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Historias

De tu cadáver brotará la vida: así es la nueva muerte ecológica

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Convertir tu cuerpo en abono orgánico para redefinir la idea del entierro urbano

Luis M. Rodríguez

04 Abril 2015 06:00

La muerte no tiene por qué ser solo final. También puede ser principio, puede dar paso a la vida.

Esa es la idea que subyace en The Urban Death Project, una iniciativa que aspira a transformar la manera en la que disponemos a nuestros fallecidos en el espacio urbano.

Al menos en la mitad occidental del mundo, morir significa volver a la tierra. Al final del camino nos espera una fosa, el sepulcro, o como mucho un golpe de viento que nos haga bailar reducidos a un puñado de polvo.

Es tal la carga simbólica del rito que casi nunca pensamos en sus consecuencias. Pero lo cierto es que la muerte humana representa una fuente de contaminación constante para el entorno que nos acoge.

El actual modelo funerario es sencillamente tóxico, además de elitista.

"Cada año enterramos suficiente metal como para construir el Golden Gate, suficiente madera para levantar 1.800 casas familiares y suficiente fluido para embalsamar (cancerígeno) como para llenar ocho piscinas de tamaño olímpico".

Son algunos de los datos que maneja The Urban Death Project en relación a los entierros que se producen anualmente solo en Estados Unidos. Y la cremación no es que sea mucho mejor desde el punto de vista medioambiental.

"La cremación consume combustibles fósiles y emite a la atmósfera unos 300 millones de kilos de dióxido de carbono anualmente; una cifra equivalente a tener a más de 70.000 coches circulando de manera ininterrumpida durante todo un año".

                                               Modelo de edificio del Urban Death Project

A la luz de esa realidad, la joven arquitecta norteamericana Katrina Spade lleva años trabajando en una alternativa limpia para la que ahora busca financiación a través de Kickstarter.

Ella quiere revertir el proceso: pasar de un modelo de gestión de la muerte que es veneno para el medio ambiente a otro que nos coloca de vuelta en el "círculo de la vida", y además hacerlo de una manera barata, asequible a todos los bolsillos. ¿Cómo?

La propuesta de su Urban Death Project es simple: tratar los restos de nuestros seres queridos en unas instalaciones especiales –cuyo modelo están aún desarrollando– para convertirlos de forma acelerada en compost.

El proceso de compostaje de los cuerpos duraría entre cuatro y seis semanas. La idea es que los familiares y amigos del fallecido puedan luego disponer de parte de ese abono orgánico para hacer crecer la vida.

Cuerpos sin vida transformados en suelo fértil


Imagina que después de la muerte pudieras convertirte en roble, en un arbusto floreado, o en un oloroso campo de amapolas.

Imagina que pudieras tumbarte a descansar a la sombra de un ser querido en verano.

Esa es la visión de The Urban Death Project: transformar el momento trágico de la muerte en impulso de un nuevo ciclo de vida del que también podemos ser parte.


Nacer es empezar a morir. Morir es un final y un principio

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