Historias

Una semana en la miserable vida de un ejecutivo en Tokio

"Esto es todo lo que hice la semana pasada, literalmente"

En un ningún país el concepto de “la carrera de las ratas” tiene tanto sentido como en Japón.

Un tercio de la masa laboral del país la conforman los conocidos como salarymen , ejecutivos de bajo rango que dedican toda su vida a una misma compañía. Literalmente.

En Japón, la empresa es tu madre y tu padre. Tu vida pública y tu vida privada.

Desde que entras en ella recién salido de la universidad, la empresa se convierte en tu centro gravitatorio. La compañía gestiona tu tiempo libre, tus relaciones amorosas, tus impuestos, tus seguros y el alquiler de tu apartamento. Todos tus amigos son compañeros de oficina y probablemente conozcas a tu mujer a través de tu jefe.

A cambio, tienes que trabajar entre 80 y 90 horas semanales por un salario relativamente bajo.

También tienes que comprometerte a seguir en la empresa hasta que te retires. Si lo haces, lo más probable es que ninguna otra empresa vuelva a ofrecerte un puesto con las mismas condiciones: solo podrías ir hacia abajo en cuestión de salario, garantías laborales y posición social.

En la cultura japonesa, el estatus es más importante que el dinero. Es imposible hacerse rico siendo un salaryman, pero tienes un cargo y te reciben con reverencias en los restaurantes. Si pierdes el trabajo, pierdes valor como ciudadano.

Para no correr este riesgo, millones de personas viven la misma vida que el del protagonista de este vídeo.

Una vida a contracorriente, una vida a la fuga.

Lo más dramático es no saber de qué se huye.

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