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Historias

10 razones por las que no echamos de menos la Universidad

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¿Fueron los mejores años de tu vida? Pues los nuestros NO

Tina Cereal

03 Marzo 2014 19:43

Todo el mundo dice que la época de universitario es la mejor de la vida de uno. Pero desde PlayGround pensamos que es totalmente falso. Así que aquí os dejamos con 10 buenas razones para querer olvidar esos tediosos días:

Uno. No echamos de menos el esfuerzo de estudiar, porque al menos trabajando ganamos dinero. Antes luchábamos por un aprobado. Ahora pretendemos el mileurismo.

Dos. No echamos de menos la vestimenta ni la dieta de la semana de exámenes: ese moño, ese calzoncillo acartonado, ese chándal, esa camiseta interior resudada y esa cantidad imposible de Paninis y Redbull formando una enorme masa en nuestro estómago.

Tres. No echamos de menos tener que prestar atención a señores que dicen cosas que no nos interesan en absoluto. Durante los años de Universidad nuestro cerebro funcionaba de una manera muy parecida a la de Homer Simpson cuando no entiende. A nosotros nos hablaban de derecho, comunicación no verbal o literatura rusa y de nuestra cabeza salía una bonita nube: ¡miau miau miau!

Cuatro. No echamos de menos esforzarnos por caer bien a todo el mundo. De hecho, todos sabemos que nos caemos mal. Y que después de estos años no volveremos a hablarnos, ni a vernos, ni siquiera a pensar los unos en los otros. Adiós, por fin, al #PostureoFriendly.

Cinco. No echamos de menos ser unos gañanes. Ni gritar: OEEEEEEEEEEE cuando el profesor falte. Ni llorar delante del tutor cuando no quiere subirnos el 4.50 en la revisión. Ni emborracharnos como ******* en las fiestas de navidad de la cantina.

Seis. No echamos de menos las dinámicas ultraegoístas en torno a los apuntes. ¿Temarios a un euro la página? ¿Words encriptados para que nadie pueda verlos salvo su dueño? Tomar nota en clase, con cara de Gollum. Abrazar la carpeta como un desquiciado. Y así.

Siete. No echamos de menos las aulas fétidas. Las sillas de brazopala. El ruido de la tiza. El equipo informático con Windows 4.

Ocho. No echamos de menos la angustia de esperar una nota. Esa que es tan decisiva y definitiva para nuestra media. Esa que nunca llega al tablón de anuncios, ni al Campus Virtual, y que nos hará pasar todas las vacaciones de navidad con los nervios destrozados. Y después, el Regalo de Reyes: un suspenso bien dado.

Nueve. No echamos de menos los menús de la cantina. El pollo que sabe a vaca. La vaca que sabe a cerdo. El cerdo que sabe a quemado. La pasta chiclosa y reblandecida.

Diez. No echamos de menos ser jóvenes, ni vivir ilusionados (o más bien hormonados) todo el rato.

Menos mal que todo eso ya está lejos.

Menos mal que ya ha pasado.

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