Historias

Las razones por las que nuestros recuerdos de infancia se desvanecen

¿Sabrías decir cuál es tu primer recuerdo?

¿Sabrías decir cuál es tu primer recuerdo? ¿Qué hacías en aquel momento, dónde estabas, con quién y qué pensabas?

Ahora sabrías decir ¿a qué edad fue?

Seguramente, tenías más de 3 años.

Las investigaciones sobre la formación y retención de nuestros primeros recuerdos sugiere que éstos empiezan alrededor de los 3 años y medio, siempre y cuando suceda algún acontecimiento importante a nivel personal.

Sin embargo, esto no significa que nuestra memoria no tenga la capacidad de retener recuerdos antes de esa edad. De hecho, los niños pueden empezar a recordar eventos a partir de los 20 meses. Pero, normalmente, éstos suelen desvanecerse entre los 4 y 7 años.

Varios expertos han catalogado este fenómeno como amnesia infantil. Ésta  puede ser originada por dos causas distintas.

Por un lado, podría deberse a la dificultad de almacenamiento de nuestras primeras experiencias, que, a largo plazo, no se transforman correctamente en la memoria. Otros lo achacan a que estos recuerdos sí que existen, pero nuestra memoria no tiene la capacidad de acceder a ellos.

Nuestros primeros recuerdos son de acontecimientos que tuvieron lugar aproximadamente a los 3,5 años

A pesar de ello, hay opciones de conservar estos recuerdos a largo plazo, aunque para ello tienen que cumplirse dos factores cruciales: que hayan infundido emoción y que sean coherentes. En este sentido, el contexto juega un papel primordial, ya que tiene que tratarse de un acontecimiento que haya tenido cierta relevancia para nosotros y en el que aparezcan una serie de ínputs que lo doten de sentido.

Pero, ¿por qué nos cuesta tanto retener los recuerdos de nuestra primera infancia?

A nivel fisiológico, varios estudios demuestran que cuando somos bebés los circuitos neuronales del cerebro no funcionan al 100%. Gran parte del sistema visual, por ejemplo, aún se está desarrollando después del nacimiento.

Otro de los aspectos que tiene una importancia significativa en nuestra capacidad de almacenamiento es el lenguaje, que se desarrolla completamente entre los 3 y 4 años. Algunos investigadores sugieren que la capacidad de hablar permite el ensayo interno y externo de las experiencias, por lo que facilita la posibilidad de almacenamiento a largo plazo.

Algunos investigadores sugieren que el lenguaje facilita la posibilidad de almacenamiento a largo plazo

Los cambios en el modo en que percibimos el mundo también juegan un papel importante. En nuestros primeros años de vida, todo es enorme y algunas cosas pueden tener un color más imponente de lo normal. Después, cuando volvemos a mirar la misma realidad como adultos nuestra visión del mundo es distinta, por lo que determinadas señales asociadas a nuestros recuerdos ya no están presentes.

Por otro lado, tenemos distintos sistemas de memoria: el inconsciente, con el que memorizamos hábitos y habilidades, y el consciente, a partir del que recordamos momentos y personas. El primero aparece desde el nacimiento, mientras que la memoria consciente se desarrolla con el tiempo.

Además, hay que tener en cuenta los falsos recuerdos, que nos pueden llegar a confundir sobre qué es real y qué no. Y es que, tal y como indican otros estudios, a menudo solemos rellenar con detalles inventados los vacíos que tenemos en nuestra memoria. No lo hacemos con la intención de mentir, sino para construir nuestra comprensión del mundo, ya que, a veces, ésta requiere una narrativa más completa de la que nuestros recuerdos pueden proporcionarnos.

[Vía The Atlantic]

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