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Historias

Esta es la razón científica que explica por qué roncamos

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¿Alguna vez te has preguntado de dónde salen esos desagradables sonidos nocturnos? Aquí tienes la respuesta

silvia laboreo

17 Mayo 2016 19:09

Imagen de Samuel Burgress-Johnson

Desde que nacemos hasta que morimos, se calcula que pasamos un promedio de 25 años en la cama. 9.125 días entre sábanas. 547.500 minutos en brazos de Morfeo. Suena bien, ¿no? Una cama calentita, una manta, el despertador apagado y un fin de semana entero para remolonear. El paraíso de los perezosos.

Aunque a veces, todas estas horas de descanso puedan convertirse en una completa pesadilla. Un mal sueño con un solo culpable: los ronquidos.

Quizás esta noche no has podido dormir por el concierto filarmónico que salía de la garganta de tu compañero de habitación, o quizás eres tú el que los sufre (y hace que los demás pasen un mal rato). Sin embargo, no estás solo. Según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), se calcula que la mitad de los hombres y el 25% de las mujeres ronca.

En efecto, los ronquidos son uno de los trastornos de sueño más comunes y prácticamente el 100% de las personas los padeceremos alguna noche a lo largo de nuestra vida.



La fisiología de un ronquido es algo muy simple y a la vez muy efectivo —se han llegado a documentar ronquidos de hasta 90 decibelios—. Los ronquidos se producen en diversas partes de la nariz y la garganta; en particular por el paladar suave, que vibran cuando inhalamos y exhalamos el aire.

Mientras dormimos, los músculos que mantienen abiertas las vías respiratorias se relajan, por lo que las vías respiratorias se estrechan y vibran más. Eso hace que se provoquen estos desagradables ruidos nocturnos.


Según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica , se calcula que la mitad de los hombres y el 25% de las mujeres ronca.


Conocido el mecanismo que hace que no puedas pegar ojo por las noches, es hora de conocer las causas. Te preguntarás: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? O lo que es igual: ¿el roncador nace o se hace? Pues bien, ambas respuestas son correctas. Puede que los ronquidos sean algo pasajero o bien se cronifiquen, pero varios estudios relacionan los ronquidos con factores genéticos que predisponen a padecerlos. Y se agravan con la edad.

Entre las causas pasajeras se encuentran los resfriados, las alergias y las enfermedades que obstruyen las vías respiratorias, como las anginas. Muchas mujeres roncan durante el embarazo y la menopausia debido a la redistribución del tejido adiposo que se produce con los cambios físicos y hormonales. Dormir en el ángulo incorrecto, fumar o las pastillas para el sueño son otros de los causantes de estos desagradables ruidos. Otra causa frecuente, lo sentimos, es irte a dormir borracho (sí, esa cerveza de más que te tomaste anoche pueden estar fastidiando el descanso de tu pareja).


Los ronquidos son más comunes entre la gente mayor, ya que con los años las vías aéreas se hacen más estrechas, se pierde elasticidad en la garganta y eso favorece el ronquido. Además, el sobrepeso y la obesidad son otros de los agravantes de este problema, ya que la grasa en el cuello estrecha la vía aérea.

En otras ocasiones, el ronquido no es más que un síntoma de una enfermedad mucho peor. Si hablamos de los trastornos crónicos relacionados con los ronquidos, debemos referirnos a la apnea obstructiva del sueño, un síndrome que provoca el colapso o repetida obstrucción de las vías respiratorias superiores mientras la persona duerme. Se calcula que un 4% de los adultos sufre este problema y por lo general afecta a hombres de mediana edad que tienen sobrepeso o son obesos.


Los ronquidos también pueden ser un síntoma de apnea obstructiva de sueño, un síndrome que provoxa el colapso de las vías respiratorias superiores mientras se duerme


Este trastorno produce una reducción de los niveles de oxígeno que provocan un pequeño despertar con el objetivo de recuperar la respiración normal. Semejante falta de sueño provoca somnolencia excesiva durante el día, trastornos respiratorios, problemas cardiovasculares y mala calidad de sueño.



¿Como podemos evitar estos ronquidos?

No hay una fórmula mágica, pero ciertos sencillos trucos pueden ayudar a reducir los niveles de decibelios que se producen cada noche en nuestra cama. Esto son algunos:

1. Evitar dormir bocarriba, ya que la lengua y otros tejidos se van hacia atrás y constriñen la vía aérea.

2. No fumar y consumir alcohol antes de ir a dormir.

3. Perder peso.

4. Usar productos anti-ronquidos (sin esperar milagros).

5. Hacer gimnasia con la lengua antes de ir a dormir.

Y sobre todo, tener mucha paciencia y no odiar a nuestro compañero de dormitorio. (O al vecino, hay ronquidos tan potentes que son capaces de traspasar hasta las paredes).

Nunca se sabe si en el futuro podrías ser tú el protagonista de este desagradable concierto nocturno.




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