Historias

14 tipos de personas que todos conocemos y la psicología pasa por alto

Tan absurdo como ser "ambivertido"

Imagen de Stephen Lyne

Hoy, en “neologismos innecesarios acuñados por estudiantes de doctorado para justificar el tiempo invertido en su investigación”: ambivertido.

¿Quieres saber si eres ambivertido? Lo eres. No hace falta que hagas ningún test.

Definirse como ambivertido está a la altura de describirse como “amante de la vida” en el perfil de Instagram. O sea, es no decir absolutamente nada.

Pero vayamos por partes.

El origen del término ambivertido está en un estudio publicado el pasado verano por Psychological Science. En él, sus autores aseguraban haber identificado a un tipo de persona con flexibilidad social y emocional, que no puede considerarse ni introvertido ni extrovertido.

Ambivertido se refiere a aquellos que no son introvertidos ni extravertidos. Es decir, a ser una persona normal

Un tipo de persona que, pongamos, disfruta tanto jugando un pachanga de fútbol como leyendo en casa. Que suele salir a cenar con amigos pero que, a veces, prefiere quedarse callado y observar sus expresiones. Que se considera amigable pero que, en ocasiones, disimula cuando ve a un conocido que se acerca por la otra acera porque no le apetece hablar del tiempo. Es decir, una persona absolutamente normal.

Tradicionalmente, este tipo de fluctuaciones en el estado de ánimo se describían como “tener un mal día” o “estar sembrado”. Pero, poder definirse como ambivertido te hace sentir un poco más especial. Y de esto es de lo que se trata.

Evidentemente, los medios abrazaron el término y se lanzaron a escribir artículos sobre esta nueva panacea emocional.

No faltó la típica lista de Buzzfeed con las “21 señales de que podrías ser un ambivertido”, con indicativos tan concluyentes como:

“Generalmente, te gusta conocer a gente nueva, pero probablemente estarás incomodo si tienes que hacerlo sin ninguno de tus amigos a tu lado”.

“A menudo puedes pasar horas divirtiéndote y siendo el alma de la fiesta, pero, de pronto, te das cuentas de que te has quedado sin energía y lo único que realmente quieres es irte a casa”.

“En el contexto adecuado, te gusta ser el centro de atención, pero, a menudo, no quieres que todo el mundo te esté mirando”.

En resumen: o eres un maldito psicópata o eres ambivertido.

La realidad es que el sentido común nos dice que la dicotomía extrovertido-introvertido es fluida, que nadie está puramente en uno de los dos extremos sino que todos somos una mezcla de los dos tipos de comportamiento. Es decir, todos somos ambivertidos.

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Como todo ello nos parecía un poco absurdo, nos hemos lanzado a imaginar otros tipos de personalidad con los que podemos toparnos en la vida moderna y que la psicología todavía no ha acertado a identificar.

Aunque... tiempo al tiempo.

1. Intromertido: dícese de aquel que simula introversión para poder escuchar conversaciones ajenas con disimulo.

2. Extravagovertido: dícese de aquel que utiliza su vida social como excusa para justificar su tendencia a la procrastinación.

3. Instavertido: dícese de aquel seguidor de Instagram que le da “like” a absolutamente todas las fotos que cuelgas, aunque tú mismo seas consciente de que dicha foto es un bodrio.

4. Failvertido: dícese de aquella persona cuyo sentido del humor se reduce a las bromas a costa de los errores ajenos.

5. Tecnovertido: dícese de aquella persona que hace un uso excesivo de dispositivos tecnológicos para no tener que comunicarse verbalmente con las personas que le rodean.

6. Anivertido: dícese de aquella persona que solo felicita el cumpleaños por Facebook en fechas cercanas a su propia aniversario, para luego olvidarse durante el resto del año.

7. Contravertido: dícese de aquel que tiene la dependencia física de argumentar exactamente lo contrario de aquel que tiene delante, con independencia de cuál sea su opinión real.

8. Lactovertido: dícese de aquellos bebés que demandan mamar con la más absoluta arbitrarierdad, sin seguir ningún tipo de patrón, incluso contradiciendo sus propias costumbres.

9. AmBivertido: una persona ambivertida que, a su vez, es bisexual.

10. Glutevertido: dícese de aquel cuyas conversaciones con camareros se limitan a preguntar si disponen de platos aptos para celíacos.

11. Simpvertido: dícese de aquella persona que sufre el impulso irrefrenable de encontrar un paralelismo con un capítulo de Los Simpsons cada vez que le cuentan una anécdota.

12. Playvertido: dícese de aquel que se siente sexualmente atraído por los contenidos de PlayGround.

13. Panvertido: dícese de aquella persona que se identifica con todos y cada uno de los tipos del indicador Myers-Briggs.

14. Tipovertido: dícese de aquella persona que se cree demasiado lista para leer el horóscopo pero cree a pies juntillas en el modelo de tipos de Myers-Briggs.

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