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Historias

Ir de fiesta antes del trabajo puede mejorar tu productividad

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Raves matutinas y sobrias: existen

Franc Sayol

25 Febrero 2015 10:11

Son las ocho de la mañana y una multitud sudorosa baila a ritmo de house entre luces estroboscópicas. Hay puños en alto, bailarines disfrazados y gritos de euforia. Pero no es un after: todos sus asistentes están completamente sobrios. Cuando acabe, la gran mayoría se irán a la oficina.

Por lo general, ir al trabajo desde una rave debería una receta ser para el desastre. Pero Daybreaker no es una rave al uso. Se celebra los martes de seis a nueve a la mañana y la única droga permitida es la cafeína. Sus asistentes aseguran que no hay nada mejor para empezar el día con buen pie.

Daybreaker empezó como un experimento social. Matthew Brimer y Radha Agrawal eran dos amigos aburridos con la vida nocturna de Nueva York. Y quisieron darle la vuelta. “La vida nocturna puede ser muy excluyente. Puede ser sentenciosa. Puede ser oscura. (…) Queríamos crear otro tipo de experiencia, algo que fuese realmente positivo para la gente, una experiencia eufórica, casi tribal”, dice Brimer a Fast Company.

Se les ocurrió invitar a un puñado de amigos a bailar por la mañana en un club. Aparecieron más de 150 personas. El éxito fue tal que empezaron a hacer fiestas cada dos semanas en distintas salas de Nueva York. Actualmente cada edición atrae entre 400 y 600 personas, que pagan entre 22 y 35 euros para entrar.

En este vídeo grabado por Business Insider podemos hacernos una idea de cómo es la experienca.

¿Pero qué busca la gente en estas fiestas?

La mayoría de los asistentes afirma que asistir a estas sesiones aumenta su productividad a lo largo de todo el día. Tiene lógica. Que el ejercicio aumenta la felicidad debido a que el cerebro libera endorfinas es un lugar común. Pero, según Agrawal, el baile podría acentuar este efecto. “Liberas otras sustancias químicas que no consigues con el ejercicio, sino bailando en comunidad, sobrio”, dice.

Daybreaker no es la única rave matutina. Morning Gloryville nació en Londres en 2013 con un concepto muy similar. Tampoco admite alcohol y propugna un cierto espíritu hippie. El pasado verano hicieron su primera fiesta en Barcelona y AHORA planean expandirse a Paris, Zurich y Tokio. Pregunta: ¿Estamos ante una alternativa real para dinamizar nuestras jornadas laborales?, ¿o ante la enésima extravagancia hipster?

Probablemente tenga algo de las dos cosas. Pero en todo caso podría ser una buena manera de acabar con los prejuicios alrededor de las fiestas de música electrónica.

La música de baile underground suele asociarse a la idea de que necesitas drogas para disfrutarla. Pero iniciativas como esta demuestran que dejarse llevar por el baile desenfrenado no es solo una forma de huir de la realidad sino de reconectar con uno mismo.

Otra idea interesante es la inversión de la idea de evasión. La lógica dice que tenemos que trabajar para ganarnos el derecho a evadirnos. Pero si nos evadiésemos a priori quizá ni siquiera tendríamos esta necesidad. Es decir, podriamos trabajar durante más horas. Algo que, a largo plazo, tampoco jugaría demasiado a favor de nuestro bienestar.

¿Puede una rave alimentar la dictadura de la productividad?


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