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Historias

Este padre convirtió el dolor del cáncer en un maravilloso videojuego

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Una aventura sobre la esperanza en la cara de la muerte

Rafa Martí

24 Julio 2015 06:00

En That Dragon, Cancer no tendrás que ponerte en la piel de un soldado y disparar contra los malos. Tampoco fingir que eres un criminal y robar coches en una calle de una imaginaria Los Ángeles para huir de la policía. Ni siquiera habrás de imaginar que eres Guardiola, crear al equipo de fútbol de tus sueños y ganar miles de partidos. No. Aquí tendrás que ponerte en la piel del padre de un bebé enfermo de cáncer y cuidar a ese niño.



Si en todos los videojuegos te enfrentas a problemas que resolver y a vivir emociones intensas que la vida real no te regala, en este caso tendrás que resolver problemas mucho mayores, y enfrentarte a la emoción del dolor y la impotencia en todas sus variables.

En “That Dragon, Cancer” tendrás que pasar la misión haciendo que Joel deje de darse golpes contra los barrotes de su cuna y sentirás una angustia enorme al no poder hacer nada. Lo sentirás de manera auténtica. Casi como lo sintió Ryan Green, padre de Joel Green en la vida real, y creador del videojuego.

Green decidió luchar contra su dolor y el de su hijo Joel compartiéndolo de la mejor manera que sabía: creando un videojuego. Si los videojuegos suponen una forma de evasión para los jugadores, en este caso, también lo fue para este diseñador.



El juego se define como “una aventura sobre la esperanza en la cara de la muerte, una historia sobre cómo criar a un hijo, y una parábola de gracia”.

Aunque estar en la piel de alguien cuyo bebé de un año tiene un cáncer es imposible, Green ha querido que el mundo pueda acercarse a entender por qué un bebé tiene cáncer. Y también entender el sufrimiento que tiene que soportar esa persona que intervino en darle la vida.

A través de algo destinado a la diversión como es un videjuego, Green quiso emular las sensaciones reales que aportan todos los videojuegos. Pero, en este caso, no para provocar diversión, sino como una manera de sentir una realidad ajena a todos aquellos que no han padecido el cáncer en las carnes de sus seres más queridos.



Para Green también ha sido la mejor manera de preservar la memoria de Joel. Y de recordar y homenajear la lucha titánica de un padre y un hijo contra una enfermedad que lo devora todo. Joel murió en marzo de 2014.

La historia ha sido conocida gracias a los cineastas David Osit y Malika Zouhali-Worrall, que han presentado ahora la película Thank you for playing en el festival de cine de Tribeca, en Nueva York. El documental narra la vida de Ryan y su hijo Joel a lo largo de la enfermedad, y cómo esta va determinando el desarrollo del videojuego.

[Vía The New Yorker]


Un videojuego como manera de entender las vidas de los demás





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