Historias

4 razones científicas por las que los fines de semana deberían tener 3 días

Es una excepción, pero debería ser la norma

Cada vez que una festividad nos permite disfrutar de un fin de semana largo nos decimos lo mismo: “Debería ser siempre así”. Puede sonar a fantasía utópica alimentada por nuestra holgazanería pero, de hecho, la ciencia está de acuerdo con ello.

Diversos estudios en campos como la psicología, la cognición y la ciencia del sueño han sugerido que los fines de semana de tres días deberían ser la norma, no la excepción. De ser así, no solo mejoraría nuestra calidad de vida sino que, al contrario de lo que pueda parecer, también aumentaría nuestra productividad.

Recientemente, NYmag ha recopilado algunos de estos estudios para señalar los beneficios que tendría una semana laboral más corta. Si eres de los que trabaja más horas de la cuenta –ya sea por elección o por obligación– quizá deberías replanteártelo. Probablemente, serías más eficiente.

VER TAMBIÉN: "Cómo multiplicar por 200 tus beneficios trabajando 4 días a la semana".

1. Tendríamos mejor salud.

Pasar demasiado tiempo sentado puede llegar a ser tan malo como fumar. Por ende, cuantas más horas tenga tu jornada laboral más aumentan los riesgos para tu salud, especialmente la de tu corazón.

Hace un mes, The Lancet publicó un meta-estudio –es decir, un estudio a partir de otros estudios– que observaba la conexión entre el exceso de trabajo y las enfermedades cardíacas en más de 600.000 mujeres y hombres.

El estudio descubrió que las personas que trabajan 55 horas o más a la semana tenían un 33 por ciento más de posibilidades de sufrir un derrame cerebral que aquellos que trabajan menos de 40 horas. Además, los trabajadores con semanas laborales más largas tienen un 13 por ciento más de posibilidades de desarrollar enfermedades del corazón. Este riesgo es todavía más pronunciado en los trabajos menos cualificados.

El exceso de trabajo también puede llevarnos a hábitos perjudiciales para la salud como, por ejemplo, la ingesta excesiva de alcohol. Hace unos meses, un estudio publicado por British Medic Journal indicó que aquellas personas que trabajan más de 48 horas a la semana tienen un 13% más de probabilidades de adquirir hábitos de consumo peligroso que aquellas que trabajan entre 35 y 40 horas.

2. Dormiríamos mejor.

No debería sorprendernos que aquellas personas que trabajan menos de 40 horas a la semana tengan menos problemas para dormir que aquellas con semanas laborales de más 55 horas.

En 2009, la revista académica Sleep publicó un estudio que analizó a más de 10.000 trabajadores. Los resultados demostraron que aquellos que trabajan menos de 40 horas semanales se dormían más rápidamente, más horas y se despartaban más descansados que aquellos que trabajaban más.

Trabajar demasiadas horas implica un exceso de cansancio, y ello puede afectar a tu estabilidad emocional

Según los responsables del estudio, la razón fundamental de ello es que aquellos con jornadas más extensas tienen menos tiempo para desconectar.

“Relajarse está ampliamente reconocido como un importante requisito para prevenir el insomnio. Debido a que se ha descubierto que las jornadas de trabajo largas implican una mayor necesidad de recuperación tras el trabajo, estos empleados necesitan todavía más tiempo para recuperarse que los trabajadores con jornadas de duración normal”, escribían los investigadores.

3. Estaríamos de mejor humor.

Trabajar demasiadas horas implica un exceso de cansancio, y ello puede afectar a tu estabilidad emocional.

Estudios como este han demostrado que la falta de sueño puede afectar a nuestra capacidad para reconocer las emociones de los demás. Lógicamente, no ser capaz de distinguir si aquellos que nos rodean están contentos o enfadados aumenta la posibilidades de que nos comportemos como imbéciles.

De hecho, otro estudio también demostró que las personas con falta de sueño tienden a pelearse más con sus parejas que las personas descansadas.

Si todos los trabajadores estuviesen de mejor humor, ello probablemente se traduciría en un mejor ambiente en el lugar de trabajo, con el consiguiente beneficio para la productividad.

4. Aumentaría nuestra productividad.

Aunque a algunos les pueda sonar paradójico, hace muchos años que está demostrado que la reducción de las horas dedicadas al trabajo es beneficiosa para la productividad.

Así lo recordaba un reciente artículo de Harvard Business Review: “En el siglo XIX, cuando las primeras asociaciones de trabajadores forzaron a los propietarios de las fábricas a limitar a 10 (y luego 8) horas la duración de la jornada laboral, los directivos se sorprendieron al descubrir que la producción aumentaba y que los errores caros y los accidentes decrecían”.

Otro estudio también demostró que las personas con falta de sueño tienden a pelearse más con sus parejas

Ese mismo artículo recuerda un estudio de 2009 que buscaba trasladar esa misma idea a la actualidad. En uno de los experimentos, los investigadores forzaron a los trabajadores de una consultoría de Boston a tomarse un día libre –sin, ni siquiera, poder consultar el correro– en medio de la semana laboral. Cinco meses después, los clientes de los equipos que se habían tomado el día libre reportaron una mejora en el servicio, mientras que los clientes que trabajaron con los equipos que siguieron con sus jornadas semanales de más de 50 horas no percibieron ninguna mejora.

No debería sorprendernos, pues, que cada vez más empresas opten por semanas laborales más cortas. Uno de los casos más conocidos es el del comparador de seguros argentino elmejortrato.com, cuyos fundadores afirman haber multiplicado por 200 sus beneficios desde que trabajan únicamente 4 días a la semana.

¿Crees que podrás convencer a tu jefe ahora?

[Vía NYMag]

Trabajar menos y mejor

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