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Jim Beam

Las 6 tendencias indie que volverán del pasado

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Y no, no son las cintas de cassette ni las alpargatas de rejilla. Y sí, la número 3 no la podrás creer. Spoiler: Jim Beam, el bourbon más versátil del mundo, está en la lista

Joaquín Prior

28 Junio 2017 15:38

También podríamos apostar por el discman, Alf o el bañador rojo vigilante-de-la-playa, pero en un ejercicio de predicción sin antecedentes hemos identificado las seis tendencias indie que volverán a ponerse de moda -si es que dejaron de estarlo- pero nadie las ha vivido… excepto nuestros abuelos y antepasados.


1. Las motocicletas 'cafe racer'

Que no te engañen, los mods no molaban tanto. Vespas, parkas, polos Merc, vinilos de los Who… pfff, ese era el camino fácil. Mientras los descendientes británicos de los teddy boys americanos procedían de familias acomodadas, sus eternos rivales, los rockers, sobrevivían a la postguerra de los años 50 con piezas de desgüace que usaban para armar sus propias motos: las 'cafe racer'.

Los rockers adoptaron rápidamente la cultura de carretera procedente de EEUU con lo que tenían a mano, esto es, pequeños carenados, estriberas, tubos de escape y colines de segunda mano que añadían a motos normales.

Que no te engañen, los mods no molaban tanto. Vespas, parkas, vinilos de los Who... pfff, ese era el camino fácil

Un tuneo casero en toda regla cuya función, a diferencia de los mods, no era lucir palmito sino mejorar las prestaciones. Además, se cree que el nombre de las 'cafe racer' se debe a las carreras que se disputaban entre una cafetería y otra, regresando a la primera en el tiempo que tardaba en sonar una canción del juke box.

A pesar de que el movimiento rocker siempre ha estado latente, las marcas de motos han descubierto ahora el filón y ya han comenzado a fabricar modelos inspirados en las 'cafe racer'. Una moda que promete, pero que no será lo mismo con las manos limpias de grasa.


2. Los tatuajes minimal-cubistas

A un lado, la descomposición geométrica de Picasso. Al otro, el dadaísmo sobrio de Jean Arp. Y en algún punto intermedio, las creaciones exquisitas de Blanca Miró y los grafismos surrealistas de Daisy Watson. La primera, artista conceptual. La segunda, artista tatuadora. Ambas creadoras involuntarias de la última tendencia en tatuajes.

Parafraseando a Milhouse: "¿Te acuerdas de Picasso? Ha vuelto, ¡y en forma de tatuajes!"

Tras el geométrico y las flechas indias modernizadas, el tatuaje minimal-cubista se perfila como el culmen natural de esta moda marcada por el trazo rectilíneo a una tinta, solo que esta vez incorpora composiciones humanizadas, incluyendo rostros, bustos y cuerpos desnudos torsionados que suelen combinarse con elementos cercanos al art déco e incluso retrofuturistas propios del vaporwave, como las rejillas tipo ‘Tron’ o las palmeras 'Miami Vice'.


3. El bocadillo de albóndigas 

La natación es el deporte más completo. Barcelona es muy cosmopolita. La piscina da hambre. En España se hace el mejor doblaje. Las mejores baladas son de grupos heavy… Y apunta, porque tenemos nueva frase 0,60: las albóndigas combinan con todo.

Partimos de la premisa de que los bocatas de calamares también son una rareza de tres pares y, sin embargo, triunfan. Dicho esto, dos cosas: una, ¿por qué no un bocata de albóndigas? Y dos, ¿de dónde viene el calentón?

Para Joey Tribbiani de Friends 'the best sandwich in the world' era el de albóndigas

Para empezar, las albóndigas son muy de abuela y, como todo en esta vida, siempre se han acompañado con pan. En segundo lugar, para Joey de Friends the greatest sandwich in the world era el de albóndigas. En definitiva, estamos ante un ejemplar gastronómico digno de veneración que, según las jóvenes fundadoras de Bolero Meatballs, casa a la perfección con los nuevos tiempos al admitir versiones orientales e incluso veganas.

Por último, tres 'albondiconsejos':

1. Usar un buen pan de molla blanca y corteza extracrujiente.

2. Si son albóndigas tamaño XL, mejor partirlas por la mitad.

3. Importante poner un plato debajo del bocata para no mancharse con salsa.



4. Oasis (live forever)

¿Hemos dicho que los mods no molan? Ok. No nos precipitemos… si aderezamos el asunto con una miaja de puro ‘hooliganismo’, puede que la cosa funcione. Tras el estreno del documental 'Supersonic' en octubre, todos (fans de Blur incluidos) volvimos a sentir esa bendita atracción adictiva amor-odio marca de la casa Gallagher que tanto echábamos de menos.

