Historias

"¡Qué ojos tan grandes tienes!" 9 cuerpos que merecieron un Guinness

No hay nada como la risa para matar complejos

Dicen que el cuerpo es el armario donde se guarda el alma. De ser cierto, el alma de estas diez personas debe tener proporciones sobrenaturales, codos y esquinas raras, formas poco usuales y cualidades peculiares, porque... en fin, lo suyo no es para nada habitual.

Así lo certifican los récord Guinness que ostentan. Récords que en la mayoría de los casos no han buscado. Porque aquí lo insólito viene de serie, es cosa de fábrica (que no defecto de fábrica). Es parte de su normalidad.

Que más allá de su aspecto o proporciones el cuerpo humano es una máquina alucinante que debe ser celebrada es algo que nos recuerdan, a su manera, estos nueve prodigios de la naturaleza.

Atentos:

1. Un nuevo significado para la palabra bocazas.

El angoleño Francisco Domingo Joaquim, alias Chiquinho, es el orgulloso poseedor de la bocaza más grande del mundo. Su récord, oficializado hace cinco años en Roma, establece que su boca, una vez estirada, mide 17 centímetros de ancho. Ver para creer.

2. Ríete tú de la silicona.

Salta a la vista que, en el reparto divino de pechuga, Annie Hawkins-Turner salió bien parada, quizás demasiado bien parada... La norteamericana gasta unas medidas que harían las delicias de Russ Meyer: 109,22 centímetros en medida bajo pecho y 177,8 centímetros de perímetro pectoral por encima del pezón.

El suyo es el pecho natural más grande del mundo. Un pecho con el que ha tenido que lidiar desde muy pequeña. Según la web de los Guinness, empezó a usar sostén a los 9 años. En su tercer año de colegio, ya usaba sujetadores de mujer adulta.

3. Cómo recuperar la elasticidad de tu piel sin tratamiento cosmético alguno.

La elasticidad de la piel se entiende como un signo de juventud: nuestra piel es un tejido elástico y esa elasticidad depende de la salud del tejido conectivo. En el caso de Garry Turner, sin embargo, sucede lo contrario.

El británico padece una rara condición médica llamada Síndrome de Ehlers-Danlos. Se trata de un grupo de alteraciones genéticas relacionadas con un defecto en la síntesis de colágeno y que se manifiesta, entre otras cosas, en una piel hiperextensible y en ligamentos y articulaciones muy elásticas e inestables.

Gracias a su condición, Turner puede separar la piel de su estómago hasta 15,8 centímetros, cifra que le convierte en el hombre de piel más elástica del mundo. Por si te lo estás preguntando, la acción de estirar la piel de esa manera no le produce ningún dolor.

4. Hay que echarle narices.

Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba... Si Quevedo viviera hoy, se fijaría en la monumental napia del turco Mehmet Ozyurek a la hora escribir su famoso soneto satírico. Con una medida de 8,8 centímetros de puente a punta, Ozyurek es el hombre vivo con la nariz más larga de la que se tiene registro.

Nos surge la duda de si la nariz superlativa de Ozyurek viene acompañada de un sentido del olfato especialmente desarrollado, a lo Grenouille de El perfume.

Sea como sea, si por casualidad te cruzas con él, ni se te ocurra sacar la coca. Esas fosas nasales tienen que ser una auténtica aspiradora turbo.

5. Las avispas tienen envidia de esta cintura.

Cuesta mirar la imagen de arriba y no pensar que a alguien se le ha ido la mano con el Photoshop. Pero la foto es real, no está retocada.

La protagonista es la norteamericana Cathie Jung, aficionada a la moda victoriana y los corsés de cuerdas. En 1999 se hizo con el premio Guinness a la cintura más pequeña (encorsetada) en una persona viva con un talle de 38.1 centímetros. Nada mal para sus 1,72 metros de altura.

Jung participó como Baby Foe La Foe en el segundo episodio de la serie Cremasters del artista Matthew Barney, el ex de Björk. Si te suena su cara, igual es de eso.

6. La mujer lagarto.

En el verano de 2010, la californiana Chanel Tapper se alzó con el récord Guinness en la categoría de ' lengua más larga del mundo' con una medición de 9.75 centímetros desde la punta del órgano a la vertical que coincide con el centro de los labios.

La lengua de Tapper viene a ser el doble de larga que la de un humano promedio. Los besos de tornillo con ella han de ser toda una experiencia.

7. El licántropo adolescente.

En realidad, Supatra "Nat" Sasuphan no sufre de licantropía, sino de un caso extremo de hirsutismo, ese trastorno que favorece el crecimiento excesivo de vello terminal en la mujer, siguiendo un patrón de distribución masculino.

En 2010, esta joven tailandesa se coronó como la adolescente más peluda del mundo, convirtiéndose en una pequeña celebridad. Al menos entonces lo llevaba más que bien. "No me siento diferente al resto", aseguraba a los medios que se acercaban a preguntarle por su condición. "Ser peluda me hace especial".

8. Cortarse las uñas, ¿para qué?

La norteamericana Lee Redmond se pasó media vida cultivando sus uñas de las manos como si fueran un tesoro. Empezó a dejarlas crecer en 1979 hasta alcanzar, en 2008, una longitud total combinada de 8.65 metros.

Menos de un año después de registrar su récord en un evento celebrado en Madrid, Redmond perdió sus uñas en un accidente de tráfico.

9. Mirar con ojos saltones era esto.

Ver a Kim Goodman en acción es pensar automáticamente en cine de terror de serie B y en prank. La sensación inmediata es la de que te están tomando el pelo, que tiene que ser algún tipo de efecto especial, que no puede ser natural. Pero lo es.

Goodman tiene la habilidad de sacar sus ojos de las cuencas. Los puede empujar hacia delante hasta 12 milímetros. El efecto es absolutamente hilarante.

Cuerpos sobrenaturales. Cuerpos imperfectos. Cuerpos reales.

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