Historias

La casa voladora de "Up" existe y su dueña fue una viejecita heroica

El clásico de Pixar se inspiró en la historia real de Edith Macefield y su pequeño hogar en Seattle

Hoy que tanto se habla de gentrificación, de barrios enteros barridos por las excavadoras, las presiones fiscales y los grandes proyectos urbanísticos, ya tardábamos rescatar la historia de Edith Macefield, una anciana heroína que durante casi toda su vida residió en una pequeña casita de dos plantas en Seattle. Doblemente heroína, porque no sólo se plantó con sus 84 tacos delante de un gran grupo inmobiliario, sino que su historia inspiró una de las mejores películas de los últimos años, esa maravilla llamada "Up", de los estudios Pixar.

Para los que no la hayan visto, "Up" narra la aventura de Carl Fredriksen, un viejete que después de pasar toda la vida en una casita con su mujer Eli, se encuentra viudo, anciano, y acosado por las obras que han transformado su barrio de viviendas en una jungla de asfalto y cristal. Él es el último resistente. Hasta que engancha cientos de globos a su casa y sale volando de la ciudad.

Vale, esta última parte ya no tiene nada que ver con la resistencia tenaz de Macefield, a quien la inmobiliaria llegó a ofrecer cerca de 1.000.000 de euros por su casa (la señora siguió diciendo que "nanai" y el centro comercial se tuvo que construir a su alrededor). Pero si uno observa las fotos de la vivienda y los fotogramas de la película, se da cuenta de que las similitudes son innegables. Una pequeña casa de madera de dos plantas, diminuta en comparación con los mastodontes de acero de alrededor, solitaria en medio de ninguna parte, como si alguien se la hubiera dejado olvidada.

Macefield, quien se convirtió a su pesar en una especie de icono en la defensa del patrimonio local (ella lo que estaba era cansada y quería pasar sus últimos días en su casa de toda la vida y que le dejasen en paz), murió un par de años después. Tenía 86 años y dejó la casa a Barry Martin, supervisor del proyecto de construcción, quien con el tiempo se había hecho su amigo. Gracias a él, hoy se se planea levantar la casa y construir bajo ella un parque, en memoria de tan singular señora. Parece que la casa sí que se elevará, al fin y al cabo.

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