Historias

Un rato turbio en la lista de los videoclips más vistos de YouTube

Cantantes que no cantan, letras hipersexualizadas, la mujer como objeto... el mainstream es lo desfasado y lo políticamente incorrecto

Quería emociones fuertes. Quería sumergirme en los lodos y miserias de la existencia humana pero sin levantarme de la silla, que soy millennial. Obviamente, lo primero que se me pasó por la mente fue tirarme de cabeza a bucear por las profundidades de la deep web. Ignoraba que no tenía que irme tan lejos... que, en uno de los gigantes de Internet, se encontraba reunida una muestra de lo más sórdido en forma de lista.

Estoy hablando de los videoclips más vistos en YouTube España. Esta es una crónica. Sin embargo, no es una crónica musical, es una crónica del peor rato que he pasado en mi vida.

Vaya por delante que no tengo ningún problema en admitir públicamente que soy una hortera que lo flipas y que lo gozo cosa bárbara con ciertas canciones de Rocío Jurado. Sin embargo, las siguientes canciones las he encontrado demasiado hardcore para mí:

'Detrás de El Efecto' - 'Nyno Vargas'

Inexplicablemente, el vídeo más visto es el making of de un disco: 'El efecto' de Nyno Vargas... Sin embargo, ¿quién narices es Nyno Vargas? ¿Por qué está en el número 1 un mini documental sobre su vida si nunca he oído hablar de él? ¿Produce ese efecto al que alude el título de su disco que lo olvides después de escuchar su música? A simple vista no parece que tenga ningún superpoder. Nyno (que en realidad se llama Antonio) es un chico de barrio, una mezcla entre tronista y rapero metrosexual. Musculado, moreno y con gorra rosa ladeada para atrás. “Una persona luchadora, una persona que cree en sí mismo”, tal y como se describe él. Es oficial: como ya sucedió en los tiempos de Estopa, el barrio vuelve a estar de moda.

Alejandro Sanz feat. Alejandro Fernández – A que no me dejas

Otra canción que no había escuchado (condición con la que, por cierto, era muy feliz). Será porque veo poco la tele o porque no pongo la radio o, tal vez, porque no soporto a Alejandro Sanz. Aunque, lo mismo da, una vez escuchada una, escuchadas todas. ¿Soy la única que piensa que siempre compone exactamente la misma canción en la que lo han dejado por canalla? Eso sí, también hay que reconocerle las cosas buenas. Con cualquier videoclip suyo te puedes montar un juego de beber cojonudo: cada vez que Alejandro se lo monte con una chati, chupito. Y si la chati está desnuda, chupito doble. Verás que cogorza pillas en solo tres minutos.

Kiko Rivera – Dale

Tengo que reconocer que esa canción en la que el hijo de la Pantoja le “cantaba al amor” y que iba “directa a tu corazón” la he escuchado de extranjis alguna vez que otra. Hay que llevar mucho cuidadito con lo que se ríe uno porque se empieza con el cachondeo y, en cuanto te descuidas, la canción se ha agarrado a tu cerebro como una lapa. Se llama karma instantáneo. Como dijo Nietzsche: si miras demasiado rato a una canción del verano, la canción te devuelve la mirada. Este tema no tiene el mismo carisma, no llega a canción-que-de-tan-mala-es-buena, pero te dejará en shock.

Lágrimas de sangre – Voy a celebrarlo

En serio, ¿quiénes son estos tíos con nombre de banda gótica para adolescentes? ¿Dónde están en esta lista los videoclips de Beyoncé o de Katy Perry? Esas superproducciones que rivalizan con las películas nominadas al Oscar... A pesar de ese nombre depresivo, este grupo no es emo, más bien todo lo contrario. Fíjate en el nombre de la canción: “Voy a celebrarlo”. Y ahora fíjate en el de su primer disco: “Si uno no se rinde”. Efectivamente, nos encontramos ante el típico positivismo de cervecita, porro y poco presupuesto. Esta claro: el mainstream ya no es lo que era.

Lo más turbio de Internet no se encuentra en la deep web, se encuentra en la música popular

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