Historias

Así se ve un salto al vacío desde un dispositivo de realidad aumentada

El futuro del deporte extremo está en los mundos virtuales

El 28 de septiembre del año pasado, Jeb Corliss se lanzó desde una avión y utilizó su traje alado para planear a través del cañón de Jianglang, en China, una garganta rocosa de apenas 9 metros de ancho. Corliss es una institución dentro del arriesgado mundo de los saltos base y su política siempre ha sido el más difícil todavía. A pesar de eso, y de su larga experiencia en el campo, el desafío era extremo y las posibilidades de error fatal, altas. Pero Corliss tenía un aliado de excepción en su entrenamiento: la realidad aumentada, una tecnología que permite integrar objetos y datos virtuales en un entorno real. Es decir, hace aparecer ante tus ojos lo que no está allí.

A principios de año, Corliss había estado probando los primeros prototipos de Airglass, un dispositivo creado por la empresa del mismo nombre, con base en Hungría. A grandes rasgos se trata de un casco equipado con una serie de dispositivos que permiten integrar elementos virtuales ante los ojos de quien lo usa, como si los tuviera delante. Así, Corliss pudo volar entre montañas sin necesidad de que estuvieran realmente allí. Según afirma el propio deportista, el casco “ consiguió engañar a mi mente para hacer lo que tenía que hacer. Esas montañas estaban ahí”.

Visto el potencial, las posibilidades parecen infinitas. Si hasta el momento la realidad aumentada se había visto reducida a campos como los videojuegos o el brumoso mundo de los wearables más o menos útiles, su aplicación cada vez más extendida en ámbitos como el diseño, el marketing o en este caso los deportes pueden realmente ayudar a profesionales muy diversos a desarrollar sus capacidades mediante un entrenamiento mucho más especializado.

Realidad virtual y realidad aumentada

Es cierto que durante muchos años se ha especulado con las posibilidades revolucionarias de la realidad virtual para crear nuevas formas de entretenimiento o para generar mundos alternativos. Pero lo cierto es que, salvo el reciente interés de Facebook por el fenómeno Oculus Rift, de momento hemos visto pocos resultados especialmente satisfactorios. Zsolt Mihalyfi, CEO de Airglass, también intentó ir por ese camino durante un tiempo, pero acabó dejándolo de lado porque lo encontró “demasiado desorientador. La realidad virtual te aísla del mundo”.

La realidad aumentada, sin embargo, te conecta directamente con él.

¿El único problema? De momento, el precio. La idea de Mihalify es empezar a alquilar estos equipos para entrenamientos durante este año, sobre todo a paracaidistas y similares, y la empresa trabaja en un modelo más sport y cómodo para deportistas en general, pero ni siquiera este bajará de los 3000 euros. Parece que el público general todavía tardaremos en ver mundos virtuales. Mientras tanto, siempre nos quedará ponernos en la piel de Corliss en este espectacular video. Efectivamente, las montañas estaban allí.

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