios temazos en el pasado) y tramos más mundanos ( Lake Michigan), que bien podrían ser descartes de otros artistas rescatados para la ocasión. De cualquier manera, The-Dream es tan dios que incluso al 80% de sus capacidades suena a superdotado de la música moderna. No os cortéis, descargad el disco (es gratis), bajad la luces y tarareadle al oído a vuestra pareja de baile horizontal. MF

Beverly – Careers (Kanine)

Beverly – Careers (Kanine)

Nota: 7.1

Tras entregarnos el excelso Herein Wild, la neoyorquina Frankie Rose, otrora batería de grupos como Vivian Girls o Crystal Stilts, se junta ahora con Drew Citron para crear Beverly. En su debut, este Careers, el dúo practica un garage y post-punk que poco o nada tiene que ver con lo que hacía Rose por su cuenta. No hay cuerdas resplandecientes ni perlas new wave. A cambio tenemos una instrumentación más agresiva, cercana a lo que la chica hacía en sus inicios. Las influencias van desde la Velvet Underground a Pixies, y los resultados son unos temas con una fijación clara por la melodía y los juegos vocales, algo que siempre ha caracterizado las respectivas carreras de nuestras dos protagonistas. Lo mejor de todo es que el disco es breve, pues no llega a la media hora, y eso ayuda a repetir escuchas. Cosa que, por otro lado, tampoco es que sea realmente necesario, porque si algo caracteriza esta música es su inmediatez. RM

Moleskin - Moleskin EP (Goon Club Allstars)

Moleskin  - Moleskin EP (Goon Club Allstars)

Nota: 8.8

Clama al cielo que, con tan solo tres referencias en la calle, Goon Club Allstars esté ya en la cima de la efervescencia bailable británica. Su tercera muesca viene firmada por Moleskin, que codirige el sello. Como en el resto de releases de la etiqueta, la presencia del grime es inmanente. No obstante, Moleskin se fuma el Baltimore Club en prácticamente todo el EP y lo exhala en un híbrido hipervitaminado con superpoderes para poner del revés la pista de baile. Topetazos, bocinas en loop y rewinds sobre estructuras Bmore hacen de los dos primeros cortes del EP, We Been Ready y Clemency, dos artefactos efectivos para DJs, aunque no sorprendan. No ocurre lo mismo con Turnt On, la joya de la corona de este disco y seria candidata a ser uno de los temas de la temporada. La superposición de elementos hace que intentar clasificarla dentro de un género sea un quebradero de cabeza. Hay algo en lo sintes que huele a boogie en una forma hiperacelerada. El patrón rítmico es enrevesado hasta decir basta, pero parece guardar la proporción áurea por lo sencillo que es adaptarse a él. Y los ínfimos toques vocales solo hacen que imprimir más empuje a esta espiral de baile. Al EP todavía le queda surco para Chips, una pieza minimalista y asfixiante basada en stabs que parecen sablazos en un aire muy denso. Similar a la serie Club Constructions de Night Slugs o al celebrado Ballad 4D de L-Vis 1990. ¿Menos original? Por supuesto. ¿Desechable? Ni de coña. MF

Moon Zero – Tomb + Loss (Denovali)

Moon Zero – Tomb + Loss

Nota: 7.7

Dos portadas gemelas en apariencia e intriga, con sendas caras hundidas en un baño de plata, nos dan la bienvenida al mundo etéreo de Moon Zero. Tim Garratt, músico afincado en Londres, se mueve en un espacio en el que el ambient se encuentra con la gravedad melódica de la música sacra y el hechizo hauntológico del drone-pop de sustanciación más gaseosa. Garret usa órganos, sintetizadores, pedales de guitarra, procesadores de efectos y laptop para dibujar paisajes sonoros sin perfiles claros, cúmulos armónicos envueltos en feedback que se elevan densos en el aire y brillan con una intensidad creciente, como un sol despertando de su letargo al final del invierno. La música está compuesta y grabada en el interior de iglesias, y la personalidad sonora de esos espacios se deja notar en Tomb. Si necesitas referencias, piensa en Tim Hecker tonteando con Looper con la música para órgano de Jean Langlais como telón de fondo, y añade la sensación rítmica del dub en el caso de Lara Witchcraft. Quien quiera un 2x1 uno, que sepa que existe una edición de Tomb en CD que incluye también el primer EP del proyecto, Loss. Recomendables ambos. LMR

