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Historias

El verdadero Sherlock Holmes llevaba zapatos de tacón

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La fascinante vida de Alice Clement, defensora de las prostitutas y pesadilla de los acosadores

Guiem Alba

16 Abril 2015 10:07

La detective se llamaba Alice Clement, pero el mito tuvo muchos nombres. Unos la conocieron como "la Sherlock Holmes femenina", otros como "la némesis de los acosadores". El diario Chicago Tribune definió así a la joven promesa del cuerpo de policía:

«Valiente, habilidosa, peligrosa... se oculta en cientos de pequeños disfraces, y ha encontrado pruebas para enviar a muchos a la cárcel. Difícilmente hay un antro peligroso en la ciudad que ella, en sus doce años de detective, no haya visitado.

»Más de una vez ha puesto su vida en peligro y se ha visto obligada a usar el puñal o el revólver. Aún así, se ha mantenido siempre guapa y llena de vida y de amor por vivir; siempre merecedora del seudónimo 'Alice, la de la sonrisa'».


Alice era lo más parecido a un Sherlock Holmes de la vida real, solo que ella trabajaba sola.




Llevaba zapatos de tacón y abrigos de piel, y también iba armada y sabía jiu-jitsu. Feminista por voluntad y agresiva por necesidad, Alice Clement vivió infiltrada en una ciudad violenta y masculina.

Pronto se convirtió en la estrella mediática de la que todo el mundo hablaba.



Alice era la única mujer en su clase de aspirantes a policía. Después de graduarse y pasar varios años cazando carteristas, en 1913 se convirtió en la primera mujer detective de la ciudad de Chicago.

Arrestaba a los criminales siempre con el grito: "¡Atrás, en fila, contra la pared!". Llevaba un collar de perlas y el peinado de moda de los años 20, también dormía con una pistola debajo de la almohada.  


Prefiero pellizcar a un criminal antes que comer, dijo una vez




Alice nunca permitió que le hicieran sombra.

En un momento en que muy pocas mujeres se divorciaban, ella luchó por divorciarse de su marido por "abandono y alcoholismo". Tardó cuatro años, pero lo consiguió y se casó con otro.

De cara a los medios, se declaró activista a favor del derecho de las mujeres a divorciarse y por el voto femenino. Mientras, en la calle, se iba convirtiendo en la defensora de las prostitutas y en el azote de todo acosador sexual.


Periódico de la época: "Mujer policía le hace jiu-jitsu a los acosadores"


Uno de sus casos más célebres llegó tras la muerte de una prostituta enferma de tifus. Los inspectores concluyeron que había muerto por llevar mala vida, y Alice fue la única que decidió investigar.

Y lo resolvió: no murió por puta, sino que su propia tía le había inoculado el tifus para llevarse una gran herencia. El caso llegó a inspirar una serie de crónicas firmadas en el periódico por la misma Agatha Christie.

Definitivamente, Alice Clement era lo más parecido a Sherlock Holmes en la vida real. Solo que ella siempre trabajaba sola.


Un hombre intentó acosarla sexualmente, y no era el primero




Clement utilizaba cientos de indumentarias femeninas para infiltrarse en rincones donde cualquier hombre levantaría sospechas. Pero su imagen pública nunca pasó desapercibida, al contrario, acaparó las portadas de la prensa.

Todos los periódicos querían hablar de la mujer de hierro, pero aún nadie conocía ni la mitad de los secretos de la mujer de carne y hueso.


Llevaba zapatos de tacón y abrigos de piel, y también iba armada y sabía jiu-jitsu




Alice nunca lo tuvo fácil en la calle, pero menos aún en los despachos.

Un día, un hombre intentó acosarla sexualmente, y no era el primero. Alice le golpeó con la porra, lo persiguió, lo atrapó y se lo llevó detenido. Fueron a juicio, y allí no se hizo tanta justicia como en la calle.

El juez creyó el testimonio del acosador y aseguró que era Alice la que iba provocando a los demás "con el solo propósito de encontrar un hombre que se restregara con ella".



Periódico de la época: "Historias verdaderas de la mejor mujer detective del mundo"

Nuestra Sherlock Holmes era la favorita de los medios, pero no del cuerpo de policía. Y, en cuanto dejó de aparecer en los periódicos, todos los que la odiaban encontraron la mejor oportunidad para atacarla.

En 1926, tras doce años persiguiendo criminales, sus superiores la destituyeron como detective y la enviaron a una comisaría de mala muerte al oeste de Chicago. Solo así consiguieron matarla.


Feminista por voluntad y agresiva por necesidad, Alice Clement vivió infiltrada en una ciudad violenta y masculina




Alice Clement murió la misma Navidad de 1926. Sucumbió a la diabetes, una enfermedad que era el mejor guardado de todos sus secretos y quizá la única debilidad que jamás tuvo.

"Prefiero pellizcar a un criminal antes que comer. Es el juego más divertido del mundo", dijo una vez. Y era verdad: cuando no pudo hacerlo, simplemente se fue.

Poco se sabe hoy de la detective que hizo historia. Pero, sin duda, su vida merece ser contada.


¿Quién ha arrancado su página de los libros de historia?


[Vía Chicago Mag, All that is interesting y Strange Company]



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