No nos engañemos, el docu llegó con segundas intenciones, sí, como un redoble de tambores que anuncian algo muy tocho (¿recuerdas el final del 'Champagne Supernova'? Pues algo así).  

Liam y Noel llevan demasiado tiempo jugando al ratón y al gato cuando en realidad son un perro y un gato

Porque el portal Noise 11 anunció hace poco que Oasis ya habría confirmado teloneros para una posible vuelta a los escenarios. Porque esos teloneros serían Ride, banda del ex-Oasis Andy Bell, que además acaba de publicar álbum tras 21 años en el dique seco. Porque Liam y Noel llevan demasiado tiempo jugando al ratón y al gato cuando en realidad son un perro y un gato (recuérdese la espantada de Noel al grupo de su hermano, los Beady Eye, en la ceremonia de clausura de los JJOO de Londres). Porque Damon is on fire, Brett se ha vuelto a descamisar y ELLOS no pueden ser menos. Porque la parka, las gafas estilo Lennon y las bambas Adidas siempre estarán de moda.

Y porque el sonido de los helicópteros sobrevolando los barrios marginales de Manchester nunca dejó de sonar. En definitiva, quizá vuelvan. O en inglés, que parece que suena mejor... definitive maybe.


5. El autocine

En junio de 1933, el hijo de un fabricante de lubricantes para coches inauguraba sin quererlo el primer autocine de la historia en Nueva Jersey. Como de costumbre, la idea era atraer clientes ofreciendo una experiencia diferente bajo el eslogan “cada quien en su propio palco”. Brillante. El precio era de 25 centavos por persona y coche, lo que supuso una solución para las familias numerosas que no podían permitirse el cine convencional pero, sobre todo, un nuevo concepto de picadero para las parejas jóvenes.

De hecho, 'hacerse un grease' no es otra cosa que ir al autocine a magrearse

El auge llegó en los años 50 y 60, ganándose la reputación de inmorales al ser etiquetados como ‘pozos de pasión’ por los puristas del cine. Llegados a este punto, toca mencionarlo: Grease. Claro que sí. ¿Qué hija de buena familia con ganas de marchuqui no ha fantaseado con llamarse Sandy y ver ‘La masa devoradora’ abrazada a un maromo encuerado? De hecho, ‘hacerse un grease’ no es otra cosa que ir al autocine a magrearse.

El cine de butacas está bien, pero admitámoslo: sintonizar la radio para escuchar la peli, reclinar los asientos y pasar a los de atrás si la cosa se entona tiene su aquel (aprovechamos para mencionar el recién inaugurado ‘Madrid Race’, el autocine permanente más grande de Europa).

Eso sí, si vas con descapotable, no olvides echarte una rebequica, que luego refresca.



6. El bourbon

Y si te digo BOURBON, ¿en qué piensas? Porque si es en ancianos mascando tabaco y escupiendo en la barra del bar, ya puedes quitarte esa imagen de la cabeza. Hoy el escenario es bien distinto: el oficialmente declarado único licor nativo de EEUU está más en auge que nunca y ya es el espirituoso oscuro preferido por los millenials estadounidenses.

¿Los motivos? Su rango de licor auténtico y artesanal. Su condición de sirope mágico y acaramelado. Su destacado papel en Mad Men como fiel compañero de Don Draper. Y porque el mint-julep, predecesor del mojito, es el cóctel estrella en el Derby de Kentucky (la carrera hípica más elitista de EEUU) como también lo fue en el pasado Mulafest de Madrid bajo el pseudónimo de Jim-Julep, cortesía del bourbon más versátil, Jim Beam.

“Debe usted saborearlo, mascarlo y dejarlo reposar hasta que el sabor se apacigüe en la boca”

Por esto último no es casualidad que Jim Beam también sea el bourbon más vendido del mundo, pues admite infinidad de combinaciones. Desde el ginger ale con naranja al té dulce con twist de limón pasando por el licor de melocotón con cereza... todo ello sustentado sobre la inconfundible base del roble tostado, la vanilla y las notas de resina dulce propias del Jim Beam más clásico.

Además, el bourbon implica todo un ritual de consumo. Según Fred Noe, heredero de la dinastía Jim Beam y maestro destilador, “debe usted saborearlo, mascarlo y dejarlo reposar hasta que el sabor se apacigüe en la boca”. Definición de ‘clímax’.

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En Jim Beam llevan desde 1795 siendo fieles a su receta original. Hoy, continúan un legado que, tras siete generaciones, no solo no ha caducado, sino que rejuvenece con cada generación.

Si quieres estar al tanto de las últimas tendencias, presta atención porque Jim Beam estará presente en el Mulafest de Madrid y en el Metrópoli Gijón.

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