The Skygreen Leopards – Family Crimes (Woodsists)

The Skygreen Leopards – Family Crimes (Woodsists)

Nota: 7.2

Este dúo de pop-folk californiano, primos lejanos de The Byrds, nos vienen recomendados por los mismísimos Woods, que han editado su último álbum dentro de su sello Woodsist. Que no nos engañen sus composiciones de aire pastoral, ni sus continuas referencias al cristianismo en temas como Suburban Bibles. Donovan Quinn y Glenn Donaldson son dos músicos que hacen de la ligereza un arte, porque ya está bien de tomarse las cosas tan en serio, ¡ya basta de canciones de congoja y de arañarse la piel! El pistoletazo de salida es una prometedora Leave The Family que inicia una serie de 14 cortes preparados para darte los buenos días mientras el sol se cuela por tu ventana. Vibrantes punteos de guitarras, una base rítmica que te lleva de paseo y esa cálida voz que es casi un susurro. Ni rastro de la tensión que asomaba en su Disciples of California (Jagjaguwar, 2006). Las calaveras que aparecen en todas sus portada son un mero guiñó a la frivolidad sana, porque como dijo Glenn en una pasada entrevista, “Jesús nació en California y en realidad nunca fue crucificado”. Amen. AC

Demdike Stare – Testpressing#005 (Modern Love)

Demdike Stare - Testpressing5

Nota: 7.3

Los mancunianos Demdike Stare siguen adelante con su serie Testpressing, esa colección de EPs en la que vienen dándonos sus particulares reinterpretaciones del ADN de distintos géneros orientados al club. En la cara A, Procrastination comienza explorando los constructos del grime desde una óptica tremendamente economizadora. Miles Whittaker y Sean Canty tiran de esquema y lo reducen a su mínima expresión, introducen una distancia incómoda entre los golpes y añaden sequedad industrial. El resultado hace pensar en robots rígidos de factoría manejando las máquinas de ritmo, más que en hombres de sangre caliente. El envés, Pass Majesty, es música de baile de alma post-punk, un vórtice de ritmos mecánicos y sintes de frecuencias malignas, histéricos por momentos, que remiten a la escuela industrial desde esa perspectiva moderna que vienen trabajando artistas como Powell o Container. Dos nuevas caras a añadir a ese poliedro fascinante y cada vez más diverso que es Demdike Stare. LMR

Greg Gives Peter Space – Greg Gives Peter Space (Erased Tapes)

Greg Gives Peter Space – Greg Gives Peter Space (Erased Tapes)

Nota: 7.3

Dice Peter Broderick, mitad del dúo Greg Gives Peter Space junto el británico Greg Haines, que “después de años de tocar música algo calmada para una audiencia a menudo sentada, no pueden esperar a subirse al escenario y bailar con ritmos elegantes, bajos pesados y sintetizadores espaciales”. Eso es exactamente lo que debería ser un proyecto paralelo. Que haya en él un espíritu aventurero, que plantee nuevas posibilidades, que explore horizontes por descubrir, o al menos distintos de aquellos sobre los que se edifican las carreras de los perpetradores. Peter y Greg han pasado tiempo en sus respectivos estudios caseros en Berlín trasteando con los sintetizadores, delays de cinta y la grabadora de bobina de Greg. Todo ello está planteado como un disco de dub a la vieja usanza, aunque en algún momento ocasional dejen sonar los pianos y asomen voces delicadas a cargo de Broderick. Como el propio nombre del proyecto indica, aquí el espacio juega un papel fundamental, especialmente en cortes como el último, February Space Dub, una especie de epopeya espacial de la que emanan lo que parecen señales de púlsar. Teniendo en cuenta de donde vienen estos dos músicos, parece que con Greg Gives Peter Space se lo han pasado en grande, y eso, al final se nota. RM

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