Historias

Los 8 sonidos más inexplicables que hacen tus vecinos de arriba

¿Eso son canicas?


Es una de las peores maldiciones a las que se enfrenta cualquier urbanita. Tener vecinos ruidosos es una seria amenaza a tu bienestar, tanto físico como emocional. Especialmente cuando se trata de los vecinos del piso de arriba. En estos casos, lo peor no es tener que lidiar con las molestias acústicas, sino que estas sean completamente inexplicables. Porque las canicas solo son el principio.

1. Las canicas

Nadie juega ya con canicas. Y sin embargo, tu vecino parece guardar sacos enteras de ellas. Y siempre decide sacarlas en plena noche. ¿Quién no se ha despertado a las cuatro de la mañana sobresaltado por el estruendo metálico de las dichosas pelotitas rebotando en el suelo? Lo cierto es que, la gran mayoría de veces, dicho sonido se debe a un fenómeno físico que se produce en las tuberías. Pero probablemente algunos aprovechan esto para sacar realmente las canicas.

2. Las pelotas de baloncesto

Nadie puede discutir que el fútbol es el deporte rey en nuestro país. Por eso cuesta de entender la cantidad de pelotas de baloncesto que parecen habitar en ciertos hogares. Y que siempre sea en el piso de arriba aún resulta más inexplicable. Para algunos, tener parqué en casa implica que su piso se convierta en una cancha de baloncesto. Si eres adolescente y tu sueño es llegar a la NBA puede entenderse. El problema es que a menudo parecen sonar varias pelotas a la vez. Sí, en plan malabares de circo con pelotas de baloncesto encima de tu cabeza. Demasiado sobrado, ¿no?

3. Los muebles

Ah, un clásico. Que a los vecinos les dé por cambiar la disposición de su decoración siempre es un engorro. Todo empieza con un golpe aislado. Crees que ha sido fortuito. Pero en realidad solo es un aviso. Justo cuando has vuelto a relajarte empieza lo bueno. Chirridos infernales, crujidos estremecedores, trastazos de ultratumba y cualquier tipo de agresión acústica que uno pueda imaginar. Y lo peor del caso es que es habitual que tengan esta ocurrencia en plena madrugada. En serio, ¿por qué?

4. Los martillos

Todo el mundo ha tenido que colgar un cuadro en alguna ocasión. Pero lo que tiene demasiado sentido es tener la sensación de que los vecinos lo están clavando en el suelo. Solo así se puede explicar la intensidad de los golpes que, en ocasiones, provienen del piso de arriba. Gente clavando cuadros en el suelo. Que idea más psicópata. Pero convendremos que todos nuestros vecinos de arriba lo son, ¿no?

5. Los bebés

Sí, nadie puede controlar cuando un bebé llora o deja de hacerlo. Pero a veces ocurren fenómenos realmente extraños. Como que lleves años viviendo en un edificio, nunca hayas visto un bebè ni nada que se le parezca y que, de pronto, cada noche te despierte su llanto desesperado. ¿De donde sale el niño? ¿Y qué demonios le están haciendo para que grite con tal desesperación? Da un poco de miedo.

6. Los zapatos de tacón

Algo parecido ocurre con los zapatos de tacón. Tú estás convencido de que el vecino de arriba es ese tipo con sobrepeso que siempre lleva ese polo de rayas tres tallas más grande, pero, de pronto, una noche empiezas a oír zapatos de tacón. Y otra, y otra. Y no hablamos de cuatro pasos, sino de verdaderas caminatas. De hecho, es materialmente imposible que con la distancia que hay entre los dos extremos del apartamento alguien puede dar tantos pasos seguidos. Es como si hubiesen convertido el suelo en una cinta de andar para que practicaran modelos de pasarela. Y luego te acuerdas del tipo con sobrepeso. Y un escalofrío recorre tu cuerpo.

7. El sexo

Cuando te los cruzas en el ascensor no abren la boca. Parecen gente tímida y discreta. Pero una vez se cierra la puerta de su apartamento se convierten en máquinas sexuales. No solo emiten gemidos que se escuchan hasta en cinco kilómetros a la redonda sino que su resistencia es la de un ultrafondista olímpico. En más de una ocasión has pensado que, en realidad, su vida sexual es tremendamente aburrida y que simplemente se sientan en el sofá y lo simulan todo para joder un poco.

8. Los patines

¿Quién va en patines por casa? Probablemente, la misma gente que juega con canicas de madrugada, que bota tres pelotas de baloncesto a la vez, tiene bebés fantasma y que clava martillazos en el suelo para pasar el rato. Es decir, tus vecinos del piso de arriba. Malditos sean.

El ruido es más fuerte cuando no puede explicarse

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