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Historias

9 series que podríamos ver una y otra vez

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Estas son las series fetiches de la redacción de PlayGround

PlayGround

24 Julio 2014 15:36

Todos tenemos una serie fetiche, una historia a la que eventualmente acudimos a modo de oasis, unos personajes que, hagan lo que hagan, asociamos a nuestros momentos de relax. Aquí en la redacción nos hemos detenido a recapitular cuáles son esas series que podemos ver en modo loop una y otra vez. ¿Cuál es la tuya?

1. Flight of the Conchords

Sólo duró dos temporadas, pero no necesitó más para quedarse en nuestras vidas. Allí, un desastroso dúo musical neozelandés intenta triunfar en Nueva York y de paso ligar con chicas, pero su manager es un chupatintas incompetente, su único amigo un pelagatos que vive con sus padres (aunque se niega admitirlo), su única fan una loca de atar y ellos son los peores galanes de la ciudad. Aún así se las apañaron para dejarnos muchos momentos de carcajada total y algunos de los números musicales más memorables, absurdos y divertidos que recuerda la televisión. Lo mejor de todo es que las canciones se mantienen por sí mismas, con lo que da gusto recordarlas una y otra vez. Perfectos para momentos de bajona y para recordarte lo sano que es echarle humor a la vida. Natxo Medina

2. Gossip Girl

Dilemas, amores y dramas de Manhattan. ¿Qué puede haber mejor para ver una y otra vez tirados en el sofá con los ojos como platos y el corazón en un puño? Las vidas maravillosas pero difíciles de cada uno de los ricachones protagonistas de Gossip Girl nos han acompañado durante años, inculcándonos no sólo información sobre las marcas de ropa más punteras, los grupos de música más actuales y los locales más estupendos del Upper East Side; sino también dándonos lecciones de lo que se debe y lo que no se debe hacer cuando decidimos exponer nuestra vida en Internet. Porque al fin y al cabo, Gossip Girl es un culebrón sobre la vida moderna lleno de amor adolescente y de pasión desenfrenada para una eterna tarde de domingo. Luna Miguel.

3. 24

Me declaro heterosexual. Nunca he sido eso que dicen los americanos “bi-curious”. Pero por Jack Bauer podría hacer una excepción. Él es el hombre, un tipo que sacrifica todo por su país, Estados Unidos, que corta cabezas, tira a gente por la ventana y tortura mejor que en Guantánamo. Aunque 24 sea considerada como una apología de la tortura y tildada de fascista, para mí es la serie palomitera definitiva, el mayor divertimento que hay. Y como tal, la podría ver en bucle hasta que mi cuerpo dijese basta (y eso sería al cabo de mucho tiempo) porque es mejor que la heroína más pura de Afganistán. Álvaro García Montoliú.

4. Doctor en Alaska

Trata de dibujar en un mapa un remoto pueblo de Alaska. Dentro de sus dominios, traza las líneas que necesites para componer un plantel de habitantes con inclinaciones filosóficas, el cándido devenir de la vida en el ámbito rural y grandes dosis de plácida serenidad. Su nombre será Cicely y querrás viajar allí una y otra vez siempre que tengas un día de mierda. Porque Cicely es ese lugar del mundo en el que nunca ocurre nada y, a la vez, ocurre todo. Es ese salvoconducto que te lleva, en las noches de verano, a un destino gélido y balsámico, donde lo cotidiano se muestra en toda su grandeza y donde los problemas del primer mundo se desvanecen en cuanto ves aparecer un alce en la pantalla. Es el único sitio del planeta, sin duda, en el que un amigo que hace footing en mitad del bosque se detiene un segundo para aconsejarte que te dejes de chorradas y que abraces el abismo. Josune Imízcoz

5. Friends

Vaya por delante que nunca llegué a conectar con aquel boom de las series inteligentes o cultas (o sea: Mad Men, Breaking Bad y todo eso, la clase de serie ante la cual no deberías sentir ningún tipo de culpa…) y que el único género que consumo son las comedias de situación, ya que: 1. soy incapaz de permanecer más de 20 minutos mirando una historia audiovisual y 2. mi emoción favorita en la vida es LOL. Claro que, ¿por qué no Big Bang Theory, o Padre de Familia, o Los Simpson, o incluso Community o Cómo conocí a vuestra madre…? Por alguna razón Friends siempre me pareció mucho más cercana y amable que algunos otros clásicos de la comedia, pero al mismo tiempo está lo suficientemente lejos de nosotros para tener ese nimbo de clásico moderno. Y dado que también tiene todos los clichés del género, mirar Friends es un poco como mirar la Ilíada del cachondeo ligero en el siglo XXI. Más o menos. Antonio J. Rodríguez

