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Historias

Extraterrestres y gatitos bailando con Satán: 8 músicos tocados del ala

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El guitarrista de Blink-182 cree que los aliens ya están aquí. Y no es lo más raro que un músico haya creído alguna vez

Natxo Medina

19 Febrero 2015 06:00

Dicen los rumores que Jay-Z es un Illuminati vampiro que viaja a través del tiempo. Que Lorde tiene más de 40 años. Que el verdadero Eminem está muerto y que Robert Johnson le vendió su alma al diablo para que le enseñara a tocar blues. El mundo de la música está surtido hasta los topes de teorías de la conspiración sin pies ni cabeza. Y la cosa ha empeorado desde que nos pasamos el día en internet.

Pero a veces son los propios artistas quienes empiezan a perder poco a poco la cabeza y a creer en fuerzas ocultas, en espías del gobierno o en extrañas luces en el horizonte. Y entonces acaban diciendo y haciendo cosas parecidas a las que contaba recientemente en Paper Tom DeLonge, cofundador de la banda Blink-182.

Resulta que Tom no sólo se ha pasado los últimos años dando largas a sus compañeros de grupo, fundando plataformas online y diseñando ropa. También se ha volcado en su pasión por la ufología y la conspiranoia. Y lleva en su mochila un montón de historias que parecen sacadas de un programa radiofónico de madrugada.

No es un caso aislado. Sea por la presión de la fama, por un exceso de dinero y tiempo libre, por haberle dado mucho a la droga o por excentricidad pura y dura, casos como el suyo abundan en la industria. Algunos no pasan de las cuatro declaraciones salidas de madre y el hacer una ouija de vez en cuando. Otros van más allá, e incluso acaban mal. Aquí van algunos de nuestros músicos rarunos favoritos.

Phil Spector

Quería hacer el disco más perfecto de la historia, pero se le fue la mano en el empeño. Spector inventó el "wall of sound", una revolucionaria técnica de producción, encumbró a las Ronettes y grabó el Let it Be de los Beatles. Pero también era un maniaco: obligaba a sus músicos a repetir tomas durante horas, encerraba a su mujer en su mansión, vivía obsesionado con las armas y todo el tiempo estaba convencido de que alguien quería matarle. Está en prisión por el homicidio de la actriz Lana Clarkson.

Sun Ra

Hermann Sonny Blunt nació en Alabama, pero Sun Ra nació en Saturno. Su Sun Ra Arkestra es uno de los combos más influyentes y marcianos de la historia del jazz. El primero en aportar al estilo la fusión de los sonidos más modernos, y sobre todo uno de los pocos, quizás el único, en el que la filosofía y el misticismo eran casi más importantes que la música. Algo normal cuando afirmas que toda tu carrera se transformó el día en que, siendo un estudiante, unos alienígenas te llevaron en un viaje a los confines del universo.

Sammy Davis Jr.

¿Cómo se pasa exactamente de ser integrante del Rat Pack y salir de fiesta con Frank Sinatra a ser iniciado en los misterios del Maligno de la mano del mismísimo Anton LaVey? No lo sabemos, pero eso fue exactamente lo que hizo el cantante de color tuerto más querido de Estados Unidos. Después de protagonizar una serie de humor demoniaco titulada Poor Devil en el que se juntó nada menos que con Adam (Batman) West y Christopher Lee. Los 60 en Estados Unidos fueron una época extraña. Poco después Davis perdió el interés en Satán y pasó a otra cosa.

Billy Corgan

Creó de la nada y casi en solitario una de las bandas más influyentes (y odiadas) del rock alternativo de los 90, los Smashing Pumpkins. Durante unos años fue una figura imponente, un golem del rock and roll oscuro, con su calva blanca y sus rasgos afilados. Pero con el cambio de milenio su leyenda empezó a desvanecerse. Corgan se volvió cada vez más solitario y abrazó la fe. Su música se ha convertido en un extraño compendio de misticismo guitarrero en el que caben incluso improvisaciones infumables sobre el Shiddarta de Herman Hesse. También se ha metido en el negocio de la lucha libre, y tiene una extraña fijación con los gatitos.

Moondog

"El vikingo de la sexta avenida" era su apodo, el nombre por el que todos en Nueva York conocían a este señor barbudo de aires europeos que se paseaba por las calles ataviado como si acabara de salir de una saga escandinava. Pocos sabían que Louis Thomas Hardin era en realidad un excelente músico nacido en Kansas que había decidido vivir y crear en las calles. Y eso es porque, aunque a veces tocaba música, la mayor parte del tiempo se lo pasaba observando a la gente en silencio. Y también porque sus discos fueron totalmente ignorados hasta hace bien poco.

Varg Vikernes

El black metal nunca se caracterizó por hacer amigos. Y aunque en él había mucho de teatro, también hubo quien se tomó las cosas muy a pecho. Varg Vikernes fue uno de ellos. Este joven noruego fundó Burzum y tocó en Mayhem, dos de los proyectos fundamentales del género. Pero acabó siendo condenado por el asesinato de su amigo Oysetn Aarseth y la quema de varias iglesias a mediados de los 90. Sus ideas sobre el retorno de Odín, la superioridad de la raza aria, y su relación con los aliens, muchas de las cuales se publicaron desde la cárcel, sólo han alimentado la leyenda de un artista brillante pero de trato muy poco recomendable.

Daniel Johnston

La historia de este músico californiano es triste e inspiradora. Johnston no es un raro porque sí: ha batallado desde su juventud con severos desórdenes mentales. En sus canciones lo-fi le canta una y otra vez al poder redentor del amor y a una chica angelical llamada Laurie. Su universo es abigarrado, lleno de dibujos surrealistas, cintas de cassette tiradas y discos a medio hacer. Es excéntrico porque no le queda otra que serlo. Porque mientras está en su sótano componiendo con su Casio, su vida le sonríe por un rato. Y el mundo es un poco mejor.



¿Acaso alguien sabe explicar cuál es la diferencia entre un genio y un loco?

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