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Historias

La mujer de mi vida tiene el corazón de plástico

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Nuevas relaciones sentimentales para el hombre tremendamente solo

Luis M. Rodríguez

05 Junio 2015 06:00

Ama a una nube, ama a un mujer, pero ama, escribía Theophile Gautier. Lo que importa es el verbo. Porque enamorarse es, antes de nada, quererse a uno mismo, volver a sentirse uno mismo al lado de alguien...

... o algo.



Desde siempre hemos sido educados en los mitos del amor romántico. Un amor gentil, un amor de mitades. Nos pasamos media vida tratando de encontrar a nuestra media naranja, para luego descubrir que aquello no tenía tan buen sabor de boca. Celos, mentiras, peleas, desilusiones...

Dirk pasó por dos grandes relaciones que acabaron en estrepitosas rupturas. Aquello le dejó tocado. Su orden se vino abajo. Probó a vivir de nuevo solo a sus cuarenta años, y no supo cómo.

Dirk necesitaba compañía, un espejo en el que mirarse, un eco para su voz interior. Eso es Jenny.

"Con mis ex mujeres siempre tuve que pelear por amor. Eso no pasa con Jenny. Con ella he encontrado la paz".



Dirk y Jenny se casaron al año de conocerse. La ceremonia tuvo lugar en su apartamento. El propio Dirk ofició el rito, eligiendo Such a Woman como tema oficial de las nupcias. Un colgante en forma de corazón sirvió para sellar su compromiso.



Jenny es, sí, una 'real doll', una muñeca de silicona a escala humana. Y Dirk no la cambia por nada. Tras sus desastrosas relaciones anteriores, asegura haber encontrado todo lo que necesita.

"Jenny me conforta. Es la mejor terapeuta para mí. Ella ha cambiado por completo mi vida, mi manera de pensar, mi definición de la libertad, el amor y la compañía".



Sandra Hoyn, autora de esta serie fotográfica, pudo ser testigo del vínculo especial que une a la pareja. Un vínculo que va más allá de la motivación sexual que a menudo mueve a la compra de una 'real doll'.

Escéptica al principio, Hoyn se encontró con gestos y rutinas que remitían a una forma genuina de amor. El amor entendido como ese sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita su unión con otro.

Para Dirk, Jenny no es un mero juguete sexual: es una compañera para toda la vida. Ella le completa.

"Jenny me da seguridad. No quiero vivir sin ella nunca más. Me conmueven sus palabras. La pureza, la serenidad y la honestidad de su diálogo".



Jenny es la diferencia entre un hogar cálido y una casa aterradoramente vacía. Es la inyección diaria de calma para un alma que estuvo al borde del precipicio. Es la energía que equilibra todo en la vida de Dirk.

Y tiene sentido que hable de amor. Porque, ¿acaso no es el amor una ficción estructurante?




Después de varios años de relación, la piel de Jenny empieza a estar visiblemente deteriorada. Dirk no piensa cambiarla por otra. Quiere envejecer junto a ella. Tienen un compromiso que piensa respetar.

"En este momento no necesito a otra mujer. Y si esa mujer llegara, tendría que compartir mi amor con Jenny".

Verlos tan acaramelados, tan a gusto el uno con el otro, nos lleva a preguntarnos: en la era del hombre acorralado, ¿puede lo artificial ser el futuro de las relaciones románticas?








La soledad puede ser hermosa... cuando se tiene alguien a quien contárselo

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