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Historias

Los fantasmas del sueño soviético viven en las vías de un ferrocarril congelado

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A lo largo de 4.000 kilómetros, a línea Baikal-Amur es el único vínculo con la Rusia desarrollada para centenares de personas

Alba Muñoz

15 Septiembre 2014 10:49

La taiga es una selva propia de Rusia y Siberia, con el subsuelo helado. Lo que antes se conocía como el lejano Este soviético fue escenario de una de las aventuras más locas de la antigua URSS.

La línea de ferrocarril Baikal-Amur (BAM) es considerado el proyecto más caro de la era soviética: 4.000 kilómetros de vía que atraviesa el extremo oriental del país. Una idea mastodóntica, romántica, que tuvo su inicio en la década de los setenta. Los obreros legaban de todas partes, atraídos por la idea de construir algo en ese deshabitado paisaje boreal y por la propaganda que rodeaba la obra.

El BAM era una aberración económica, se pagaba bien a los trabajadores y ellos y sus familias eran vistos como héroes por el resto de la nación. Nadie se planteaba que el país estaba a punto de colapsar.

El fotógrafo William Daniels viajó a la zona para averigar qué ha pasado desde que en 1991 la obra se detuvo en seco.

De pronto el Estado tenía otras prioridades y los trabajadores se quedaron abandonados en aquellas tierras. Muchos se fueron, pero también muchos se quedaron. Sin carreteras, sin ninguna infraestructuras básica. Sólo la vía.

23 años después, todo sigue igual. A lo largo de la línea Baikal-Amur hay pueblos con centenares de habitantes. Pueblos surgidos de la nada, construidos con apenas nada. Hay clases con sólo dos alumnos, todos los jóvenes quieren marcharse. El hospital o la comisaría más cercana queda a un día de viaje para mucha gente y los servicios sociales han ido deteriorándose hasta el extremo de que el gobierno tuvo que aprobar el servicio de un tren hospital, el Madvei Mudrov.

Daniels retrata la vida a la vera de los raíles en la villa de Kenai, donde sus habitantes lo esperan en la nieve con sus mejores galas. El servicio de odontología se reserva, eso sí, para períodos de campaña electoral.


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