Historias

5 tecnologías que pronto nos darán superpoderes

La ciencia ficción cada vez es menos ficción

Volar, ser invisibles, respirar bajo el agua... Todos hemos fantaseado alguna vez con tener algún tipo de superpoder. En películas de ciencia ficción o en los cómics de superhéroes, la cultura pop lleva décadas plasmando toda suerte de habilidades sobrehumanas y gadgets increíbles. Pero, ahora, la evolución tecnológica hace que estos sean cada vez menos inverosímiles. Gracias a la industria militar, los equipos de investigación de universidades y numerosas iniciativas privadas, el momento en que podamos sentirnos como superhéroes cada vez está más cerca. ¿Cómo? Aquí van cinco ejemplos.

1. Volar

Volar con autonomía es uno de los mayores anhelos de los seres humanos desde tiempos inmemoriales. El P12 Jetpack de la compañía neozelandesa Martin Jetpack no lo permite exactamente —técnicamente está considerada un “avión ultraligero experimental"— pero probablemente sea lo que más se le acerque. Se trata de un cohete propulsor que permite subir hasta 900 metros y desplazarse a una velocidad máxima de 74 km/h. Funciona con gasolina premium y tiene una autonomía de unos 30 minutos. Glenn Martin, fundador de la empresa, lleva 30 años trabajando en su desarrollo y el modelo P12 será el primero en ser comercializado. Si se cumplen los plazos, a finales de este año la empresa entregará las primeras unidades a cuerpos de defensa civil y primeros auxilios como policías y bomberos. A partir de 2015, estará disponible para todo aquel dispuesto a pagar entre 110.000 y 118.000 euros. Nadie dijo que sentirse un superhéroe fuese barato.

2. Invisibilidad

Si hay un gadget de la ciencia ficción que parecía completamente fuera del alcance de la ciencia eran las capas de invisibilidad a lo Harry Potter. Sin embargo, en los últimos años, diversos equipos de investigación han hecho notorios avances en esta tecnología. Evidentemente, la “invisibilidad” en la vida real tiene poco que ver con la magia y mucho con el reflejo de los rayos de luz y los trucos de perspectiva. Recientemente, investigadores de la University of Central Florida han creado una capa que dobla y enmascara la luz utilizando un metamaterial en forma de malla. La rejilla se compone de metal y láminas dieléctricas cuya disposición en capas permite controlar el espectro de luz visible. En Japón, por otro lado, un equipo de la Keio University desarrolló una tecnología de proyección retro-reflectiva que también crea la ilusión de invisibilidad. En este caso, se utiliza un ordenador, una cámara de vídeo y un proyector para proyectar imágenes sobre un objeto cubierto con un material especial.

3. Fuerza sobrehumana

Si has visto Elysium probablemente recuerdes el exoesqueleto mecánico que lleva Matt Damon para multiplicar su fuerza y resistencia. A pesar de que la película está ambientada en 2154, en la actualidad ya existe algo muy parecido. El XOS Exoskeleton de Raytheon es el único exoesqueleto robótico integral disponible actualmente. La empresa afirma que con él puedes, por ejemplo, levantar 90 kilos a pulso centenares de veces sin cansarte. Está pensado para uso militar y, gracias a él, un soldado podría transportar cargas pesadas durante largas distancias, rescatar a soldados heridos con facilidad o disparar una arma de combate que habitualmente requiere a dos personas por si solo. El principal escollo para su desarrollo es la limitada autonomía de su batería. A día de hoy, el Exoskeleton no puede ser operado durante mucho rato sin estar conectado a una fuente de energía. Pero la idea es que, gracias al uso de materiales como el cadmio, el grafeno o el carbono se puedan desarrollar baterías que duren de 4 a 24 horas. Más lejana parece la posibilidad de que estos esqueletos mecánicos estén conectados con nuestro cerebro como se ve en Elysium. “Nos falta un interfaz a largo plazo para el cerebro y la médula espinal. Podemos poner electrodos en el cerebro, pero todavía no tenemos la manera de hacerlos durar más que unos pocos años. El cerebro tiende a aislar las cosas que se le insertan, lo cual es bueno. Tampoco sabemos lo suficiente sobre el funcionamiento del cerebro y la médula espinal como para saber qué deberían hacer para controlar el exoesqueleto. Quizá en 2154 lo hayamos resuelto, pero en 2054 no lo creo”, explicaba el neurocientífico Charles Higgins a Scientific American.

4. Respirar bajo el agua

Respirar bajo el agua sin ayuda de bombonas es otra de las fantasías de todo aspirante a superhéroe. Diversas compañías llevan años experimentado con sistemas de branquias artificiales, pero la que más cerca parece estar de encontrar la solución definitiva es la empresa israelí Like A Fish. Su tecnología se basa en un dispositivo alimentado por una batería que utiliza un mecanismo centrífugo que puede extraer oxígeno aplicando presión al agua. El sistema está basado en la “Ley de Henry”, que enuncia que la cantidad de gas disuelta en un líquido es directamente proporcional a la presión parcial que ejerce ese gas sobre el líquido. Esta ley funciona en los dos sentidos: a partir de la fuerza centrífuga, se genera una presión baja en un compartimento lleno de agua que permite separar el oxígeno. Estas branquias artificiales permitirían que un submarinista pudiese permanecer bajo el agua durante largos períodos de tiempo sin necesidad de llevar bombonas. Como ocurre con los exoesqueletos, actualmente el principal inconveniente de esta tecnología es la duración de las baterías. Para producir el oxígeno se requieren bombas potentes que, por tanto, necesitan baterías grandes. Actualmente se necesita una batería de 1 kilo para permanecer una hora bajo el agua, menos tiempo del que permite una bomba de buceo normal. El diseñador coreano Jeabyun Yeon ha ideado un sistema similar llamado Triton inspirado en el “re-respirador” de James Bond. Yeon afirma que su batería es 30 veces más pequeña y se carga 1.000 veces más rápido, pero su concepto todavía es un prototipo.

5. Super-oído

La tecnología de los audífonos no sirve únicamente para las personas sordas. Los implantes para los oídos podrían ser la clave de la nueva era de la tecnología auditiva. Gracias a ellos, por ejemplo, podríamos llegar a escuchar frecuencias de 80 Khz —el oído humano solo llega hasta los 20 Khz—. La firma londinense Industrial Facility ha desarrollado una tecnología llamada “"superdirectivity beamforming" que multiplica nuestra capacidad auditiva. Su dispositivo tiene forma de gafa y está equipado con cuatro micrófonos que generan un sonido tridimensional similar al que perciben algunos animales como, por ejemplo, los coyotes.

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