Historias

"¡Ayuda! Soy adicta a los vídeos de cocina en miniatura"

Una confesión anónima, un grito desesperado en busca de comprensión

Me he convertido en adicta a algo que odio: cocinar. Desde que me paso todo el día delante del ordenador, las cazuelas me parecen objetos mágicos. Vuelvo del trabajo y me apetece arremangarme, tocar alimentos, trocearlos. Me relaja agarrar una cuchara de madera y remover un sofrito.

¡A mí!

Por si fuera poco, desde hace dos meses estoy enganchada a un canal de Youtube. Se llama Miniature Space, y no puedo parar de mirar sus vídeos: en el trabajo, en el móvil, en el wáter, antes de dormir. Ahora.

Me da vergüenza pedir ayuda porque se reirían de mí: “¡La que siempre decía que no iba a estar entre fogones!”. Mejor escribo esto. Necesito ayuda, busco la comprensión de internet.

Vayamos al origen. ¿Por qué me gusta cocinar AHORA? Mi teoría es la siguiente: dejo la silla y el teclado para estar de pie, tocar cosas, transformar la materia. Cocinar es hacer algo real con las manos. Olerlo, degustarlo.

¿Será verdad que nos estamos encerrando demasiado en las pantallas?

Cuando yo era pequeña, tenía hijos de plástico que siempre tenían hambre. Debía jugar a las cocinitas para saciarlos

Ok, de acuerdo. De pronto me interesa la cocina, como a muchísima gente. No hay ningún drama ahí, quizá solamente timidez y prejuicios tontos de mujer del siglo XXI. 

Pero, ¿qué hay de los vídeos japoneses de cocinitas? Me preocupa que una una práctica con tan poco sentido, tan freak, me hipnotice de esta manera. ¿Qué me está pasando? Os quiero contar mi única hipótesis. Pero antes mmmh...un aperitivo.

Me gusta mirar vídeos de cocina en miniatura porque me transportan a cuando era pequeña: tenía hijos de plástico que siempre tenían hambre y yo debía afanarme en darles de comer.

Mezclaba agua y harina, hacía biberones de leche coloreada con tinta de rotulador. Como madre abnegada, tenía prisa por permanecer dentro del ciclo de la vida.

Sin darme cuenta, me había pasado todo un día fingiendo ser una mujer con misión de heroína, como las madres de las películas.

Hoy sé que mi vida es mucho más que el cuidado familiar y las tareas del hogar, sé que a las niñas nos contaron ese cuento intencionadamente.

Lo que me corroe es otra cosa: ¿Es mi vida frente al ordenador más real que esa fantasía?

Es ahí donde dudo, es por eso que necesito vuestra ayuda.

Antes odiaba la cocina porque me aislaba del mundo. Ahora creo que es mi única actividad real

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