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Historias

¿Qué fue de la sex tape de famosos? 5 títulos que dan auténtica grima

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Si el sexo y los famosos suponen la “información” más consumida en la red, ¿por qué su síntesis importa tan poco?

Tito Pullo

13 Marzo 2014 09:00

Suele decirse que la información más consumida en Internet tiene que ver con sexo y famosos, pese a lo cual la fusión de ambos conceptos —sex tapes de celebrities— produce un monstruo del cual ya nadie quiere tener que ver. Como fenómeno cultural es interesante, pese a que la situación nunca fue así.

Hubo una época en que la gente se solazaba con las sex tapes de famosos. Fue una moda efímera, pues rápidamente irrumpieron las verdaderas sex tapes, es decir, las parejas amateurs ahora localizables en Xvideos con enunciados tan precisos como ‘young russian couple couch fuck’ o ‘amateur gives head’. Sin embargo, el hecho de ver a una persona conocida cabalgando por ahí tenía su gracia: a todos nos parecía estimulante verle el felpudo a Paris Hilton, o el rebote de las peras a Pamela Anderson. Tal fue el boom que muchas compañías dedicadas a la edición en vídeo de pornografía —justo cuando bajarse un vídeo porno de internet era una tortura, porque la resolución era penosa, y no sabías si estabas viendo una polla de píxeles o un rábano terroso— pagaron morteradas a pequeñas celebridades para editar sus andazas por la alcoba en VHS. Ocurrió con el famoso vídeo de Paris Hilton, que era un horror, porque recuérdese que estaba grabado a oscuras.

Pasado el tiempo, la sex tape ya no es noticia. No sólo eso: también causa bastante desprecio a menos que tenga un mínimo de preproducción profesional. Curiosamente, es el vídeo amateur el que ha influido al porno mainstream, y no el vídeo de celebridades. Sólo hay que tomar como ejemplo la serie “Raw” que está produciendo Manuel Ferrara para Evil Angel: películas en las que se lleva, por turnos, a tres actrices a un hotel, y se las trajina durante una hora dejando la cámara en la mesita de noche.

La mirada opulenta se vuelve así mirada daliniana, de voyeur no participativo, pues no puedes variar el ángulo si Ferrara no decide hacerlo antes.

A eso hay que añadir el hecho de que las sex tapes de famosos ya no importan a nadie porque los famosos que importan van con mucho cuidado —el único que ha roto la normal fue Colin Farrell, autor del mejor vídeo porno de celebrities que se recuerda—. Ahora sólo nos queda el dedo de Olvido Hormigos y estas otrasn tristes cintas.

1. Verne Troyer

Los enanos —se dice, se comenta, se rumorea— tienen grandes trancas. En la ficción está Tyrion, poseedor de una herramienta más dura y letal que la espada Excalibur, y en la realidad hemos tenido a chaparros que han sido leyendas en el sexo como Holly One, que en paz descanse, más conocido como ‘el enano del Bagdad’ (el club para adultos de Barcelona). Y en Estados Unidos tienen a Verne Troyer, a quien recordaréis como “Mini-Yo” en la saga Austin Powers. Pues bien, el tipo se hizo un vídeo porno en el que comprobamos que a) de taller iba bastante bien y b) poco más que eso.

2. Dustin Diamond

Ahhhh, el viejo Diamond, más conocido como Screech, el tipejo medio jorobado de nariz aguileña en “Salvados por la Campana” (mítica serie de televisión de la que luego vino el Follonero para robar el título y fardar de salvador del periodismo). Screech fue un mito adolescente que no pudo superar su propio éxito y que jamás remontó en su carrera y tuvo que buscarse alternativas para estar, Sofía Mazagatos dixit, en el candelabro. Una de ellas fue una sex tape de alto nivel asqueroso en el que el punto culminante era un ‘dirty sanchez’. Y como quizá no sepas lo que es, te lo vamos a decir [cuidado que da asco]: consiste en que tu pareja depone en la cama o en el suelo, te untas el dedo en los desechos y te dibujas un bigote en el labio superior. Si os ha gustado, la próxima vez os explicaremos el ‘two girls, one cup’.

3. Tonya Harding

A ver, ¿en serio? ¿En serio a alguien le apetece ver un vídeo sexual de una patinadora sobre hielo? Tratándose de Tonya Harding, subcampeona mundial en Munich 91, cero medallas olímpicas (ni siquiera una de bronce, que dicen que es el sabor que tiene un ano al lamerlo), cero glamour.

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4. Hulk Hogan

El currículum como actor de Hulk Hogan es lamentable —sólo tiene a destacar un cameo en “Rocky III”—, aunque no el de su faceta de luchador de wrestling: llevó el cinturón de campeón durante años, mantuvo combates épicos contra El Último Guerrero que todavía resuenan en nuestra memoria gracias a las narraciones de Héctor del Mar para Telecinco, y fue uno de los musculitos más queridos de América. Pero desde entonces mal: si no fuera suficiente desgracia tener un hijo DJ, encima en 2012 nos regaló un vídeo sexual que era auténtica carne (colgante) de geriátrico.

5. Olvido Hormigos

Podemos decir que a la ex concejala de Los Yébenes la cosa le ha salido mal. Al principio, el vídeo de su masturbación tuvo una exposición masiva, y le llegaron ofertas suculentas de Interviú y Sálvame para contar los pormenores —fue la comidilla de la temporada junto con los asombrosos sucesos relacionados con el Ecce Homo de Borja—. Ella lo aprovechó para abandonar el PSOE y tener relaciones con periodistas deportivos, su ex, al omnipresente Asdrúbal (top 2 de fuckers de España), el ex futbolista Guti y demás —resulta que está embarazada y no se sabe quién es el padre, ella dice que de un tal Jesús Atahonero, ebanista en su pueblo—. Dentro de poco será un juguete roto, si es que no lo es ya, y su vídeo ni siquiera ha optado a ningún Goya.

Ahora que sabemos que la mezcla entre sexo y celebridades no es tan cotizada, podemos quedarnos un poco más tranquilos: algo de esperanza en la humanidad hay.

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