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Historias

5 tramas de telenovela para menores de 30

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Culebrones para la generación que creció con el MSN

María Yuste

22 Junio 2015 06:00

Algún día vas a ser viejo. No pasa nada, es una noticia positiva porque significará que sigues vivo. Sin embargo, vas a necesitar una telenovela a la que engancharte. Los tiempos de comentar Juego de tronos con los colegas del curro habrán pasado para siempre. Entonces lo único que querrás es que alguien salpimente tu existencia con historias inverosímiles sobre esas pasiones de juventud que ya no forman parte de tu vida.

Así que aquí van algunas posibles telenovelas a las que podrías estar enganchado dentro de cuarenta años.

Ser swagger en tiempos revueltos


Federico quiere ser swagger pero le ha tocado nacer en un pueblo rural de México. Él sueña con tiendas de gorras por doquier y wifi gratis pero a su pueblo ni siquiera llega el 3G. Para encontrase a sí mismo no le queda más remedio que marcharse al DF. Allí encuentra su lugar en la puerta de la tienda Apple donde se hace selfies con sus amigos y pasa el rato conectado al wifi de la tienda. Sin embargo, todo se complica cuando para poder comprarse el iPhone 6 tiene que meterse a trapichear con droga y sucede lo peor: se enamora de una emo.


Pasión de Ortegas

Valentina tiene 16 años y es una choni huérfana. Su destino cambia cuando el asesor de Armando Ortega, el empresario más rico del país, le aconseja acoger a una huérfana como obra de caridad que le permita desgravarse impuestos. Armando la acoge en su casa como si fuera su hija. Martín, el hijo de Armando, y ella se intercambian el Facebook enseguida y se pasan el día hablando por whatsapp a pesar de estar en la misma habitación. Pronto se mandan un flechazo en Tinder. Sin embargo, Valentina empieza a sospechar... ¿es posible que Armando sea su padre biológico? ¿Es posible que se haya quedado embarazada de su propio hermano? ¿La dejarán seguir formando parte de la familia cuando se enteren de que su grupo favorito es Camela?


Mi gordibuena


Beatriz Patricia Roca Solano es becaria en una revista de moda de las que te joden la autoestima. Allí destaca por ser la puta ama escribiendo pero, sobre todo, por pesar 170 kilos. En la redacción, el único que no la trata como si pesara un tonelaje es Marcelo, el rico y guapo director de la publicación, que se pasa el día revoloteando alrededor de su mesa intercambiando bollería industrial. Algo que despierta la envidia de sus compañeros. Pero Marcelo guarda un oscuro secreto de peso sobre su pasado... Fue adicto a los Phoskitos.

Los peperos también lloran

Clarita vive en Madrid y es hija de una de las familias más rancias de la derecha española. Un día se pierde y acaba en una manifestación del 15-M. Allí se enamora de Pablo, un apasionado joven de pelo largo que rapea con soltura cánticos improvisados contra los recortes. Durante un tiempo, Clarita lleva una doble vida ocultando sus pendientes de perlas a sus nuevos amigos pero, cuando su padre descubre que su hija se ha hecho una rasta, mueve sus hilos para que desalojen a los manifestantes de la plaza de forma violenta. Solo busca un pretexto para poder meter a Pablo en la cárcel y mantenerlo alejado de su familia. ¿Conseguirá salir Pablo a tiempo de chirona para evitar que Clarita acepte el trabajo que su padre le ha apañado en Intereconomía?

eL sEcReTo DeL WhAtSaPp

María Laura es muy desgraciada en la vida real. Su madre está enferma y tiene que cuidar de ella al mismo tiempo que estudia en la universidad y trabaja. Sin embargo, su vida en la red es maravillosa. Tiene un blog de éxito y una rica vida social en la redes sociales. Pero las malas lenguas la tachan de fresca por cambiar de sextamante más que de móvil. Con lo que no contaba María Laura es con acabar enamorándose de un adinerado hombre casado que le promete dejar a su esposa y darle una vida de caprichos si ella cierra todas su cuentas y se va a vivir con él a la vida real. Solo entonces María Laura descubre la verdad: no es de él de quien está enamorada realmente, es de Internet.

Y recuerda: si no hay cuerpo, no hay muerto







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