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Historias

¿Puede matarte una pesadilla?

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SUNDS, el síndrome real que inspiró el horror de Freddy Krueger

Luis M. Rodríguez

27 Julio 2015 06:00

¿Morir durante el sueño, o soñar y morir por ello?

Solemos identificar el deceso en el lecho con una muerte dulce. Es la caricia de Thánatos, el dios de la muerte no violenta, el del toque suave, el que extingue la llama de la vida de una forma apacible, sin sobresaltos. Ahora bien, ¿y si la muerte durante el sueño no fuera tan plácida? ¿Y si, de hecho, fuera el producto de algún tipo de experiencia traumática que se produce mientras soñamos?

Lo cierto es que sucede: gente que se acuesta sana y nunca se levanta, que perece durante el sueño sin razón aparente.

Es lo que se conoce como el síndrome de muerte súbita nocturna inesperada (SUNDS por sus siglas en inglés), y es ahí, en esa patología real, donde Wes Craven encontró la inspiración para uno de los personajes más recordados del cine de terror moderno: Freddy Krueger.



La "malaise" asiática que ataca durante el sueño

El síndrome de muerte súbita inesperada fue reconocido por primera vez en 1977 entre la comunidad de refugiados hmong afincada en Estados Unidos. Aquellos ciudadanos huidos de la Guerra de Vietnam estaban muriendo de forma súbita mientras dormían, y nadie entendía por qué.

Años más tarde, el síndrome ganó relevancia tras un estudio retrospectivo de registros que mostró que más de 200 hombres tailandeses y laosianos perfectamente saludables habían muerto repentinamente durante el sueño, por causas inexplicables, entre 1982 y 1990.

Estudios posteriores mostraron que el SUNDS sólo se da entre las poblaciones de ciertas regiones del Sudeste Asiático, y afecta fundamentalmente a hombres jóvenes. La muerte se produce por culpa de una actividad cardíaca irregular durante el sueño. El corazón puede estar actuando de manera normal, y de repente sufrir fibrilación ventricular para luego detenerse inesperadamente. ¿Por qué? No hay una respuesta clara.

Ahí es donde entra la imaginación de Craven: ¿y si esos ritmos cardíacos irregulares se debieran a episodios de miedo durante el sueño? ¿Y si existiera una correlación entre el síndrome y el estrés que nos producen nuestras pesadillas?


El síndrome de muerte súbita inesperada fue reconocido por primera vez en 1977



No es el único que se ha planteado esas preguntas. En las regiones en las que se da, el síndrome de muerte súbita nocturna está rodeado de supersticiones.

El pueblo hmong de Laos, por ejemplo, atribuye esas muertes a un espíritu maligno, dab tsuam, del que se dice que adopta la forma de una mujer celosa. En ocasiones, los hombres hmong pueden llegar a dormir vestidos de mujer ante la creencia de que así lograrán evadir la atención de tal espíritu.



En el pasado, Craven ha hablado en entrevistas sobre un viejo artículo del LA Times al respecto del SUNDS que detallaba el caso de una víctima que estaba tan asustada por la condición que llegó a negarse a dormir durante varios días. Y al final murió en su sueño. ¿Casualidad?

En su libro Sleep Paralysis: Night-mares, Nocebos, and the Mind-Body Connection, la antropóloga Shelley R Adler explora el vínculo que existe entre las pesadillas y las creencias culturales. Para Adler, el estrés provocado por la creencia de que las pesadillas pueden matar hace que esas mismas pesadillas se vuelvan más peligrosas, en la medida en que intensifica las respuestas corporales ante esas visiones nocturnas que nos provocan pavor.

Existen teorías que apuntan en esa dirección, pero no hay estudios científicos que muestren una correlación entre las muertes por SUNDS y el contenido de las experiencias oníricas.


Para Shelley R Adler, el estrés provocado por la creencia de que las pesadillas pueden matar hace que esas mismas pesadillas se vuelvan más peligrosas



Más allá de las supersticiones, las investigaciones apuntan a que detrás del SUNDS existen factores genéticos semejantes al síndrome de Brugada, pero lo cierto es que aún se está lejos de comprender sus mecanismos y la razón por la qué afecta sólo a la población de determinadas zonas de Asia.

El SUNDS sigue siendo difícil de explicar e imposible de precedir, pero el horror que nos provoca la idea de morir durante el sueño, quizás excitados por nuestras propias pesadillas, ya tiene un lugar de honor en la imaginación popular gracias a la interpretación que Craven hizo del fenómeno en Pesadilla en Elm Street.



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