Historias

Así es la señora Philips, la gran matriarca de Instagram

Fotos de pasteles y comida. Eso es todo

En casa de Sarah Philips, en Manhattan, nadie toca la comida hasta que ella hace una foto. Sabe cómo disponer cada plato, buscar el mejor ángulo para que todo resulte estéticamente apetecible. Philips tiene 61 años y es experta en Instagram: suyas son las cuentas @food (330.000 seguidores) y @baking (27.000).

También suyos son Tom y Liz Eswein, sus hijos, ambos veinteañeros y gestores de las cuentas @realestate y @newyorkcity, con 3.800 y 1.100.000 followers respectivamente. En total, la primera familia de Instagram, como los ha bautizado esta semana el New York Times, suman casi un millón y medio de seguidores. El padre, un banquero, tiene también una cuenta, pero apenas la usa.

Su leit motiv es "pegarse a la marca", y su obsesión es la iluminación en todo lo que hace, desde abrir el correo hasta desayunar. Philips puede pedir que le cambien de mesa en un restaurante debido a una luz mala: eso le impediría sacar una buena foto del plato que va a comer.

La señora Philips, la gran matriarca de Instagram, es además directora ejecutiva de Cycle, una empresa que ayuda las estrellas de las redes sociales a convertir su fama en un trabajo muy rentable. En concreto, funciona como agencia representante de Instagrammers con pedigrí.

Podríamos decir que esta mujer de 61 años ha entendido a la perfección los cánones, perspectivas y formatos de esta plataforma social, hasta el punto de trabajar para grandes marcas como Kate Spade o T-Mobile: en Instagram siempre habrá fascinación por el trabajo de fotógrafos profesionales e incluso por el fotoperiodismo o la fotografía abstracta. Sin embargo (y dejando a un lado las celebridades), una buena toma de una tarta de queso con frambuesa va a superar con creces el éxito entre el público.

El día a día en casa de esta familia es como podríamos imaginar una academia hogareña de internet: postean juntos y ganan dinero juntos, aunque no desvelan la cifra a nadie. Philips aconseja a sus hijos diciéndoles que no hay que publicar más de dos fotos al día, y elige por ellos cuando dudan entre dos imágenes: "Mi madre dice que debo ser inteligente con mis decisiones", cuenta Liz a The New York Times.

Su cuenta, que dedica a imágenes de los rascacielos y lugares icónicos de su ciudad, demuestra quelas fotografías con más likes son aquellas que reproducen la visión hollywoodiense de la ciudad. Es decir, innovación siempre, pero en Instagram, la justa. Desde el principio, la señora Philips defiende las imágenes clásicas, pulcras y por supuesto, meticulosamente bien iluminadas.

En definitiva, la señora Philips es como la impasible coreógrafa de la academia Fama, pero en versión 2.0: nunca te reñirá por sacar el móvil en la mesa, entiende que puedes estar trabajando. En todo caso, te echará bronca si no consigues suficientes likes. Ahora acaba de inaugurar una cuenta sobre sus perros, @dukeandcoco.

[Vía NYTimes]

Tiene 61 años y ha entendido como pocos Instagram: la gente no quiere ver fotos buenas, sino fotos bonitas.

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