6. A dos metros bajo tierra

La muerte es uno de los temas que más nos obsesiona, y una serie que gira en torno a ella no es, precisamente, algo que repasar en bucle. Cuando empecé a ver "A dos metros bajo tierra", con sus embalsamamientos, sus funerales y su dolor por todas partes, pensé que, quizá, no era el momento de tragarme una historia que me obsesionara más de lo que ya lo estaba. Pero seguí y seguí, y acabe dándome cuenta de que lo que en principio era deprimente y doloroso, con el tiempo se convertía en algo vital y esperanzador (a su manera, eso sí). Los personajes van creciendo y madurando a base de muertes ajenas y propias. Y sólo por ver el final, ya merece la pena tragarse todas las temporadas. Ahora me gusta volver a visionar algunos capítulos, recordar en qué punto vital se encuentra cada personaje y, sobre todo, recordarme a mí misma que hasta los temas más doloroso, irresolubles y obsesivos se pueden abordar desde decenas de perspectivas diferentes. Leticia García

7. The Big Bang Theory

Conocer a Leonard, Sheldon, Raj y Howard es amarlos. Son tan adorablemente ineptos a pesar de su brillantez intelectual, tan torpes en las relaciones interpersonales y en su interpretación del mundo, que terminan despertando una simpatía tierna, entrañable. Da igual que no compartas sus filias, que no sepas nada de comics, que te aburran los juegos de rol o que la idea de ver un clásico de la ciencia ficción más de tres veces en tu vida te cause urticaria: en The Big Bang Theory lo que importa es la relación de estos cuatro supernerds con el mundo, y su lidiar con ellos mismos, con sus filias y sus fobias. En el fondo, sus dificultades son las mismas a las que nos enfrentamos todos en algún momento de nuestras vidas, sólo que aquí se presentan exacerbadas, y enmarcadas en un mundo de física teórica y cultura pop nerdista que entretiene más allá del chiste. Con ellos te ríes, e incluso aprendes. Ocho años después de su estreno, el maniático Dr. Copper y compañía aún se las arreglan para seguir resultando suficientemente interesantes. Después de tanto tiempo, uno tiene la sensación de haber crecido junto a ellos. Son como viejos amigos, a los que siempre apetece visitar. Luis M. Rguez

8. Scrubs.

Qué risas me echaba yo con este grupo de tarados que se dedican a la noble profesión de la medicina. J.D y Chris son dos colegas de infancia que empiezan las prácticas en el mismo hospital, el Sacred Heart, creyendo que van a pasarlo en grande. Allí se encuentran con la doctora Elliott, otra interna que, como ellos, es un saco de fobias y torpezas. Este grupo de novatos y sus jefes representan una ácida comedia sobre la interacción de la vida personal y profesional, o cómo el lugar de trabajo se convierte en el lecho de tu patetismo como ser con corazoncito. Lo mejor es que esta serie es lo opuesto a Anatomía de Grey: los jefes actúan como psicópatas, los internos son de vergüenza ajena y todo gira en torno a divertidas situaciones en las que las pulsiones asesinas conviven con el deporte extremo de mantener el tipo. Se supone que los médicos son seres psicológicamente estables y salvadores de vidas. Scrubs es un desahogo, una forma de sentirte menos loco si pasas muchas horas en el trabajo. Muy saludable. Alba Muñoz

9. Seinfeld

Da igual qué hora sea, en qué parte del mundo esté o en qué estado de embriaguez llegue a la cama: siempre veo un episodio de Seinfeld antes de dormirme. Reconozco que, como a muchos, me costó entrar en ella. De pequeño la odiaba y cada vez que la daban en Canal + cambiaba de canal inmediatamente. Pero haberle dado una segunda oportunidad gracias a la insistencia de mi novia ha sido la mejor decisión que he tomado en materia de series. Puede que en algunos aspectos formales haya envejecido mal —esas risas enlatadas— pero, en esencia, sigue siendo la sitcom más atemporal de todos los tiempos. Lo es por muchas razones, pero las primordiales son que refleja un sinfín de situaciones con las que a menudo te encuentras en la vida real y que tiene los mejores personajes que ha tenido nunca una comedia televisiva. La prueba es que son todos odiosos (bueno, Kramer no), pero les adoras igualmente. Mi favorito es, sin duda, George Constanza, un tipo cuya calamitosa manera de afrontar la existencia le pone en situaciones tan absurdas que pueden hacerme llorar de risa aunque las haya visto mil veces (como la que refleja el vídeo de aquí abajo, por ejemplo). Además, la serie no tiene argumento, por lo que es perfecta para saltar aleatoriamente de temporada en temporada. Franc Sayol.

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