Historias

8 razones por las que las borracheras entre semana son las mejores borracheras

¿Quién quiere hacer las cosas sólo cuando se supone que hay que hacerlas?

Al carajo con la productividad. Hagámosle una butifarra a los horarios, a los ritmos de lo cotidiano y a los que nos los prohíben todo. Ha llegado el momento de ponerse el mundo por montera y asaltar las calles y los bares. ¿Que es martes?¿Que son las tres de la tarde? Meros detalles sin importancia.

Frente a la tiranía de los fines de semana y esa regla no escrita que dicta que hasta el juernes no es momento de darle al alpiste, proponemos aquí unos cuantos argumentos a la contra para ganar en cualquier discusión o riña de bar cuando nos encontremos alargando el vermut más de la cuenta.

No dejéis que os llamen vagos, y nos os amilanéis ante las miradas acusadoras de vuestro jefe y compañeros de trabajo. Aquí está en juego mucho más que un salario. Están en juego nuestras mismas almas.

1. Rompes la rutina

Admitámoslo: trabajes donde trabajes, sigue habiendo pocas cosas más deshumanizadoras que una jornada de 8 horas de lunes a viernes. Una buena borrachera a (des)tiempo puede ser el piolet que necesitas para romper con el bloque de hielo emocional en que te conviertes después de demasiado tiempo en la oficina. Llegado un punto, ver la realidad con otros ojos no sólo es necesario sino imprescindible. Aunque haya que verla un poco doble.

2. Haces amigos nuevos

Los fines de semana la gente sale a ligar o a desfasar. No hay manera de mantener una conversación normal con nadie. Un humilde miércoles, en cualquier bar aleatorio de la ciudad puedes encontrarte con gente mucho más interesante que la que te encuentras en esos clubs a los que te obligan a ir el fin de semana y a los que nunca les has acabado de ver la gracia. Eso sí, al loro con las rondas que invitas. Puede que al día siguiente seas el tipo más popular del barrio, pero la cartera te dolerá.

3. Conoces la ciudad

Te achisparás y querrás salir a ver las calles. Ya pasas suficientes horas a la semana bajo tierra en un vagón, o en tu silla entre cuatro paredes. A altas horas de la madrugada pegarás gritos en callejones vacíos iluminados por las farolas y te sentirás libre por un rato, creyéndote heredero de todos los poetas del mundo. Así puede que te encuentres en lugares a los que nunca habrías llegado de otra manera.Te gustará descubrir esos rincones más que a los vecinos escucharte. Cuidado con los cubos de agua.

4. Es más barato

El fin de semana es ese momento en el que los precios de todo estallan por los aires para hacerse con el dinero de los incautos que no saben la verdad de la vida: que las mejores Happy Hours son entre semana, que las ofertas del día suelen ser entre semana, que los menús baratos son siempre entre semana. Y que más vale caña bien tirada en mano que dinero volando en cuatro cubatas de garrafa que casi te bebes por obligación.

5. Sueles estar rodeado de colegas

Conforme avanza la vida, te darás cuenta de que ver a tus colegas se convierte en una misión cada vez más complicada. Entre parejas, trabajos, niños y comidas familiares, los fines de semana van pareciéndose cada vez más al planeta helado de Interstellar. Por eso las cañas entre semana se convertirán en tu tabla de salvación para mantener tus amistades de siempre. Da igual si te tienes que tragar algún partido de fútbol que no te interesa, estarás contento de verlo en familia.

6. Duermes de lujo

Cuando vuelves a casa después de una buena sesión en los bares, no hay almohada que se te resista.. Si eres de los que le cuesta dormir o de los que tienen el sueño ligero, no hay nada más efectivo que unos chupitos de whisky antes de llegar a casa. Eso sí, antes de meterte en la cama, recuerda quitarte la ropa. 

7. Rejuveneces por un rato

Si te has metido en la rueda laboral, puede que a veces recuerdes aquellos días de la universidad cuando ir a clase equivalía a pasar medio día en el bar de la facultad y otro medio en los bares de alrededor. Unas copichuelas a deshora son la mejor manera de convencerte por un rato de que aquellos tiempos todavía no quedan demasiado lejos. Aunque el tambor de lavadora en que se convertirá tu cabeza al día siguiente te diga que de eso, nanai.

8. Te quedan más días para pasar la resaca

Si sales viernes o sábado, llegada una edad puedes dar por perdido el fin de semana entero. De hecho, llegada una edad, puedes dar por perdidos también el lunes y el martes. Irte de bares cuando no toca te da la tranquilidad de que vas a tener tus sagrados días de descanso inmaculados todos para ti. Que bien que te los has ganado trabajando duro el hígado el resto de la semana.

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